sábado, 2 de octubre de 2021

FÚTBOL AMATEUR. DEPORTES EN EL RECUERDO

 

FÚTBOL  AMATEUR. DEPORTES EN EL RECUERDO

Por Eduardo Horacio Bolan


Villa Crespo presenta una larga tradición en instituciones deportivas. Por nombrar algunos ejemplos en diversas disciplinas, cito los casos de “Círculo de Ajedrez de Villa Crespo” (1929); “Club Ciclista Nacional” (1907); “Boxing Club Remigio Iriondo”; en basquetbol, “Sporting Social Club” y el “Club Social Villa Crespo”; en fútbol, el que perdura “Atlanta” (1904); los que nacieron en el barrio y debieron mudarse como “Chacarita” (1906) y “Argentinos Juniors” (1904);  y los que ya no están, tales como “Alvear de Villa Crespo” (1903) y “Liberal Argentino”.

 

Club Liberal Argentino, sus orígenes

El acta de nacimiento del Liberal Argentino es el 15 de setiembre de 1906. El origen de esta institución se encuentra en la necesidad de un grupo de muchachos del barrio de Villa Crespo para practicar el fútbol. Sus iniciadores instalaron su sede en Frías 278, a unos cien metros de Triunvirato (Av. Corrientes) y muy cerca de Triunvirato y Chubut (Av. Ángel Gallardo), límite con el vecino barrio de Almagro.

No quedan actas, ni siquiera registros, de este Club que supo mantenerse activo hasta 1934, no pudo adecuarse a las exigencias de la era del profesionalismo.

Para encontrar datos del Liberal Argentino hay que recurrir a la revista El Gráfico. Allí detectamos los nombres de sus primeros integrantes y, por supuesto, componentes del equipo que supieron brillar varios domingos.

Eran jóvenes y para completar el team también incorporaron a sus hermanos menores. En el listado figuran: Isaías y Daniel Battilana, Gerónimo y Alfredo Bottini, Juan y Eugenio Capiaghi, Daniel y José Bettinelli, además de Luis “Ómnibus” Salomón, Horacio Maturo y Maro Baroncelli.

En aquellos primeros años del fútbol argentino (fines siglo XIX y comienzos siglo XX) existían la Asociación Argentina de Football (pionera en América y reconocida por la FIFA en 1912) y numerosas Ligas independientes.

Liberal Argentino comienza su actuación en la 3º División de la Liga Pellisier en una cancha que se desconoce su ubicación. Sale Campeón y obtiene la tan ansiada Copa que muy pronto se ve ennegrecida por ser de poca calidad el material con que fue confeccionada.

Un buen comienzo que logra que muchos vecinos se entusiasmen y así van ganando hinchas en el barrio.

La camiseta del equipo ganador lleva puesta sus primeros colores que son blanquiverdes, seguramente en posición vertical.

En 1907 participa en la Liga Birminghan. Vuelve a salir Campeón ante el delirio de sus simpatizantes, que van creciendo en entusiasmo y cantidad. El premio con que es coronado esta vez es con un par de redes.

Al año siguiente, 1908, participa en la Liga Buenos Aires y obtiene once medallas de plata, seguramente una por cada integrante del team.

En 1911 deja la etapa independiente que consiste en anotarse de Liga en Liga, para tomar un camino más oficial, pero siempre dentro del amateurismo.

Concursa durante el año 1912 en la Copa Competencia dentro de la Asociación Amateurs de Football.

Siempre en la sede de la calle Frías, ya en 1916 se tiene conocimiento que juega como local en Sáenz Peña, en un terreno ubicado frente a la estación de trenes de esa localidad.

En ese año gana el torneo de la Copa de Competencia Adolfo Bullrich, denominada así en honor al Intendente de la Ciudad de Buenos Aires entre 1898 y 1902. Para apreciar con qué otros clubes compite en esa Liga y división basta leer parte del listado, se encuentran Boca Juniors, Independiente, Ferrocarril Oeste, Gimnasia y Esgrima (LP), Atlanta. Todavía no consigue cancha en su propio barrio, terrenos no faltan pero no puede solventarlos.

Es a partir de esta etapa cuando comienza a usar la camiseta a bastones verticales con los colores verdes y rojos, mangas largas con la misma coloración. El pantalón corto es blanco y las medias negras. Es la indumentaria característica de estos años de amateurismo, la camiseta con cuello. En el caso de nuestro club de estudio el cuello era de color rojo.

En 1919 no presenta equipo y no participa de ningún campeonato, pero ya en 1920, continuando dentro de la Asociación, juega en Amateurs Intermedia. Traslada su cancha a la localidad de Florida.

A los muchachos que integran el plantel esto seguramente no les interesa, lo importe es disputar partidos y ganarlos.

Gritan ¡campeón! nuevamente los de la verdirroja en 1923, donde obtienen un impactante triunfo ante Talleres. Le ganan 1 a 0 con gol de S. Perrupato.

De esta victoria da cuenta la revista El Gráfico, fundada el 30 de mayo de1919 y perteneciente a la Editorial Atlántida propiedad de Constancio C. Vigil. En esta publicación semanal se hace mención al Club, años después, y va detallando su trayectoria a través de los años:

“La lucha por el anhelado ascenso al círculo privilegiado se ha definido por fin en el campo amateurista. Liberal Argentino después de derrotar al campeón de intermedia amateurista en la zona Sur, Talleres, en memorable match en el que sólo por la diferencia mínima que puede señalar el score, un gol a cero, lograra imponerse y puede ver hoy colmando sus legendarias aspiraciones de actuar en el círculo privilegiado y al que incuestionablemente llega por sus cabales.

