domingo, 27 de octubre de 2019

ESCUELA “TOMASA DE LA QUINTANA DE ESCALADA”

ESCUELA "TOMASA DE LA QUINTAN DE ESCALADA"

Por Eduardo Horacio Bolan










Nacida en el actual barrio de Almagro muy pronto se afincó en el de Villa Crespo.

La escuela abrió sus puertas el 22 de abril de 1887 en un edificio sobre la calle Corrientes entre las arterias Almagro (hoy Francisco Acuña de Figueroa) y Vélez Sarsfield (hoy Gascón) gracias a la iniciativa de los vecinos de la zona liderados por don José Luis Fagés.
En ese entonces era la única escuela estatal en esos parajes ubicados en el llamado “barrio Lezica” (que hoy integra el barrio de Almagro). Pertenecía a la provincia de Buenos Aires y muy pronto, en 1888, pasó a integrar el Partido de San José de Flores el cual fue incorporado a la Capital Federal y por ende la escuela.

EL BARRIO DE ALMAGRO HACIA 1887
 Las casas habitadas se extendían, hacia las últimas dos décadas del siglo XIX, desde el “centro” de la Ciudad hasta el camino que hoy comprenden las calles Medrano y Castro Barros.
Eran casas quintas. Más allá, hacia Villa Crespo, las casas eran más esporádicas, el terreno se vestía de arboledas, sementeras, hornos de ladrillos, plantíos de verduras y quintas con propietarios de origen italiano.
La expansión habitacional comenzó con la circulación del tranvía de tracción a sangre (caballos) muy pronto reemplazados por el tramway de los hermanos Julio y Federico Lacroze.

COMIENZOS DE LA ESCUELA
En el año de su inauguración, en la escuela se anotan 201 alumnos y depende de la provincia de Buenos Aires. La primera Directora es la Srta. Juana Rafaela Vallejo, su sueldo es abonado por la Provincia mientras que el de los maestros y demás erogaciones propias de la institución son solventados por don José Luis Fagés.
Con la Ley de Capitalización (1888) pasa a depender del Consejo Nacional de Educación y es inscripta como Escuela Infantil Nº 12 de la Circunscripción Escolar 15.
Con el comienzo del siglo XX se traslada al incipiente barrio de Villa Crespo (por aquellos años también denominado San Bernardo o Circunscripción 15º). Se ubica sobre un terreno que fuera propiedad de Salvador Benedit Eyherabide (1848-1904) en Triunvirato (hoy Av. Corrientes) cercano a la esquina con Malabia. El 4 de junio de 1910 se le impone el nombre “Tomasa de la Quintana de Escalada”.

Fachada de la escuela

¿QUIÉN FUE TOMASA DE LA QUINTANA de ESCALADA?
Tomasa de la Quintana nace en la ciudad de Buenos Aires en 1766. Hija de José Ignacio de la Quintana, militar de carrera, y de Petrona Aoiz y Larrazábal.
Su hermano es  Hilarión de la Quintana, también militar, nombrado segundo de Santiago de Liniers en la Reconquista (1806) y sabe luchar junto a San Martín en las batallas de Chacabuco (1817) y Maipú (1818) por la Independencia de Chile.
Doña Tomasa, con veinte años se casa con don Antonio José de Escalada con quien tiene cuatro hijos. Los dos varones, Manuel y Mariano, luchan a favor de la causa revolucionaria. Luego vendrán María de los Remedios Carmen Rafaela Feliciana (1797- 1823), que será la esposa del General José de San Martín, y, por último, Nieves.
Durante la gesta de Emancipación la residencia del matrimonio Escalada, ubicada en la calle Victoria (actual Hipólito Yrigoyen) y Defensa, es centro de actividad revolucionaria y Tomasa es nombrada Presidenta de la Sociedad Patriótica, aportando dinero para la compra de material bélico.
A la muerte de “Remeditos”, Tomasa es la encargada de darle la educación a su nieta Mercedes hasta que San Martín regresa de su gesta libertadora y se hace cargo de su hija, partiendo ambos a Europa. Tomasa fallece en 1841. En el año 1910 se acuña una medalla en su honor.

Tomasa de la Quintana de Escalada

LA ESCUELA HOY
En 1921 pasa a pertenecer a la C.E. (hoy Distrito Escolar –D.E.-) 7º Nº 1. La primera construcción consta de planta baja y 1º piso. Es en 1944 cuando se inaugura el 2º piso gracias a la iniciativa del presidente del C.E. 7º don Ernesto Padilla. 
La construcción se pudo concretar por las donaciones en dinero efectuadas por los vecinos del barrio. Es la estructura que presenta hoy día, tres plantas: la baja y dos pisos.
Es una escuela primaria de jornada completa con intensificación en Artes. Está ubicada en Av. Corrientes 5332 y se han agregado materias tales como teatro, danza, medios audiovisuales, también ha incorporado nuevas actividades como natación y ajedrez. Tiene biblioteca escolar denominada “Baldomero Fernández Moreno”.

DETENERSE UN MOMENTO Y MIRAR
Para aquellos que transitan por Av. Corrientes al 5300, casi esquina Malabia, les será interesante saber que en tres inmuebles encuentran gran parte del pasado de Villa Crespo.
Al 5340 se halla el Cuartel 6º de Bomberos, edificado sobre un terreno donde habitara don Salvador Benedit, figura emblemática del surgimiento del Barrio y hoy injustamente olvidado. A su lado, en 5332, se encuentra la Escuela “Tomasa de la Quintana de Escalada” también edificada sobre un terreno perteneciente a Benedit y con una historia educativa más que centenaria.
En esta trilogía edilicia ubicamos al que fuera el Cine “Rívoli”, debemos subir la mirada para ver su antigua fachada, en el 5312 de la Av. Corrientes (anteriormente Triunvirato 614/6). 



De izquierda a derecha: cine "Rívoli", 
Escuela Tomasa de la Quintana de Escalada
y estación de Bomberos








domingo, 6 de octubre de 2019

Remigio Iriondo, un villacrespense

REMIGIO IRIONDO, un villacrespense




Por Marcelo J. Bourdeu







Es un desconocido para el vecino de hoy, a pesar de haber hecho mucho por la gente, por el barrio de Villa Crespo y por la ciudad. Desarrolló múltiples actividades, pero por sobre todo fue un vecino emprendedor, miembro activo de muchas instituciones barriales y zonales que, en su época, tenían una enorme utilidad social. Más aún que hoy, en que las llamaríamos ONG.

Villacrespense, pero por su obra, no por su cuna, ya que nació en San Telmo, el 15 de marzo de 1872. En 1896 se radicó en el barrio de San Bernardo (para los que se pregunten ¿”San Bernardo, dónde queda”?, recordemos que ese fue el lindo nombre original de Villa Crespo). Entre nosotros, entonces, fue que Don Remigio llevó a cabo la mayor parte de su obra. Que fue mucha, variada y positiva.

Docente de vocación
Maestro de profesión y con una vocación que duró lo que su vida, fue a desempeñarse a su primera escuela, en Thames y Aguirre. Trabajaba allí, cosas de la vida, una joven colega llamada Julia Nieves Brown y sí, ya imaginan ustedes… tiempo después se casaron. Con los años, fueron padres de siete hijos, cantidad importante aún en esos años de familias numerosas.