El flamante club de primera división es aún dentro de la modestia que le caracteriza siempre una de las instituciones más antiguas de cuantas entre nosotros se ha dedicado con preferencia al noble y popular deporte.”

 

Fútbol y política

Pasión de multitudes. No hay clase social o económica en la Argentina a la cual le sea indiferente el fútbol, lo practique o no, le guste o no. No está exenta de esto la clase política.

El primer Presidente de la Nación en asistir a un encuentro de fútbol es Julio Argentino Roca, ya en 1904.

La denominación del Club Liberal Argentino tiene connotación política. En esos primeros años del siglo XX varios clubes ostentan como común denominador de su nombre el de “Liberal”.

En Capital Federal, por nombrar solo a un par, se puede mencionar al Club Atlético Liberal Cervantes, de Villa Devoto; el Club Atlético Liberal de Nueva Chicago de Mataderos que se destacó en basquetbol. Otros tantos se pueden rastrear en toda la República como el Club Atlético Liberal Argentino de la provincia de Catamarca, el Club Liberal Argentino de la localidad de Nueve de Julio y la lista sigue.

La posición política de algunos de sus dirigentes seguramente no es compartido por los jugadores e hinchas. Los liberales de aquellos años estaban relacionados con el Partido Autonomista Nacional (PAN). Con los equipos de fútbol, los dirigentes políticos transmiten sus ideas a los sectores de la población de varones votantes.

Con el propósito de alcanzar a ese sector del electorado el dirigente radical Miguel Ortiz de Zárate llega a la presidencia del Club Liberal Argentino en 1912. Ya contaba con experiencia en el ámbito del fútbol.

Es en 1912 cuando se sanciona la Ley conocida como Sáenz Peña, que deja atrás al voto calificado y “cantado” para dar paso al universal (no es tal así ya que las mujeres no votaban), secreto y obligatorio.

Como político visionario Ortiz de Zárate en 1911 funda con vecinos del barrio de Almagro el Club Almagro, el que con los años será reconocido como el “de la tricolor” (azul, blanco y negro) actualmente con sede en Medrano 522 y cancha en José Ingenieros, provincia de Buenos Aires. Para ampliar su campo de acción suma, entonces, al Liberal Argentino aumentando de ese modo sus pretensiones políticas de penetración entre los entusiastas del fútbol.

El Club Almagro, como todos los de aquellos primeros tiempos, nace con la algarabía de la juventud.  En la 4º división de Almagro, en la década del ´20,   integra el plantel un joven que llegaría  a ser Presidente de la República, Arturo Frondizi.

El Club Almagro comienza a perder el rumbo trazado originalmente. Se fusiona con otro club y se habla de disolución.

Muy pronto Ortiz de Zárate convence a algunos jugadores de Almagro para que se incorporen al Liberal Argentino pero muchos se niegan a llevarlo a cabo. El político, y actuando como tal, intenta cambiar la denominación del Liberal Argentino pero no logra su objetivo. Se retira de la presidencia y regresa al Club Almagro que pasa a llamarse Sportivo Almagro (recién a fines de la década del ´20 recupera su nombre, el cual ostenta actualmente). En la política sí alcanza su cometido y es elegido diputado cuando asume Yrigoyen como Presidente.

Tribuna de Sportivo Almagro


 

Época de esplendor

Luego de peregrinar jugando como local en las canchas de Ferrocarril Oeste y San Lorenzo, el Liberal Argentino consigue el tan ansiado deseo de jugar en su propio barrio. Arrienda una cancha en Warnes 181, donde actualmente se encuentra la Plazoleta Barón Hirsch y la intersección de las calles Julián Álvarez y Padilla. Este estadio pertenecía a la firma comercial Casa Zabala “la que al vender, regala” con domicilio comercial en Bartolomé Mitre 799, esquina Esmeralda 115 y con sucursal en Av. de Mayo 757.

Algunos de sus slogans:

“Bien vestido, bien recibido. Casa Zabala, la que al vender, regala. Amar es cuando la protegés de la lluvia y el viento. Amar es cuando la abrazás y te olvidás del tiempo.”

“Departamentos lutos. Asombroso stock en trajes de luto confeccionados. Se confeccionan sobre medida en ocho horas”

Esta Casa Zabala tiene su propio equipo de fútbol que participa en el torneo Federación Comercial.



Es la época de esplendor de Liberal Argentino. Desde 1923 juega en primera y en su cancha. No obtiene títulos pero sí mantiene su prestigio.

La Revista El Gráfico inmortalizó al conjunto futbolero con foto poster de la temporada 1926 en la postura clásica de aquellos años (y posteriores también): seis integrantes parados, entre los que se encuentra el arquero con la infaltable gorra, y cinco hincados con rodilla en tierra y mirando a la cámara. Eternos en el recuerdo.

 

Poster equipo Club Liberal Argentino, año 1926, foto El Gráfico

Últimos años

El barrio de Villa Crespo prospera y el terreno ya no es económicamente rentable para jugar a la pelota. Se decide lotearlo para construir casas.

El Liberal Argentino se queda sin cancha propia, aunque fuera alquilada, para jugar de local.

En 1928 desciende a la 2º categoría y pasa a jugar en un estadio en Villa Devoto. Tampoco puede continuar en su histórica sede de la calle Frías y se muda a Lerma 231.

En 1931 vuelve a salir Campeón y sube nuevamente a 1º. Ya vienen aires de profesionalismo, de exigencias para poder estar en 1º categoría. Se debe disponer de cancha, si no propia, estable para poder jugar cada domingo.