En 1897, fundó en su domicilio, Serrano 661-665, el Colegio “Salvador”. Ese nombre fue un homenaje al principal vecino precursor del barrio, don Salvador Benedit, otro olvidado. Hasta hace un tiempo, en ese predio del colegio y domicilio de Iriondo, hubo una placa en lo recordaba. En 1930, exalumnos del Colegio Salvador fundaron en Velazco 870 un equipo de futbol de estudiantes, al que llamaron "Club Remigio Iriondo", que desapareció hacia 1935.

Intensa actividad comunitaria
En 1898 Iriondo asumió como secretario del "Centro de Socorros Mutuos Villa Crespo", para ocupar luego el mismo cargo en "Los Amigos Unidos de Villa Crespo". En 1903 fundó la "Asociación de Fomento Maldonado", de la que fue elegido presidente. Esta institución fue luego rebautizada "Asociación de Fomento Defensa Vecinal" y años después, recibió, con justicia, el nombre de "Asociación de Fomento Remigio Iriondo".

En 1904 fue nombrado alcalde de la sección 31ª, que incluía a nuestro barrio. Entre 1915 y 1918 fue secretario y presidente de las Comisiones Municipales de Higiene de las circunscripciones 15a. y 18a. y de 1932 a 1934 miembro de los Distritos Escolares VII y XIII. Desde 1921 a 1924 fue concejal (equivalente a los actuales legisladores de la ciudad) por el Partido Demócrata Progresista. 
Anécdota futbolera, y bohemia: le tocó presidir, como concejal, una comisión del Concejo Deliberante (hoy Legislatura de la Ciudad) que el 30 de julio de 1922 asistió a la inauguración del estadio de Atlanta. Como concejal trabajó también en varios otros barrios de Buenos Aires, como Chacarita, Palermo y Villa Talar, este último, hoy desaparecido legal mente.

Iriondo integró en 1928, la "Comisión Popular Pro-Subterráneo Lacroze" con el objetivo –que sabemos se logró- de movilizar a los vecinos, es especial a los de Villa Crespo, para apoyar la prolongación del subterráneo hasta el Obelisco.

Nuestro conocido arroyo Maldonado serpenteaba agazapado por la franja de Juan B. Justo y Thames. De caudal modesto, crecía en ocasiones. A veces, muchas, salía de su cauce e inundaba todo, con importantes daños humanos y materiales. En 1924, nuestro inquieto Don Remigio propuso limpiar el arroyo y aumentar su profundidad para hacerlo límpido y navegable. Deseaba convertirlo en un curso de aguas apto para el transporte comercial y la recreación, con sus costas cubiertas de parques. Se proponía también solucionar la falta (¡ya en ese entonces!) de espacios verdes, reducir la congestión del tránsito urbano y embellecer la zona. ¡Hubiese sido lindo! Pero, lamentablemente, el proyecto de Iriondo, tampoco se concretó.

Remigio Iriondo estuvo vinculado activamente con la Biblioteca Popular Alberdi, fundada el 8 de julio de 1910 con el nombre de "Biblioteca Popular de San Bernardo" durante cerca de treinta años, fue su secretario y luego presidente en el período 1934-1940. En 1948, la Asamblea de esta institución lo nombró socio honorario.

Un grupo de vecinos aficionados al box decidieron crear en el barrio de Villa crespo un club de ese deporte. Iriondo colaboró hasta permitirles el uso de su domicilio, instalando el ring en uno de los patios. No sabemos qué pensó la Sra. de Iriondo, pero debemos creer que no se opuso. En retribución, los deportistas llamaron a la entidad "Boxing Club Iriondo". Fue de los mejores en su tipo y pasaron por él figuras de renombre: un campeón panamericano de 1926; y un peso pesado que participaría en los Juegos Olímpicos de 1936, entre otros. No conocemos aún las fechas de fundación y desaparición del club, pero de las historia de otros barrios surge que, entre otras competencias, participó en un certamen interclubes organizado por el Club Policial, en abril de 1925.

Iriondo ejerció también la presidencia del "Club Social de San Bernardo", fundado en 1912 y hacia 1930 fue designado “socio honorario benemérito” del recordado "Club Los defensores de Villa Crespo", fundado en junio de 1900.

Ocupado también por la salud de la gente, Iriondo dio firme apoyo a la fundación de la "Liga Argentina contra la Tuberculosis – Comisión Villa Crespo" llamada luego "Dispensario Dr. Eduardo Wilde", y en 1965 "Liga Argentina Médica Asistencial de Villa Crespo", nombre con el cual continúa llamándose hoy.

Colaboró también con varias publicaciones periodísticas de la época, como "El independiente", "El Tribuno" y "El Látigo". En el semanario villacrespense "El Progreso" fue sucesivamente cronista, secretario de redacción, subdirector y director.

Fiel a su vocación docente, escribió obras teatrales para niños, con gran aceptación.

Remigio Iriondo falleció en Buenos Aires en 1948, a los 76 años de edad.

domingo, 8 de septiembre de 2019

ANTONIO ZAMORA Y SU EDITORIAL "CLARIDAD"



ANTONIO ZAMORA Y SU EDITORIAL "CLARIDAD"














Eran los años (1916-1922) de jóvenes veinteañeros recientemente llegados al país que erigieron editoriales para que el gran público pueda acceder a libros económicos y de calidad intelectual. Es el caso de Juan Carlos Torrendell, con su Editorial “TOR”, y de Manuel Gleizer. A ellos se agrega Antonio Zamora, el andaluz nacido en 1896, fundador de la Editorial “Claridad”Antonio Zamora ya trabaja en el diario “Crítica” cuando realiza un cálculo matemáticoque potencia sus ansias de publicar. Leyendo “Mi confesión” del escritor ruso Lev“León” Tolstói le surge la idea que, sin duda, estaba allí, próxima a surgir. Era un libro de 380 páginas, contando las líneas repara en que podía confeccionar una revista de 32 páginas a doble columna.  