Los muchachos crecen y no siempre se encuentran reemplazantes acordes. ¡Cuántos equipos se iniciaron ilusionados con jugar al fútbol por el hecho de divertirse y ganar partidos, cuántos debieron fusionarse para seguir, cuántos desaparecieron!

Del ´32 al ´34 el Liberal Argentino juega en 1º.  En 1934 sale en el puesto 20.

En ese año hay un intento para fusionar a dos clubes de Villa Crespo, a Atlanta con Argentinos Juniors, no prospera.

Ya con el profesionalismo todas las asociaciones y ligas de fútbol, para ser reconocidas como oficiales, se unen a la Asociación de Football Argentino. Es el año 1935.

El Club Liberal Argentino no presenta equipo ni se inscribe. Pasa a ser historia del fútbol argentino y de Villa Crespo.

 

Otros sueños

El estudio del Club Atlético Alvear de Villa Crespo, con fecha de fundación 1º de julio de 1903, y con estadio de local en el barrio, quedará para otra oportunidad, cuando retome y dedique nuevamente a Graciela  (a quién sino) este “Deporrrtes en el Recuerrrdo”.

 Por Eduardo Horacio Bolan


eduardobolan@gmail.com

 

LA GLORIETA DE VILLA CRESPO: “LA VICTORIA”, CAFÉ-BAR DE ROSSINI

 

LA GLORIETA DE VILLA CRESPO: “LA VICTORIA”, CAFÉ-BAR DE ROSSINI

Por Eduardo Horacio Bolan

Muchos lugares han quedado en el ideario de Villa Crespo. El Café-Bar y Glorieta “La Victoria” es uno de ellos. Quedan los recuerdos de vecinos habitué al lugar y algún que otro registro, en especial, literario.

El lugar

Triunvirato al 800, sería actualmente Av. Corrientes altura 5560 hasta 5568, entre las calles Gurruchaga y Serrano.

En las primeras décadas del siglo XX, en ese solar, se encontraba un famoso y recordado Café que tenía la particularidad de tener incorporado una glorieta.

La propiedad estaba distribuída en dos sectores diferentes aunque conectados entre sí. Por un lado, era bar y cafetería. Si los vecinos memoriosos lo recuerdan como Bar, entonces disponía de una barra para saborear algún café y seguir su camino. Con seguridad también tenía incorporadas mesas y sillas para sentarse, propias de un café, y así permanecer más tiempo en el lugar. Al lado de este sector se encontraba otro espacio también con mesas y sillas y con una estructura circular al aire libre, seguramente con algún sector techado, algunos árboles, plantas, era la sección de la Glorieta.

Estamos ante el Café Bar y Glorieta ´La Victoria´ de Rossini

Vislumbramos la sección del bar y café, amplio espacio cubierto, con mesas y sillas, sector para bailar con minipalco con gramófono o victrolera (nombre derivado de la empresa que la comercializaba, Victor Talking Machine Company), más conocida en las costas rioplatenses como ´vitrola´. Además de este aparato para escuchar discos, la música se hace presente los sábados y domingos, con la presencia de números de varieté y orquestas de tango que ocupan un palco bajito, casi al ras del suelo. Se arman bailes y hasta concursos de baile, en general de tango, con ganadores y perdedores que no siempre aceptan los resultados y a veces termina en aireadas discusiones donde deben intervenir los agentes de la seccional policial, en aquellos tiempos de la 21º, luego comisaría 27º.

Además entrevemos mesas rectangulares con paño verde para jugar al billar. Ciertas noches algunas de esas mesas se transforman en mesas de juego de naipes, una especie de garito nocturno reducido.

Dejemos este sector y pasemos bajo un gran portón que nos conduce a la glorieta. Su nombre es “La Victoria” pero todos la conocen como la “Glorieta de Rossini”. Allí encontramos una parrilla y numerosas mesas y sillas y otro palco, seguramente techado, este más elevado que los del Café. Es para disfrutar espectáculos, todo tipo de representaciones. Los fines de semana de los meses estivales, desde la tarde/noche, son para reuniones danzantes. Se baila, reitero, generalmente tango. En otros momentos se realizan competencias de lucha libre, peleas pugilísticas y en otros horarios es un gimnasio para el entrenamiento corporal.

Algunos memoriosos aseguran que también había lugar para jugar a las bochas y hasta recuerdan algún cuartucho para guardar cosas del negocio que fuera utilizado para pasar la noche por algún noctámbulo. “Hombre solo” aseguran. Quizá así sea y estos lugares se encontraran semiescondidos por varillas de madera, adornadas con tenue vegetación, que los ocultarían; serían difíciles de distinguir desde donde se realizan los espectáculos.

Estos memoriosos de la segunda centuria del s. XX seguramente sean esos chicos que a comienzo de siglo, por “cinco guita”, saborean el pan humedecido por el juguito que cae de los chorizos colocados en la parrilla encendida de la glorieta.

Puede ser que lo aquí dicho haya tenido lugar en la Glorieta de Rossini en diferentes años, posiblemente al comienzo haya sido más importante el sector de la glorieta y luego surgió el café como lugar de encuentro o, tal vez, la concurrencia a una u otra sección dependiera de las estaciones del año o del clima.

El dueño de la Glorieta

Todos coinciden, en su evocación, que el dueño del negocio es el ´tano´ Rossini, Ciro Rossini. Hombre elegante y alto, simpático de fácil sonrisa franca y conversador, acriollado pero con acento itálico. Hay quienes lo recuerdan con una dentadura perfecta y quizá con el paso de los años y para no perder su buena imagen comienza a utilizar “La Carmela”. Esa loción anticanas inventada en Galicia por el boticario Nemesio López Caro que se comercializa en España desde 1902 como “Loción higiénica”. Llega a Buenos Aires, y de aquí a gran parte de Sudamérica, a fines de la segunda década del s. XX. Unas pocas gotas en el cabello, cada mañana, luego a peinarse y salir a la calle como un varón rejuvenecido.

Con el paso de los años Ciro Rossini decide dejar su negocio y mudarse, por razones de salud, a Mar del Plata donde fallece.

La Glorieta en la literatura

Como otros lugares emblemáticos de Villa Crespo “La Glorieta” queda inmortalizada por la literatura. Es en la obra “Adán Buenosayres” de Leopoldo Marechal donde queda plasmado el lugar y su dueño.

Sin duda alguna Marechal, en sus años mozos, frecuenta el local y se dispensa con Rossini de un muy buen trato. En setiembre de 1969 Marechal expresa en una conferencia: “La glorieta viene a ser el final del viaje que hacen los protagonistas al bajo de Saavedra. (…) Era una glorieta que se abría durante el verano en la calle Triunvirato. Esta glorieta era propiedad de un italiano que se llamaba Ciro Rossini, que yo lo pinto bastante bien ahí, aficionado al bel canto y al arte en general. Entonces nos recibía a todos con mucho agrado y hasta a veces incluso nos perdonaba pagar la cuenta. Bueno, tener amigos así es muy valioso cuando se está en la bohemia literaria. En esta glorieta literaria, en fin, ya está entrado el otoño, ya tiene poca gente (…)”

Del libro IV capítulo I, de la mencionada obra “Adán Buenosayres”, extraigo algunos párrafos relacionados con el tema:

“En el portón abierto de la glorieta de Ciro, con los ojos vagabundos y el alma presa de honda melancolía, Ciro Rossini, ¡el grande Ciro!, hilaba el copo de sus otoñales pensamientos.

¡Diavolo!- murmuró Ciro Rossini, librándose de las dos o tres hojitas que acababan de aterrizar en sus cabellos renegridos por la virtud colorante del agua “La Carmela”. ¡Gran Dios, cuán desierto y triste le parecía entonces aquel recinto, escenario ayer de tanta locura veraniega! Ciro miró los reservados agrestes, ahora silenciosos como tumbas, resonantes ayer de palabras y risas; y un suspiro inacabable desinfló su tórax de barítono aficionado. En seguida paseó su mirada sobre la infinidad de mesas vacías que llenaban el recreo, y la detuvo al fin en el palco de la orquesta, donde un piano en su funda, un bombo en su mortaja y tres violines en sus ataúdes anunciaban la muerte de la música; entonces el gran Ciro, el triste Ciro, movió a un lado y otro su cabeza, evocando la multitud sonora que se había reunido allí noche tras noche y bajo un cielo más favorable. ¿Dónde estaban ahora los compadritos de pañuelo blanco, las muchachas con sed, los vecinos exultantes en sus piyamas de colores, las gordas mujeres que reían el amor de chorreadas parrilladas? (…) Ciertamente aquello era el otoño definitivo; y los días de la glorieta ya estaban contados. Lo que Ciro lloraba en esa medianoche otoñal era el ocaso del júbilo: porque Ciro Rossini, propietario y animador de la glorieta “Ciro”, era en el fondo un genio festival que trabajaba en la alegría del hombre como en una obra de arte (…)”.

Los artistas que brillaron en la Glorieta

Otra vez debo recurrir a los recuerdos de memoriosos. No quedan registros de los artistas que pasaron noche tras noche por la Glorieta. No había programas en papel a repartir como en los cines, tampoco se llevaban registros especiales de los músicos y cómicos asistentes a las funciones. Algunos ya pisaban firme en el espectáculo y se llevarían algunas “chirolas”, otros irían por la comida y poco más.

Siguiendo a evocadores “de tiempos mejores”, historiadores del barrio han recabado nombres. El listado que aquí propongo es:

Entre los músicos asistentes:

José Servidio: (1900-1969) Nacido en Villa Crespo. El más famoso de tres hermanos. Era el del medio, el mayor Luis y el menor, Alfredo. Los tres bandoneonistas. José y Luis pusieron música a los versos de Celedonio Flores “El bulín de la calle Ayacucho” (1923), grabado por Carlos Gardel y muchos más.

Paquita Bernardo: (1900-1925) Nacida en el barrio de Palermo (Gorriti y Canning – Scalabrini Ortiz-) con el nombre de Francisca Cruz Bernardo. Bandoneonista y compositora de tangos. Apodada “La Flor de Villa Crespo” y “La mujer bandoneón”. Se negaba a ponerse pantalones para actuar, vestía polleras largas y anchas con blusas, a lo sumo llegó a usar camisa con corbata. Era acompañada, a las funciones que realizaba, por dos de sus hermanos a exigencia de su padre, el andaluz José María. Se desconoce su cachet como ejecutante del bandoneón en la Glorieta, pero llegó a cobrar seiscientos pesos por cada actuación en el centro porteño. Carlos Gardel le grabó “La enmascarada”.

Héctor Mauré: (1920-1976) Nombre real: Vicente José Falivene, del vecino barrio de Palermo. Supo dedicarse al boxeo en Colegiales. Estimo que entre sus dieciséis y diecisiete años podría haber cantado en lo de Rossini. En la década del ´40 ya era la voz en la orquesta de Juan D´Arienzo.