Editorial "Claridad"
Ese es el germen de la Editorial “Claridad” que se constituye legalmente el 30 de enero de 1922. Zamora tiene 25 años de edad. A diferencia de otras editoriales fundadas por esos años, Zamora no quiso denominarla con su nombre y apellido (tal el caso de la Editorial Manuel Gleizer) ni con el apócope de su apellido (Editorial TOR llamada así por Juan Carlos Torrendell), quiso que fuera conocida como “Claridad”. Este nombre lo toma prestado, con carta de aprobación que lo avalaba para hacerlo, del movimiento intelectual “Clarté”, nombre imaginado por Henri Barbusse, quien fuera escritor, periodista y activo militante del Partido Comunista francés (1873-1935).
Muy pronto, la nueva Editorial comienza a publicar “Los Pensadores” una “colección de obras selectas que Ud. puede tener (…) a precios populares”. Aquí se dan cita las obras de Leopoldo Lugones, Amado Nervo, Rubén Darío, Evaristo Carriego y la lista sigue. En su mayoría escritores argentinos pero también internacionales y en especial con ideales de izquierda. Veinte centavos ($ 0,20) es el importe que hay que abonar por cada ejemplar.
Puede compararse su precio con el viaje en tranvía de entonces que costaba doce centavos y con el café con leche completo, cincuenta centavos. Precio accesible a todo aquél que quisiera leer obras de calidad en un papel económico.  
La continuidad editorial se da con el reemplazo de “Los Pensadores” por una nueva publicación: “Claridad”. Aquí también se deja en claro que era una “Revista de Arte, Crítica y Letras, Tribuna del Pensamiento Izquierdista”. Zamora tiene el don de ser un empresario visionario, oportunidad que llega no la desperdicia, hace cálculos y procede. Lo demuestra con su habilidad al adquirir maquinarias para imprimir en forma económica.
El claro ejemplo es cuando se le acerca otro inmigrante, el empresario alemán Kurt Berger, dueño de Grafex S.A. empresa importadora de materiales para imprentas e industrias gráficas. (Grafex S.A., hacia 1950, comienza a producir los cuadernos “Gloria”, producto que todavía hoy se puede encontrar en las librerías). Berger le ofrece el pago en cuotas de la maquinaria linotipia (inventada en 1885 por Ottmar Mergenthaler) con la cual se componen los textos tipográficos y facilitan la composición de un texto para ser impreso.  
Zamora hace los cálculos matemáticos de cuánto dinero paga por utilizar en alquiler esa máquina y cuánto es el importe a pagar en cada cuota. Este hombre que se hizo así mismo en nuestro país no lo duda, cierra el trato. Pagará la máquina con las ganancias de las ventas de las revistas y los libros editados.

Antonio Zamora, que llegó a nuestro país (en 1912) con 16 años en busca de su padre al cual nunca pudo hallar (se decía en su familia, en voz baja, que seguramente se había suicidado) y que pudo pagar los pasajes para traer de España a su madre y a sus hermanos, no logró la dicha con las familias que él formó.

Se casó en tres oportunidades y, al menos, en sus dos primeros matrimonios no alcanzó la felicidad conyugal. Así lo recuerda Anabel, una de sus hijas de su segundo matrimonio, quien fuera entrevistada por el director de TV y escritor Mario Bellichio. Anabel, lo rememora como un padre ausente, siempre pendiente de “Claridad”, de editar sus revistas y libros.
A pesar de estar separado siempre iba de visita “a la casa de Bernal” donde habitaba su primera esposa y las dos hijas de ambos. A pesar de haberse casado sin amor (se decía en voz baja que lo había hecho por una promesa realizada) siempre volvía, una y otra vez.
Quizá pesaban sobre él esas obligaciones impuestas desde niño cuando veía partir a su madre al campo para parir un nuevo hermano y traerlo a casa envuelto en un delantal. Otra boca que alimentar y otro hermano que cuidar (Antonio era el mayor).
Quizá también recordara el sufrimiento del viaje hacia Argentina, no solo en barco, sino el que debió realizar desde su pueblo Huércal-Overa (Almería) hasta el barco que lo transportaría. ¿Habrá comido en esos cien kilómetros? ¿Habrá ido en lomo de mula o caminando? Lo que sí se sabe es que ese recorrido lo hizo solo, como tantos otros llegados a estas costas.

Hacia 1925 “Claridad” edita la colección de libros “Los Poetas” y así muchas más: “Lectura libre”, “Ciencias sociales”, “Grandes novelas”, “La tierra y el hombre”. Continúan los nombres destacados de autores: Pedro B. Palacios (Almafuerte), Israel Zeitlin (César Tiempo y también su creación “Clara Beter”), Roberto Arlt, Leónidas Barletta, Karl Marx, Stefan Zweig, Emil Ludwig y decenas más.

Antonio Zamora fallece en 1976. Hoy las ediciones de la revista “Claridad” están presentes gracias a la digitalización realizada por la Biblioteca Nacional y se encuentran en soporte papel en la Universidad de Cuyo. 

 por Eduardo Horacio Bolan

eduardobolan@gmail.com

ANTONIO ZAMORA, LA “CLARIDAD” DE UN LUCHADOR



ANTONIO ZAMORA Y LA CLARIDAD DE UN LUCHADOR







Antonio Zamora, español de nacimiento, argentino por adopción, socialista por  convicción, editor, luchador incansable. Pertenece a los creativos que, con sus  ediciones de libros accesibles a todo bolsillo, pudieron acercar al gran público obras  fundamentales de variados autores y temáticas.

Antonio Zamora Sánchez nace el 8 de mayo de 1896, en el pueblo de Huércal-Overa, Almería, Andalucía, España. Fue el primero de los seis hijos que tuvo el matrimonio compuesto por Matías Zamora Fernández y Antonia Sánchez Martínez.  
En 1912, con dieciséis años, cruza el Atlántico en busca de su padre del cual su madre, Antonia, solo sabía que un día había decidido dejar el villorrio para buscar nuevos horizontes en el Río de la Plata, en Buenos Aires.

Su viaje y llegada 
El recién inaugurado Hotel de Inmigrantes recibe a Antonio. Atrás había quedado el edificio anterior, el “rotondo” (inaugurado en 1888), la anterior construcción que daba  la bienvenida a los inmigrantes y más atrás en el tiempo (1881-1888) donde los recién llegados eran derivados a la calle Cerrito 1250. 
Atrás quedaba también la antigua edificación (1857) ubicada en la Av. Leandro N. Alem y Corrientes donde pisaron suelo argentino los primeros contingentes de inmigrantes.  Este nuevo Hotel de Inmigrantes, inaugurado en la presidencia de Roque Sáez Peña  (1910-1914), había sido construido entre 1906 y 1911 para recibir a los recién venidos,  en especial de Europa. Allí, en ese ámbito de paredes pobladas de azulejos blancos, se  les daba el primer albergue, comida y se los trataba de orientar y ubicar. 
Hoy esta  construcción está en pie y allí funciona la Dirección Nacional de Migraciones. 
Antonio viene con una misión: encontrar a su padre y, en lo posible, conseguir el dinero  suficiente para comprar los pasajes para su madre y hermanos hacia Buenos Aires. 
Llega “sin más prendas ni tesoros” que su fortaleza física y mental.  Lo único que sabe de su padre es que había conseguido un trabajo en la empresa  “Molinos Río de la Plata” (el edificio todavía se conserva y está ubicado en las actuales  calles de Juana Manso y Azucena Villaflor, barrio Puerto Madero). Allí se apersona y  ante su pedido es contratado. Nunca pudo encontrar a su padre. 
Con los años puede  comprar los pasajes para reencontrarse con su madre y todos sus hermanos.   

Sus primeros años en Buenos Aires
Comienza a trabajar y a estudiar. Muy pronto se alista en el Partido Socialista Argentino, el de Alfredo Palacios.  Dejaba atrás su primer contacto ideológico con el anarquismo.  
Muy capaz en todo lo que realiza consigue completar el estudio del secundario en horario nocturno al mismo tiempo que colabora en diversos periódicos: “La Defensa”, “La Montaña”, hasta llegar al diario “Crítica”, el del legendario Natalio Botana.  Allí, Antonio Zamora, encauza su camino periodístico. Uno de sus compañeros es Daniel Rosa. Ambos, con la osadía de la juventud fundan la “Cooperativa Editorial Claridad”. Es el 30 de enero de 1922. 
En Buenos Aires, un recién llegado, hijo de padres analfabetos ¡funda una Editorial! Cómo no recordar también a Manuel Gleizer (inmigrante proveniente de la Rusia zarista) con su Librería y su Editorial (fundada también en 1922) sobre Triunvirato (hoy Av. Corrientes) casi Canning. 

Vida privada
De la vida privada de Zamora poco se sabe. Se casó en tres oportunidades y tuvo cinco    hijos, cuatro mujeres y un varón. De la vida cotidiana en sus diferentes hogares se conoce gracias a la entrevista que Anabel Zamora, una de sus hijas, le concedió a Mario Bellocchio (director de TV y escritor).  
De todas formas su Vida, en su mayor medida, la vivió a pleno leyendo y siendo editor. 

Editorial "Claridad"
Su gran pasión. Es por eso que en sus matrimonios tuvo problemas y fue escaso el  contacto paternal para con sus hijos.  Solo un año Daniel Rosa acompaña a Zamora en la Editorial. Uno se aleja y otro llega.  Es ahí donde recibe el asesoramiento literario de un joven de veintiún años, el poeta  Gustavo Riccio (1901-1927). Como una esponja, Antonio, ya con veintiséis años lo  escucha y aprende todos los conocimientos que Riccio le brinda, literarios y musicales.  
Con los años Gustavo Riccio es rescatado del olvido por el historiador Norberto Galasso  en su obra “Los Malditos. La otra Historia Argentina”, Vol. IV)  Antonio Zamora, conocedor que los libros que se vendían en Argentina y en América  Latina provenían casi en su totalidad de España decide comenzar a publicar y el inicio  es la colección de libros económicos “Los Pensadores”.  Haciendo cálculos de cuántas líneas tenía el libro de 380 páginas que estaba leyendo  (“Mi Confesión” de Lev Tolstói) comprende que se puede publicar en una edición más  pequeña, de 32 páginas a dos columnas. Más económico, accesible a quien quiera  leerlo.  A partir de allí su pasión por editar no tiene freno, ni aun en tiempos difíciles. 

por Eduardo Horacio Bolan


eduardobolan@gmail.com

VILLA CRESPO Y SUS PUBLICIDADES DE ANTAÑO


VILLA CRESPO Y SUS PUBLICIDADES DE ANTAÑO

 






La publicidad no solo sirve para mostrar o vender un producto sino también es  reconocida como una manera de información.  Con la segunda revolución industrial, ya entrada la 2° mitad del siglo XIX (1870),  el surgimiento de las sociedades de masas se hace presente y con ello una  mayor demanda de productos. La publicidad es una forma de comunicar la  existencia de manufacturas o que pueden contratarse servicios. También para  recordar al público que existe ese artículo o que puede acceder a esa asistencia.     
Publicidad para ayudar.  También existe la modalidad de emprendedores que publicitan sus negocios y  sus habilidades para financiar, con el aporte de sus avisos, publicaciones  barriales orientadas a lo cultural y social. Negocios que se dan a conocer, a  mostrarse, a recordarle a los vecinos que lo que necesitan está muy cerca de sus  viviendas.

Antaño. Todo sucede dentro del Barrio, con sus farmacias, fábricas con obreros,  sastrerías, panaderías, bares, cines y teatros, profesiones, escuelas, bibliotecas.  Nada le falta a los vecinos en su Barrio, trabajan, compran productos,  consumen, se entretienen y divierten.
Hoy. El mismo espíritu pero en una sociedad muy globalizada.

Publicidades de ayer con valor actual
En el anuario por la celebración del 25° Aniversario de Biblioteca Popular  Alberdi (año 1935) nuestra hoy Av. Corrientes, en el tramo de Villa Crespo, se  denominaba Triunvirato. La Av. Raúl Scalabrini Ortiz era llamada Canning (hoy  también muchos vecinos así la siguen llamando). La telefonía era administrada  por la Unión Telefónica (U.T.) y la característica era 54 (luego se le agregaría un  8 adelante y más cerca en el tiempo un 4. También será suplantada la U.T. por  otras compañías telefónicas).
Gracias a esos aportes dinerarios de los comerciantes para que las entidades de  bien público hagan conocer lo actuado podemos conocer a nuestros vecinos y  sus negocios de ayer.
Un aviso muy vendedor afirma seguridad y calidad en su servicio:  “Ponga Ud. La novia. Nosotros le convertiremos su casa en un hermoso salón y  le regalaremos las Participaciones de enlace. Casa De Filpo, Triunvirato 764, U.T.  54-2844”.
El almacén, cervecería y fiambrería “La Primavera” de Antonio Redolatti estaba  ubicado en Vera 601.  Los Hermanos Matrajh con su fábrica de camisas de plancha, de gorras y  sombreros de brin ofrecían su ropería por mayor en Canning 381/391 y  contaban con ¡dos líneas telefónicas! UT 54-5237 y 4852.  
La oficina química y farmacia “Villa Crespo”, fundada en el año 1890 realizaba  esterilizaciones, análisis clínicos y microscópicos en Triunvirato 799, esquina  Gurruchaga. 

Importancia de los avisos
La significación de los avisos publicitarios tiene una importancia significativa y real para el momento en que se ofrece el producto o el servicio pero sigue conservando ese valor para la posteridad.
Los historiadores recurrimos a ellos  para conocer los negocios y denominación de sociedades y empresarios. Se puede inferir cantidad y gustos de los vecinos, cómo eran sus interrelaciones, cómo se abastecían y todo tipo de base de datos para realizar una historia de la localidad, del barrio.

Continuidad en la colaboración  
En el anuario de 1945 de la Biblioteca Popular Alberdi (35° Aniversario) podemos leer: “A todos aquellos que de una u otra manera han dado su franco y leal apoyo vaya nuestro sincero agradecimiento.”
Entre el detalle de instituciones y personas también se resalta: “Al comercio en general y en particular al de Villa Crespo.”    Seguimos encontrando todo tipo de publicidades.  El garaje, neumáticos y accesorios de la “Casa Maldonado” de León Dvoskin,  Corrientes 5846, UT 54-3300.  La fábrica de tejidos “Norma” de Ossipoff y Farji en Canning 690.  Chiappe y Durante con su ferretería, pinturería y sanitarios ubicada en Canning  388, UT 54-0183.
También profesionales ofrecen sus servicios.  Dr. Víctor Mario Fassi, cirujano dentista, Corrientes 5989.  Dr. Juan Félix García Crespo, bioquímico, Serrano 895.
La BP Alberdi agradece el esfuerzo económico y expresa en el anuario: “Apoye a los que con su aviso contribuyen a desarrollar la obra cultural de nuestra Biblioteca.” 

Para tener presente  
Hay quienes leen periódicos barriales, lo ojean y luego lo echan a la basura (si así fuera ojalá sea con un espíritu de reciclaje).
Están los que recortan solo lo que les interesa y  también los que guardan el ejemplar completo para releerlo y coleccionarlo.
Cualquiera sea la opción, o alguna otra, tenga presente que hoy se convertirá en ayer y muy pronto en objetos antiguos. Si se conservan (y ojalá en buen estado) serán de gran utilidad para aquellos que gustamos de dar valor a las pequeñas historias de vecinos desconocidos. 