León Zucker: (1916-1971) Nacido cerca del Mercado del Abasto, su familia le decía “Leoncito” pero su nombre artístico fue Roberto Beltrán. Practicaba boxeo al mismo tiempo que se desempeñaba como cantante. Cuentan sus biógrafos que debutó como cantor de tango en el “Café La Victoria”. Era amigo de Celedonio Flores quien le aconsejó que cambiara su nombre de nacimiento por uno artístico. Al ser amigo de Enrique Alessio (oriundo de Villa Crespo) cantó en la orquesta de Osvaldo Pugliese. Tuvo un desempeño profesional muy importante. Era hermano de Marcos Zucker.

Alberto Podestá: (1924-2015) De nacimiento llamado Alejandro Washington Alé, de la Ciudad de San Juan. El dúo de cómicos Buono-Straino lo oye cantar en su ciudad natal y lo invitan a que actúe en Capital Federal. Solía cantar en confiterías y lugares bailables. Muy pronto tuvo su consagración radial, modo de llegar al gran público.

El tano Genaro: quizá se refieran a Genaro Ricardo Espósito (1886-1944), del barrio de La Boca. Tocaba de oído el bandoneón, piano y guitarra hasta que perfeccionó sus conocimientos en Francia.

Entre los artistas de varieté:

José Marrone: (1915-1990), nacido en Julián Álvarez 1575, en el vecino barrio de Palermo. Según contó ya siendo muy popular, su padre lo golpeaba habitualmente aduciendo que tenía un carácter difícil. Dejó la escuela en segundo grado. A los ocho años ya estaba en la calle trabajando de los que fuese. Desempeñó todo tipo de oficios (peón, pocero, albañil) por necesidad económica no porque los conociera. En las entrevistas ofrecidas ya fmoso, relataba que en su pubertad trabajaba en la localidad de Tigre en locales que eran conocidos como de “la rascada”. Allí, muchos que se iniciaban en el espectáculo, actuaban todo el día y la retribución que recibían era la de las comidas que los clientes habían dejado en sus platos. Lograban así alcanzar las cuatro comidas diarias a cambio de un arduo trabajo, pero eso sí, sin dinero en el bolsillo. ¿Habrá sido así también en la Glorieta, en los casos de artistas recién iniciados? Aunque sabemos que Ciro Rossini abonaba las actuaciones de músicos y comediantes, dar de comer era algo que se agradecía.

Don Pelele: (1923-1991) Nació en Villa Mercedes (provincia de San Luis) con el nombre Francisco Pablo Quiroga Soria. De pequeño le pidió a su madre un bandoneón pero el dinero a duras penas alcanzó para una armónica. Ya en Buenos Aires, Gogó Andreu lo introduce en el mundo de las variedades.

Délfor: (1920-2013). De la localidad de Chivilcoy de nacimiento. Délfor no solo fue su nombre artístico sino también su nombre verdadero: Délfor Amaranto Dicásolo. Sus comienzos, tanto artísticos como en Buenos Aires, fueron como actor y comediante. Junto con Aldo Cammarota fue el creador de “La Revista Dislocada”. Amigo, o al menos conocido de Mario “Cariño” Pugliese.

Tilde Thamar: (1917-1989) entrerriana aunque de adolescente llegó a Capital. Varios la incluyen como actuando en la Glorieta aunque en su vida artística se destacó y brilló en cine. Su nombre artístico viene de su primer nombre real, Matilde, y el apellido Thamar es el nombre de su madre, llamada Martha, invertida las sílabas. Su nombre completo era Matilde Sofía Margarita Abrecht Nichoester, fue conocida en Francia, donde falleció, como “La bomba rubia argentina”.

Mario “Cariño” Pugliese: (1910-1995) Se lo recuerda como músico, actor comediante. Con los años dejó el mundo artístico y se dedicó exclusivamente a la astrología. Llegó a conducir su propio programa, en la televisión argentina, como astrólogo.

Antes, en 1930, integró el trío cómico “Los Bohemios” (¿acaso este nombre provendría del Club de fútbol Atlanta?) junto a Zelmar Gueñol y Guillermo Rico. Hacia 1940 condujo su propio programa radial en Radio Prieto, en este proyecto actuaba como imitador Délfor Dicásolo.

Algunas dudas

En muchos de los aquí nombrados no cabe duda que realizaron sus actuaciones siendo adolescentes o muy jóvenes, como el caso de José Marrone, José Servidio, Paquita Bernardo, Héctor Maure. En otros casos surgen dudas de si su presencia se concretó en sus inicios o si ya estaban encumbrados y sus representaciones o visitas la realizaban como artistas ya reconocidos en el ambiente, tal podría ser el caso de Alberto Podestá, Délfor y sobre todo de Tilde Thamar, si es cierto que fuera ella la que concurrió al negocio de Rossini.

Cuando se realizan investigaciones siempre surgen dudas si los recuerdos son certeros o aproximados o si hay grandes distorsiones en la remembranza.

El Café y Glorieta ¿tendría algún cartel que lo identificara? Esa rememoración de algunos vecinos nos dice “La Glorieta”, otros “La Glorieta de Rossini” e incluso Leopoldo Marechal por intermedio de su personaje Adán Buenosayres nos dice “La glorieta de Ciro”. No han quedado testimonios certeros y definitivos.

Otro caso que aquí propongo es el del nombre del dueño local: Ciro Rossini. ¿Sería su verdadero nombre, o acaso un apodo, un nombre artístico? Leyendo la obra de Marechal, él nos dice sobre este italiano: “aficionado al bel canto y al arte en general; un suspiro inacabable desinfló su tórax de barítono aficionado”.

Puede ser que haya sido su nombre artístico, quizá proveniente de la ópera “Ciro en Babilonia” cuya música es de Gioachino Rossini, en boga a fines del siglo XIX y actualmente casi olvidada. Al ser aficionado de las óperas quizá también fuera cantante lírico, sabemos que por aquellos años ningún artista utilizaba su nombre verdadero sino que era reemplazado por un nuevo nombre, el artístico.

Otro interrogante que me surge, y es el último en este artículo, proviene del párrafo donde Marechal alude a los artífices que se encontraban en la glorieta luego de “aquel viaje que hacen los protagonistas al bajo de Saavedra”. Cito a “Adán Buenosayes” Libro IV capítulo I:

“Solo cinco ánimas en pena se mantenían fieles aun y Ciro Rossini las consideró, no sin ternura (…) Mis artistas, declamó Ciro, presentando a los cinco fantasmas. (…) trío “Los Bohemios” (tres caras verdosas de nocturnidad), la del payador Tissone (beatífica y modesta), y la del Príncipe Azul, que no abandonaba, empero, su aire chúcaro y desdeñoso.”

No cabe duda que el payador Tissone está inspirado (porque el mismo Marechal lo dejó bien en claro) en José Betinotti, recordado como el último payador.

Al personaje del Príncipe Azul lo presenta como arrogante:

“Lo que me interecsa es el precsente (…); yo pongo mi arte al serviccio de las macsas (…); ahí tienen mis déccimas ´Noche de Julio´, describo a un micserable, muriéndose de frío en el umbral de lujocso palaccio, mientras adentro los burguecses derrochan el oro en infacme orgía.”

Acaso Marechal estuviera proyectando la personalidad del Príncipe Azul a la de Juan Carlos Marambio Catán (1895-1973) que en su tango “Acquaforte” (Aguafuerte, 1931, grabado por Carlos Gardel) describe una situación semejante:

“Es medianoche, el cabaret despierta, muchas mujeres, flores y champagne (...) Un viejo rico que gasta su dinero, emborrachando a Lulú con su champagne, hoy le negó el aumento a un pobre obrero, que le pidió un pedazo más de pan.”

Con respecto a “Los Bohemios” es el mismo nombre que habían adoptado Mario “Cariño” Pugliese, Zelmar Gueñol y Guillermo Rico en los años ´30 ¿acaso también supieron brillar los tres cómicos en la Glorieta o acaso es un juego literario de Marechal?

Extraigo párrafos del libro mencionado referente a este trío:

Per Bacco –elogió Ciro- ¡hay que oír las macanas que dicen y cómo hacen reír a la gente!

¿Cantan o recitan?, le preguntó Adán.

Cantamos disparates. Cosas que no tienen ni pie ni cabeza:

´La pampa tiene el ombú y el puchero caracú. Sacudime la persiana que allá viene doña Juana. Cinco por ocho cuarenta, pajarito con polenta. ¿Quién te piantó de la rama, que no estás en el rosal?´

–Ira de Dios- rezongó Franky (álter ego del poeta Oliverio Girondo, según Marechal) al oír aquel engendro- ¡Y pensar que no los han matado todavía!

–¡Eso es dadaísmo puro!- exclamó Pereda (álter ego del poeta y escritor Jorge Luis Borges), sin ocultar su deleite.”

Lo extraño (al menos para mí) del texto de Marechal es que le hace decir a Rossini:

“(…) cinco fantasmas taciturnos que se movían lentamente junto al palco, entre un revoltijo de guitarras y bandoneones.

-Pobres muchachos –reflexionó Ciro- Mañana trabajarán en los fondines, por un café con leche.”

Equivocación de Rossini (o de Marechal, claro), ya que tanto Zelmar Gueñol como Guillermo Rico integrarían el exitosísimo grupo humorístico “La Cruzada del Buen Humor” (luego “Los Cinco Grandes del Buen Humor”) o quizá estos actores se integraran tiempo después al trío “Los Bohemios” ante la deserción de antiguos miembros, los cuales sí, habrían tenido el destino fijado por Ciro y Leopoldo.

La levedad de algunos Cafés emblemáticos

Cuántos concurrentes habrán gozado de un exquisito café, de una parrillada, de un delicioso vino, aplaudiendo espectáculos y danzando al compás del dos por cuatro.

Cuántos artistas han estado presente en la Glorieta y hoy solo nos queda de recuerdo su nombre artístico: Los Hermanos Rubí, La Niña de Cádiz, Chichirinela, Risitas, Los Hermanos Garay, El Flaco Pinocho y tantos más.

En ese mismo solar de la Glorieta, no se tiene certeza si fue durante o cuando la Glorieta ya no existía, supo emplazarse el Circo Fazio, que tenía sus orígenes en el barrio de Boedo. Algunos recuerdan al payaso “Sacudilenomás” (¡cómo le habrán dado golpes para lograr la delicia y las carcajadas del público!). En este circo brilló Felipe Panigazzi (1887-1954), que llegó a encabezar su propia Compañía de Sainetes y Comedias donde uno de sus integrantes era Alberto Vacarezza.

Muchos de los recordados cafés emblemáticos tuvieron una fugacidad sorprendente, estuvieron activos mientras su propietario y animador estaba al frente del negocio, unos cuarenta o cincuenta años, quizá los tiempos con sus modas fueron cambiando vertiginosamente o no encontraron quien los continuara sin perder la esencia. Pero están albergados y custodiados en nuestra memoria.