 Por Eduardo Horacio Bolan

eduardobolan@gmail.com

jueves, 29 de agosto de 2019

A 70 años de ADÁN BUENOSAYRES

A 70 AÑOS DE ADÁN BUENOSAYRES

Por Eduardo H. Bolan







El pañuelito blanco  que te ofrecí  bordado con mi pelo”  Así comienza esa maravillosa canción porteña “El pañuelito”. Versos compuestos por  Gabino Coria Peñaloza (1889-1975) en 1920 sobre una música que Juan de Dios Filiberto  (1885-1964) compusiera en 1917. 
No solo ese tango comienza así, también lo hace la novela “Adán Buenosayres”, del gran  escritor y poeta Leopoldo Marechal (11 de junio 1900 - 26 de junio 1970). Publicada por Editorial Sudamericana el 30 de agosto de 1948, continúan realizándose  nuevas ediciones en castellano y traducciones a diversos idiomas.  Esos versos corresponden al Libro Primero, capítulo I pero la obra en sí comienza con un  “Prólogo indispensable” firmado por L. M. Allí, el autor nos informa y anticipa que “En cierta  mañana de octubre de 192., casi a mediodía, seis hombres nos internábamos en el  Cementerio del Oeste, llevando a pulso un ataúd (…) El Astrólogo Schultze y yo (…) Franky Amundsen y Del Solar (…) Luis Pereda (…) Samuel Tesler” 

Personas y personajes en "Adán Buenosayres"
Ya están presentados varios de los protagonistas que dan vida a esta novela. Bien es conocido que cada personaje representa a alguno de sus amigos o colegas del grupo  martinfierrista. Así por ejemplo encontramos a Xul Solar, pintor, escultor, inventor y muchas cosas más, como el astrólogo Schultze; Jorge Luis Borges como el “fortachón y bamboleante como un jabalí ciego” Luis Pereda; Jacobo Fijman, poeta, como Samuel Tesler, Raúl Scalabrini Ortiz, pensador, historiador, periodista y muchas cosas más, como el petiso Benini y así otros.  Al que trasladan en el ataúd es, precisamente, a Adán Buenosayres. 
El mismo Marechal nos aclara en el mencionado Prólogo que “podría suceder que alguno de  mis lectores identificara a ciertos personajes de la obra, o se reconociera él mismo en alguno  de ellos. En tal caso, no afirmaré yo hipócritamente que se trata de un parecido casual, sino que afrontaré las consecuencias (…) todos los personajes de este relato levantan una  “estatura heroica”; y no ignoro que, si bien algunos visten el traje de lo ridículo, lo hacen  graciosamente y sin deshonor, en virtud de aquel “humorismo angélico” (así lo llamó  Buenosayres)”  A pesar de esta “observación final” no todos quedaron conforme, se sabe que a Borges no le  hizo gracia. 
También en dicho Prólogo, Marechal nos dice: “Mi plan se concretó al fin en cinco libros,  donde presentaría yo a mi Adán Buenosayres desde su despertar metafísico en el número  303 de la calle Monte Egmont, hasta la medianoche del siguiente día, en que ángeles y  demonios pelearon por su alma en Villa Crespo, frente a la iglesia de San Bernardo, ante la  figura inmóvil del Cristo de la Mano Rota. Luego transcribiría yo el Cuaderno de Tapas Azules  y el Viaje a la Oscura Ciudad de Cacodelphia, como sexto y séptimo libros de mi relato.  Las primeras páginas de esta obra fueron escritas en París, en el invierno de 1930.” 

Encuentros para homenajear a "Adán Buenosayres"
Como ya es costumbre y gracias a la iniciativa de María del Ángeles Marechal, hija del escritor y poeta, integrante de la Fundación Marechal y del Museo Histórico “Cornelio de  Saavedra” representado por su Director Lic. Alberto Piñeiro, Villa Crespo ya cuenta su 7º año consecutivo realizando la “Visita guiada por los Itinerarios de Adán Buenosayres de Leopoldo Marechal”. 
El encuentro para este recorrido se produce en la Biblioteca Popular Alberdi (Acevedo 666), donde el escritor fuera bibliotecario entre los años 1919 a 1923 y donde escribiera sus primeros poemas, incluídos en el que fuera su inaugural libro editado “Los    Aguiluchos” (Editorial Manuel Gleizer, 1922). Desde la Biblioteca se inicia la caminata por las calles y lugares emblemáticos de Villa Crespo. 
Por la tarde el itinerario continúa por el barrio de Saavedra donde también se desarrolla parte de la trama de esta narración.  “Adán Buenosayres” fue la primera novela escrita por Leopoldo Marechal y es allí donde Villa Crespo vibra con sentimiento propio. 
Este barrio quedó grabado en su recuerdo y corazón. Aseveración que se lo puede apreciar al comienzo de su última novela “Megafón, o  la guerra” (1970), acaso una especie de continuación de “Adán Buenosayres” pues retornan algunos de los sitios y protagonistas de esa primera narrativa, tal el caso de Samuel Tesler y del propio narrador. 
Es, en “Megafón, o la guerra” donde Marechal regresa a esos años juveniles a través de un personaje, Megafón, que lo presenta como un espejo de sí mismo:  “Porque aquel niño lector arreaba con todo, artes, ciencias y letras, en un desorden que  favorecía no poco el mismo tenor de la Biblioteca Popular Alberdi cuyo acerbo bibliográfico (…) todo lo proponía” También retorna a un lugar emblemático: “Conocí a Megafón en 1921 y en la Biblioteca Popular Alberdi (…) que funcionaba en la calle Camargo de Villa Crespo.” 



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ENTRE CONGRESISTAS Y CONQUISTADORES


ENTRE CONGRESISTAS Y CONQUISTADORES
Por Eduardo Horacio Bolan





En muchas de las calles de Villa Crespo podemos transitar por nomenclaturas que nos  retrotraen al siglo XVI y en sus esquinas encontrarnos con los congresistas de 1816.   

El caminante puede encontrar esa seducción particular, esa percepción etérea de  dejarse llevar por el encanto de transitar por la Ciudad de Buenos Aires, en este caso  por arterias del barrio de Villa Crespo, y advertir la decisión de los intendentes,  legisladores o simples vecinos que nos precedieron a denominar a calles de  determinada manera. 
En los planos de 1868 y 1882 de la Ciudad de Buenos Aires se puede observar que las  calles eran denominadas tanto con nombres como con números. En la Ciudad de La  Plata funcionó la nomenclatura de arterias por números, en cambio en la de Buenos  Aires no prosperó por la insistencia de los vecinos porteños en seguir llamándolas por  nombres. 
El barrio de Villa Crespo nos ofrece un recorrido histórico con solo leer el nombre de  sus arterias. En muchos casos nos encontramos caminando por nombres que  recuerdan a feroces conquistadores españoles y fundadores de ciudades y con solo  doblar la esquina nos hallamos con los congresistas que nos dieron la Independencia  aquel año de 1816. 
El listado será enunciativo y aleatorio, no taxativo ni en forma estrictamente  alfabética.   

ENTRE CONQUISTADORES  
De Av. Corrientes a Av. Córdoba (o viceversa) podemos toparnos con despiadados  conquistadores españoles que pronto pasaron a ser fundadores de poblaciones en  nuestro territorio argentino.