 Por Eduardo Horacio Bolan

eduardobolan@gmail.com

RAÚL SOLDI, HACEDOR DE ARTE

 

RAÚL SOLDI, HACEDOR DE ARTE

por Eduardo Horacio Bolan


Aclaraciones previas

En sus casi noventa años de existencia (27 de marzo de 1905 - 21 de abril 1994) la vida y obra de Raúl Soldi está bien documentada, en especial desde que emerge como artista reconocido a nivel nacional y mundial.

En sus primeros años de vida me centro en la carta que le enviara especialmente a Cayetano Francavilla, médico de profesión e historiador del barrio de Villa Crespo, para que sea incorporada a su libro “Historia de Villa Crespo, pasado y presente del barrio” (1978). En ese escrito Soldi varía lo dicho en algunas notas a modo de autobiografía que escribiera, en lo referente a su llegada a Villa Crespo.

No intento hacer, en mi presente trabajo, una completa biografía sobre este gran pintor, sino un acercamiento, en especial, sobre sus primeras dos décadas de existencia física.

 

1905, su nacimiento

En un caserón ubicado en la calle Cuyo (desde 1911 denominada Sarmiento) al 1600, cerca del primer Teatro Politeama, el 27 de marzo de 1905 nace Raúl. El recién nacido es hijo del matrimonio de inmigrantes italianos conformado por Ángel Soldi y Celestina Guglielmino.

A principios del siglo XX este antiguo y primer Teatro Politeama se encontraba ubicado en la por entonces Corrientes angosta (y todavía sin Obelisco) al 1400, casi esquina Paraná. El Teatro Politeama, con su triste historia de construcciones y demoliciones varias, había sido inaugurado en 1879 por el expresidente de la Nación Domingo Faustino Sarmiento. Además de representaciones teatrales también se realizaban bailes. Los más famosos eran los que organizaban los estudiantes de medicina, es por eso que muchos lo conocían como “del Internado”. Este nombre le era dado pues esos futuros médicos ya se encontraban en la etapa última de su carrera (pregrado) y por lo tanto debían fortalecer su formación profesional y poner en práctica sus aptitudes y, sobre todo, sus actitudes adquiridas, realizar así la fase de procedimiento de atención a los enfermos internados en hospitales.

La familia de Raúl poseía una vocación artística muy marcada. Ángel, el padre, era violonchelista y además solía actuar en diferentes papeles en representaciones de óperas. Había nacido en la ciudad de Cremona (región de Lombardía), muy famosa por ser la metrópoli de reconocidos artesanos de instrumentos de cuerda frotada y pulsada, uno de ellos fue la familia Stradivari (considerados como uno de los mejores artífices en producir este tipo de aparatos). Un hermano de Ángel era, precisamente, luthier. Los Soldi decían ser primos de los Stradivari.

Celestina, su madre, compartía junto a su esposo el gusto por las óperas. Su lugar de nacimiento fue en Pinceto, en la región de Liguri cuya ciudad capital es Génova.

Recibió el nombre de Raúl en honor al personaje de Raoul de Nangis, uno de los protagonistas de la ópera “Los hugonotes”, con música de Giacomo Meyerbeer, estrenada en París en 1836. En sí, la obra es un drama por donde se la mire, con conflictos religiosos entre católicos y protestantes, entre amores contrariados y entre  padres y su hija (ella, enamorada, precisamente, de Raoul).

Ya antes de la edad escolar de Raúl, su padre lo lleva a los ensayos en teatros cercanos a su hogar. En escritos autobiográficos recuerda el escenario, las luces y las sombras, tan determinantes en el teatro.

Todo hacía prever, y estimaba su familia, que su futuro artístico sería el llegar a ser cantante lírico.

 

 
Madre y padre de Raúl Soldi



Raúl Soldi con su padre

Primeros años

Aquí es donde los recuerdos de Raúl Soldi difieren, aunque presenta cierta lógica. En sus textos autobiográficos asegura que llega al barrio de Villa Crespo con los quince años cumplidos. En cambio, en la nota que le enviara al villacrespense Francavilla para ser incorporada al mencionado libro, dice: “Me parece que desde 1909 hasta los veinte años viví en la calle Gurruchaga 576, entre Triunvirato (actualmente Av. Corrientes) y Vera”. Todo hace suponer que la familia no se mudara, al incipiente Villa Crespo, en forma definitiva hacia 1909.

Lo que sí está confirmado es que su padre, italiano emprendedor, compra un amplio terreno alejado de las luces del centro. Allá, pasando la Av. Pueyrredón y todavía más allá, pasando Chubut (Av. Ángel Gallardo), donde Corrientes comenzaba a llamarse Triunvirato.

Su padre edifica una casa con una sala con dos ventanas que da a la calle. Lógicamente no falta el zaguán. A esto le agrega dos habitaciones y una cocina. Lo construído no era para la familia Soldi sino para alquilar. Su padre sigue con la obra edilicia en los fondos del terreno con dos habitaciones más, en este caso de madera. Aquí sí, vivirá con su familia.

Los espacios más cercanos a la calle se alquilan, la sala a un sastre y las habitaciones a un guarda de tranvía sefardí, según rememora Raúl.

En los fondos del amplio terreno Raúl recuerda la presencia de una planta de parra de uvas “chinches”. De esas uvas su madre, en diversas oportunidades, quiere hacer vino y “se resignaba diciendo que le había salido un excelente vinagre”.

En ese, su propio descampado, este niño pinta, hace experimentos con pilas eléctricas caseras, hace los deberes escolares, construye marionetas para dar espectáculos a sus compañeros. “Era el lugar de mis sueños”.

“La escuela primaria la pasé en una escuela ubicada en la calle Padilla, frente a la curtiembre La Federal”. Allí asiste al primer grado inferior, primero superior y segundo grado.