Castillo  
Pedro del Castillo nació hacia 1521 en La Rioja (España). Llegó a América y, en Perú,  sirvió a las órdenes de Gonzalo Pizarro (hermano de Francisco). Pronto fue enviado a  Chile y luego a nuestras tierras. Aquí, el 2 de marzo de 1561, fundó la ciudad  “Mendoza del Nuevo Valle de La Rioja” (fue precavido y sentimental, tuvo presente al  gobernador García Hurtado de Mendoza y a su pueblo natal). 
Figura con esta denominación desde la Ordenanza de 1893.
Anteriormente se la  conocía como 67 D. Nace en Estado de Israel y concluye su andar en Av. Dorrego.   

Vera  
Juan de Torres y Vera de Aragón, oriundo de Sevilla, nació hacia 1506 y era de familia  noble en la península ibérica.  Gobernó Santiago de Chile y venció en varias oportunidades a los rebeldes araucanos. 
No le fue tan bien entre las luchas por el poder político con el Virrey del Perú Francisco  de Toledo.  Vera de Aragón debió pasar al Paraguay y allí se encontró con las sublevaciones de los  nativos guaycurúes (pueblos de la región del Gran Chaco, hoy Argentina, Bolivia,  Paraguay y Brasil) a los cuales derrotó. 
El 3 de abril de 1588 fundó la ciudad de Corrientes. En realidad la llamó “Ciudad de  Vera”, pero fue conocida como “San Juan de Vera de las Siete Corrientes”, nombre que  se fue acortando hasta quedar su denominación actual.  Falleció en 1606.  Antes de 1893, a esta calle, se la llamaba 67 H. Su nombre actual deriva de la  Ordenanza de 1893.
Inicia su recorrido en Ángel Gallardo y termina en Av. Dorrego. 

El listado puede seguir: Argañaras, Lerma, Jufre, Loyola, Juan Ramírez de Velasco,  Villarroel, Aguirre (por Francisco, no confundir con Lope de Aguirre “la ira de Dios”). 

ENTRE CONGRESISTAS 

Serrano  
José Mariano Serrano. Nace en 1788 en Chuquisaca (por ese entonces provincia del  Alto Perú, hoy Bolivia). Luego de recibirse de abogado participa en 1809 en el  levantamiento independentista de Chuquisaca, que muy pronto fue acompañado por  el de La Paz. Ambas rebeliones son ferozmente aniquiladas. Serrano, al plegarse también al proceso revolucionario iniciado el 25 de Mayo de 1810 en Buenos Aires es perseguido por José Manuel de Goyeneche (integrante de las tropas realistas a pesar de haber nacido en Perú) y debe huir a Tucumán y luego a Buenos Aires.  Es nombrado diputado en la Asamblea General constituyente de 1813. 
En 1816, siendo diputado por Charcas ante el Congreso de Tucumán, firma el Acta de  Independencia. Es el encargado de redactar el texto del Acta en tres idiomas: español,  quechua y aymará. 
Serrano no es partidario de la proclamación de un monarca Inca pero sí defiende la  idea de una monarquía moderada. 
Luego de muchas vicisitudes regresa al Alto Perú y en 1825 participa como Presidente  de la Asamblea en la Independencia de Bolivia.  Ejerce en dos oportunidades la presidencia interina de Bolivia. Fallece en 1851 en  Sucre (nombre actual de la ciudad de Chuquisaca). 
Esta arteria anteriormente era conocida como “3 de Febrero”. En el Plano Municipal  de 1882 ya se la denomina con su nombre actual. Surge en Av. Warnes, traspasa los  límites del barrio (llega a Palermo) y concluye en Av. Santa Fe al 4100.   

Acevedo  
Manuel Antonio Acevedo nace en Salta el 25 de mayo de 1770, realizando sus estudios  superiores en el Colegio de Monserrat de Córdoba. Es ordenado sacerdote en 1795. 
Luego de ser cura párroco en varios distritos llega a Belén (Catamarca).  La Revolución de Mayo lo encuentra en Buenos Aires y comparte los ideales de Manuel  Belgrano a quien acompaña en el Ejército Auxiliar del Norte. 
Al Congreso de Tucumán llega como diputado por Catamarca. Es partidario de una  monarquía con raigambre incaica. Cuando el Congreso se traslada a Buenos Aires es  designado Presidente.
Al disolverse el Congreso regresa a su curato en Belén. 
Su deceso se produce en 1825. 
Antes de tener esta denominación era conocida como 46 N y luego Galicia. Nace en Av.  Warnes y termina en Av. Córdoba al 4800. 

La serie puede seguir con: Uriarte, Godoy Cruz, Thames, Malabia, Aráoz (también  sacerdote, pero nacido en Tucumán).  


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EL CONSERVATORIO DE MÚSICA KLOTZMAN


EL CONSERVATORIO DE MÚSICA KLOTZMAN












En Serrano 485 funcionó desde la década del ´40 hasta la del ´80 el Conservatorio de  Música dirigido por Lázaro Klotzman.    

1941. Calle Serrano al 485. En ese cartel con fondo azul y escrito con letras plateadas  se lee “Conservatorio Klotzman” y también hay otro que nos indica que allí atiende una  obstetra.      Abrimos la puerta de madera y vidrio y comenzamos a subir los escalones. A mitad de  esos 32 escalones de mármol de carrara nos encontramos con una puerta cancel que  acostumbra a estar abierta. Finalmente llegamos al 1º piso. Allí otra puerta de madera  nos invita a entrar. Al abrirla nos encontramos con un ambiente que si lo caminamos  hacia un lado nos lleva al consultorio de la obstetra y si elegimos el otro extremo nos  encontraremos con el Conservatorio de Música y, seguramente, oiremos los acordes  que nos regala un violín.  También escucharemos, de algún lado de ese 1° piso, el llanto de Celia, la beba de  ocho meses nacida del matrimonio compuesto por Lázaro y Eugenia.  En esa esquina de Triunvirato (hoy Av. Corrientes) y Serrano está el bar de Palei, un  lugar donde se come, un restaurante, pero también hay lugar para practicar y  representar obras de teatro.

Viajes en transatlántico premiados con el amor
El “Cap. Norte” de la empresa naviera Hamburg Südamerikanische Dampfschifffahrts-  Gesellschaft (Compañía naviera sudamericana de Hamburgo), empresa alemana  fundada en 1871, llega a nuestras costas en 1922. Desembarca Lázaro Klotzman  violinista experimentado, instruído en el Conservatorio Imperial de Odessa. Klotzman,  nacido un 13 de julio todo indica que entre 1902 y 1904, en el boleto naviero figura  como Leizer (nombre en idish de Lázaro).  En otro barco, en otro año, llega a Buenos Aires Eugenia Cherny, procedente de Rusia,  quien en su juventud supo estudiar medicina con Iván Petrovich Pávlov (si, el de  “Reflejos condicionados”, con sus observaciones sobre estímulo-respuesta en perros y  su salivación). En el caso de Cherny el documento argentino, a su llegada, la renombra  Genia, en vez de Eugenia.   
El encuentro de estos dos inmigrantes amantes de la música se produce en el Teatro  Colón (Cerrito 628), más exactamente en “El paraíso” sector con gradas a precios  económicos. 
De este matrimonio nacen Naum(cito) Moisés (01/01/1934) y Celia Lía (17/09/1941).
El  mayor pronto deja atrás el diminutivo y pasan a llamarlo Cito, será un hombre que  también abraza la música pero en forma de tango porteño, “un tanguero de ley”. 
Ella, Celia, que es instruída en el violín, seguirá el amor de su padre por la música denominada “clásica”. Será la que continúe con el Conservatorio hasta que en 1988   iniciará una gira que la llevará a Europa.   

Vida en Villa Crespo  
El matrimonio alquila uno de los ambientes del edificio que luego sería una sucursal  del “Bazar Dos Mundos de Roger Balet” (esquina de Av. Corrientes, 5100, y Luis María  Drago). Con el tiempo se mudan a Av. Corrientes al 5250, para luego establecerse en  Serrano 485. 
La vida de la familia transcurre como tantas otras. Lázaro, por la mañana, sale a  trabajar. Su labor es enseñar música en colegios, armar coros. A su regreso lo esperan  estudiantes deseosos de aprender a tocar instrumentos musicales.
En su Conservatorio  les enseña en especial el violín, su gran pasión, también piano y canto. Muchos de sus  alumnos llegan a integrar la Orquesta Estable del Teatro Colón. 
También se da tiempo para viajar a Uruguay y Chile para dar conciertos de violín y  piano, acompañado por la profesora Paulina HermanEugenia, que ha sabido revalidar sus títulos, cumple con su especialidad a toda hora  ¡cuántas veces ha tenido que salir de alguna de las funciones de los cines o teatros del  barrio para atender una parturienta!  En las habituales comidas en familia no falta la sopa, en especial la de remolacha. 
También son habitué de la heladería “Agapito” ubicada en Triunvirato, entre Serrano y  Thames.  Celia, ya en edad escolar, asiste por la mañana a la escuela primaria “Tomasa de la  Quintana de Escalada” (Av. Corrientes 5332) con su guardapolvo blanco y por la tarde  concurre a la escuela “Scholem Aleijem” (con entrada por Serrano 341). 
En esa esquina del Conservatorio se reúnen músicos, poetas, pintores. Tertulias  musicales acompañadas con las delicias gastronómicas preparadas por Eugenia.
Cada  fin de año se realiza un concierto con los alumnos en un salón céntrico.   

Lázaro Klotzman autor    
Klotzman escribe obras de teatro: “El Día del Juicio” representada en 1941 en el Teatro  de Arte de Nueva York y “La hija de nadie” estrenada en el centro porteño.
También  dispone de tiempo y fervor para dar conciertos en la AMIA (Asociación Mutual israelita  Argentina) y difundir la música hebrea. 
Compositor de canciones para niños tales como “El pastorcillo” y “El Jardín de  Infantes”, por nombrar solo un par supo estar asociado a SADAIC (Sociedad Argentina  de Autores y Compositores de Música) en los tiempos de Enrique Santos Discépolo  como presidente y José María Contursi como secretario. 

por Eduardo Horacio Bolan


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RECORRIDO POR LAS CALLES DE VILLA CRESPO A TRAVÉS DE UNA BIBLIOTECA CENTENARIA

RECORRIDO POR LAS CALLES DE VILLA CRESPO A TRAVÉS DE UNA BIBLIOTECA CENTENARIA

por Eduardo Horacio Bolan







En el mes de abril de 2018 se realizará por 7º año consecutivo un nuevo paseo por los Itinerarios de la novela Adán Buenosayres, obra cumbre del destacado escritor y poeta Leopoldo Marechal. Esta nueva visita guiada por los senderos que transitó Adán Buenosayres en los barrios de Villa Crespo y Saavedra tendrá, nuevamente, su punto de reunión y partida en la centenaria Biblioteca Popular Alberdi de la cual, Marechal, fuera su bibliotecario entre 1919 y 1923. Esta actividad libre y gratuita está organizada por la Fundación Marechal.  A la espera de ese momento es dable realizar, aunque sea a través de este artículo, un  recorrido por diferentes calles y lugares de Villa Crespo. Para ello opté seguir el itinerario de  las diversas sedes sociales que ocupó la Biblioteca Popular Alberdi.        Año 1914. Don Julián Bourdeu (sentado, de bigotes) y miembros de Comisión Directiva junto a  lectoras y niños asistentes a la Sala de Lectura de Acevedo 357      Sedes Sociales  En total han sido diez las sedes sociales de la Biblioteca Popular Alberdi. Todas en el barrio de  Villa Crespo. Esta Institución nació “por iniciativa del Jefe de la Sub-Intendencia de Belgrano,  señor Joaquín Sánchez”. Fue un 8 de julio de 1910, en el marco de las conmemoraciones del  Centenario de la Patria cuando queda fundada la denominada, por ese entonces, “Biblioteca  Popular de San Bernardo” (en 1921 cambia su nombre por el actual). En aquellos tiempos de  1910 coexistían las denominaciones, para el actual barrio, de Parroquia de San Bernardo, Villa  Crespo y hasta, en casos de jurisdicción, se lo llamaba Sección 15º.  Todas las sedes, calles, numeración y sus fechas de inicio de actividades han quedado  debidamente registradas en los libros de Actas de la Entidad. De allí tomo las citas textuales  (respetando la ortografía y gramática de cada época y, quizá también, con errores propios de  la redacción realizada en forma manuscrita y llevada a cabo en el momento de la reunión de  Comisión Directiva) y las direcciones que a continuación detallo:  Acevedo 357  Gurruchaga 323  Acevedo 373  Camargo 570  Acevedo 361  Vera 677  Malabia 260  Gurruchaga 542  Villarroel 1034  Acevedo 666 (la actual)   Acevedo 357  El periódico barrial “El Progreso”, en su nota del 20 de diciembre de 1914 nos dice bajo el  título “Biblioteca Popular de San Bernardo”: “Esta Biblioteca como es sabido funciona en la  calle Acevedo 357 todas las noches de 7 á 10 y en la que el público tiene libre acceso, progresa  día a día.”  El Acta de Comisión Directiva con fecha 2 de agosto de 1917 nos indica:  “(…) La Biblioteca instalada desde su fundación en el local, que también ocupaban las Oficinas  de la Inspección Municipal Sección 15° calle Acevedo 357 (…)”  El predio de la Subintendencia debía constar de varias entradas cada una con su propia  numeración: Acevedo 357, 361 y 373. A la Biblioteca le correspondió, en sus orígenes, la más cercana a Triunvirato (actual Av. Corrientes). La permanencia en este solar no era gratuita, así nos lo hace saber lo registrado en Acta del 30 de marzo de 1913: “Contribuir con la suma de cuarenta pesos mensuales por el alquiler de la Biblioteca (…)”    Desde sus inicios la actividad de la Biblioteca es vital e importante, leamos párrafos de algunas  de sus Actas:  “(…) á diez y siete de Octubre de mil novecientos diez (…) Se dispuso asimismo darle á la  Biblioteca el carácter de circulante entendiendo que así será posible difundir mayormente los  beneficios que preste.”  “En Buenos Aires a quince de abril del año mil novecientos doce (…) Destinar hasta la suma de  cuarenta pesos mensuales para encuadernación de libros. Autorizar la impresión de un índice  alfabético de autores de los libros existentes en número de quinientos ejemplares.”  “En Buenos Aires á los diez días del mes de Enero de mil novecientos catorce se resolvió lo  siguiente:  Primero: Aprobación de la adquisición de nueve libros de textos para uso de colegios  nacionales (…) Segundo: apruébase la encuadernación de varios tomos.”  En el barrio también se hacen compras de libros. En Acta del 10 de enero de 1915 se nos dice:  “Páguese á la casa Palumbo el importe de su factura de fecha Enero 8 del cte. que asciende a  la suma de $ 33,49 m/n por la adquisición de 168 volúmenes.”  Con respecto a la Librería Palumbo, tan viva en el recuerdo de los vecinos de Villa Crespo,  permaneció abierta hasta el año 2012 y se encontraba en Av. Corrientes 5457, entre Acevedo y  Gurruchaga, a escasos metros de la esquina donde se encuentra una Sucursal del Banco de la  Nación Argentina (Av. Corrientes 5401).  Es en esta sede inicial de Acevedo 357 donde se concreta el reconocimiento de la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares en diciembre de 1915 y se da a conocer el Reglamento  General (hoy se diría Estatuto Social) en ese año.  Paso a trascribir algunos artículos de este Estatuto:  “Art. 3° - La Biblioteca estará abierta gratuitamente al público que desee frecuentar sus salas  de lectura y al solo efecto de su sostenimiento y adelanto, se admitirán subscriptores con la  cuota mínima de cincuenta centavos de moneda nacional.”  Art. 19 – En la Biblioteca funcionará una sección especial denominada Infantil a cuyo efecto la  Comisión cuidará de que en ella existan toda clase de textos escolares y libros de pasatiempo  para niños y niñas de edad escolar, así como toda clase de juegos instructivos, láminas,  aparatos y todo aquello que por su naturaleza influya en los sentimientos de los niños para  formar el carácter y desarrollar la inteligencia.”  Por cuestiones de economía, el Intendente municipal Don Joaquín Llambías (bajo su mandato  se construyó el Balneario Municipal) ordena el cierre de la Subintendencia en 1917.  La Biblioteca queda “en una situación crítica para poder arrendar por sí sola y sufragar los  gastos que demandaba el alquiler de toda la casa es decir $ 170 m/n mensuales.”  Los mismos protagonistas de esta compleja situación que son los miembros de Comisión  Directiva, nos informan:  “Hubo necesidad urgente de buscar nuevo local, no yá apropiado para el mejor  funcionamiento, pués era materialmente imposible encontrar otro que reuniera mejores  condiciones que el que actualmente posee y en carácter provisorio, el que por el cual se  arrienda en la suma de noventa pesos m/n mensuales, razones estas suficientes para tomarlas  en consideración y aprobándose en un todo el temperamento usado por el Señor Presidente  para éste efecto.”  El “Señor Presidente” que se hace mención es Don Julián Bourdeu, quien presidiera a la  Institución desde 1910 hasta 1917.  Todo indica que fue el 14 de julio que se desocupó el local de Acevedo 357, pues el propietario  del local reclama el pago del alquiler correspondiente al mes de junio y hasta el 14 de julio de  1917.    Gurruchaga 323  “(…)a los dos días del mes de Agosto de 1917 (…) El Señor Presidente de la Comisión dá cuenta  del traslado de la Biblioteca a su nuevo local Gurruchaga 323 (…)”    En agosto de 1917 la sede social ya está ubicada en la calle Gurruchaga 323. Aproximadamente  a unos ciento cincuenta metros de la Parroquia (Iglesia) de San Bernardo (Gurruchaga 171) y a  escasos metros de la Curtiembre (instalada en la manzana comprendida por las arterias  Gurruchaga -antes llamada Segurola-, Padilla, Murillo y Serrano). Por esos tiempos era la  “Curtiembre Villa Crespo”, a partir de 1919 es vendida y pasa a denominarse “Curtiembre La  Federal”.  El nuevo inmueble de la Biblioteca queda muy cerca de la sede anterior, aproximadamente  doscientos metros.  Con el paso de las semanas los trastornos económicos no disminuyen sino que se acrecientan.  A pesar de todos los inconvenientes económicos y el inconveniente de mudar el numeroso  acervo bibliográfico, documentación y demás papeles que lleva una Entidad importante, la  Biblioteca sigue abriendo sus puertas para sus asociados y no descuida el sector de atención al  público. Numerosos vecinos continúan visitándola en busca de un lugar donde estudiar y leer.  La actividad no disminuye. Se reciben notas de otras bibliotecas solicitando libros en donación  que la Biblioteca tuviera repetidos y, en muchos casos, se solicita copia del Estatuto Social para  basarse en él para la confección del suyo propio.  En Acta del 26 de agosto de 1917 se deja constancia de:  “Abonar al Señor Eugenio Sobralo la suma de cuarenta y cinco pesos moneda nacional por los  quince días de alquiler (del 15 al 30 del corriente) del local que ocupa la Biblioteca para luego  abonar los primeros de mes el alquiler correspondiente de pesos noventa moneda nacional.”  Los miembros de Comisión Directiva, presididos por Don Julián Bourdeu no desisten en su  accionar ni aun en los momentos críticos.  En Acta ya mencionada del 26 de agosto encontramos:  “Habiéndose resuelto en la reunión del día dos del corriente el concurso de vecinos  caracterizados de la localidad para dar mayor amplitud al progreso de la Institución (…) Se  toma conocimiento de haber enviado la nueva ubicación de la Biblioteca a los periódicos y  revistas siguientes: El Progreso – La voz del norte – Los Principios – Revista Popular La Nueva  Era – El Municipio – Boletín mensual de Estadística Municipal de B. Aires – Boletín de la  Asociación Argentina de Electro-Técnicos – Inter-América de Nueva York – y también a la  Comisión Protectora de Bibliotecas Populares y a la Sucursal N° 8 del Banco de la Nación  Argentina.”  El corazón es grande y las ganas inmensas pero el local es pequeño para albergar la gran  cantidad de volúmenes y dar asistencia a los lectores. No se dejan vencer. Las reuniones se  realizan en forma más cercanas.  “(…) a los veintinueve días del mes de Agosto del año mil novecientos diecisiete (…) Como el  local en que actualmente funciona la Biblioteca es bajo todo punto de vista reducido é  incomodo, para el mejor desempeño de su cometido se comisiona a los Señores Miembros  Don Emilio Cirio y Don Martín F. Quadri para hallar un local que pueda reunir más comodidad  (…)”  En Asamblea de fecha 12 de setiembre de 1917 el Presidente saliente Don Julián Bourdeu deja  bien en claro los peligros que amenazan a la Institución:  “(…) que ante la alternativa de entregar la Biblioteca a manos de personas desinteresadas o de  permitir que fuera absorbida por la Sub-Intendencia de Belgrano, la Comisión optó por dirigir  un llamado a un núcleo de vecinos caracterizados para conservar y dar impulso a la obra  empezada, fiel exponente de la cultura de la Parroquia.”  Tal cual lo dicho en Acta del dos de agosto esta sede era “en carácter provisorio”. Se  permanece allí solo dos meses. El 14 de setiembre de 1917 se realiza una nueva mudanza y al  día siguiente, 15, se abren las puertas de la Biblioteca en su nueva sede de Acevedo 373. Se  regresa así a escasos metros de la sede original, donde todo empezó. El inmueble reúne las  condiciones de comodidad para la atención a socios y público pero carece de luz eléctrica. 



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