En esos primeros diez años del siglo XX la población escolar se duplica, el 70 % de los niños entre 6 a 13 años asiste a clases.

Raúl rememora que crece de forma importante en estatura y le da vergüenza las burlas de sus compañeros. Le dice a su madre que quiere dar libres muchos grados “para poner mi estatura a la altura del grado”.

Como su hermana mayor, Amelia, imparte clases de piano y solfeo, concurre a la casa de los Soldi la maestra Ada Sacchetti de Villanueva. La madre de Raúl conversa con Ada y le solicita que lo prepare para dar libre varios grados. De esta manera  comienza a estudiar como “loco” en “una escuelita que tenía Ada de Villanueva en una sala en la calle Frías”. Se prepara y en un año da los exámenes y aprueba tercero, cuarto y quinto grado libre. Esto le permite, al año siguiente “entrar en sexto en la misma escuela de Padilla”.

Lo dicho por Raúl hace suponer que en Villa Crespo no se mudaron en forma definitiva en 1909, sino que lo harían en años posteriores y es cuando comienza su vida escolar y de ahí las burlas de sus compañeros de clase por su estatura, él más grande de edad y altura corporal y ellos menores.

Además de esos años escolares Raúl recuerda el recitado que realizara en el Club Social de San Bernardo de un poema en homenaje al Día de la Madre. En ese mismo local interviene en una obra cuya autora es Ada de Villanueva. Allí representa a Alemania y personifica, en algún año que no recuerda con exactitud pero sí durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), al Kaiser. Al personaje de Italia lo encarna, José Lucio Bonomi. Este italiano que ingresa al país en 1906 con tres años de edad llega a ser, entre muchos trabajos más, ilustrador y diagramador del diario porteño “La Prensa” e ilustrador de más de trescientas tapas de la colección “El Séptimo Círculo”, dirigida por Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares.

También recuerda Raúl que “cazaba pajaritos en el arroyo Maldonado”, “los corsos que se hacían en la calle Triunvirato”, “mi padre a veces cantaba en el Circo Teatro  Alhambra que estaba en Triunvirato entre Gurruchaga y Serrano”, “para las Navidades poníamos la mesa en la calle y nos intercambiábamos nueces y pan dulce con los vecinos”.

En las conversaciones que el autor de este artículo mantuvo durante años con Ben Molar, también vecino de Villa Crespo en su niñez, el creador y hacedor de la obra en disco LP “Los catorce con el tango” gustaba recordar que él repartía programas, a la gente que caminaba por la calle, del cinema “Villa Crespo” para entrar gratis a ver películas en ese cine. No solo a mí le gustaba contar esa anécdota sino que en cierta reunión en el hall de ese mismo cine muchas décadas después de repartir los programas, la volvió a relatar a los concurrentes. Es entonces, me dice Ben Molar, que “ahí salta alguien y dice “¡ah, no! ¿Sabés lo que hacía yo para entrar gratis? baldeaba este hall donde ahora estamos”. ¿Sabés quién era? Uno de los más grandes y reconocidos pintores de la Argentina y del mundo: Raúl Soldi”.

La primera copia de un cuadro que hiciera Raúl, seguramente en el fondo de su casa, es sobre una obra de Quinquela Martín, que la había tomado de la revista Caras y Caretas.

A sus dieciséis años Raúl Soldi realiza su primer viaje a Europa, visita Alemania y luego Italia, “Venecia me hizo pintor”. Al llegar a Pinceto, el pueblo natal de su madre, le ofrecen pintar la capilla “San Fermín”, cuyo origen se retrotrae al siglo XI. Regresa a su hogar porteño y a los pocos años regresa nuevamente a Europa “y ya dejamos Villa Crespo”.

 

 
Un joven Raúl Soldi

Enseñanza y aprendizaje

Todo presagiaba que sería cantante de ópera pero no le dio la voz y la pasión por la pintura le fue ganando.

No existe ecuación definitiva que declare que si el maestro enseña el alumno aprenda. En el caso de Raúl Soldi fue a aprender y aprendió.

Estudia cinco años en Milán. Su profesor de dibujo, Camilo Rapetti, lo reprueba en su primer año de estudio, “pero elegí el camino del esfuerzo”. Dibuja publicidades para mantenerse económicamente. Al finalizar sus estudios lo galardonan con el Primer Premio para pintores jóvenes.

En 1933, a su regreso a La Argentina, comienza a trabajar decorando las vidrieras de Harrod´s. Muy pronto es contratado por Argentina Sono Films en calidad de escenógrafo, pintando los decorados de las películas. Así se desempeña en más de ochenta largometrajes, tales como “Madreselva” (1938) con Libertad Lamrque y Hugo del Carril, bajo la dirección de Luis César Amadori; “Hay que educar a Niní” (1940) con Niní Marshall, en la dirección de Amadori  (Raúl Soldi figura en Diseño de Producción); “Cándida, la mujer del año” (1943) con Niní Marshal bajo la dirección de Enrique Santos Discépolo.

Pinta aunque no puede vivir de la venta de sus obras. Frecuenta la casa del matrimonio compuesto por el poeta Octavio José Oliverio Girondo y la escritora Norah Lange. En varias ocasiones saborea  unas sopas que preparaba Norah Lange y que tardaba como ocho horas en tenerlas listas”.

 

El amor y el éxito

Viaja becado en 1940 para estudiar escenografía a Estados Unidos, pero antes debe pasar por la Editorial Losada a retirar una reproducción de un cuadro para ser llevada en su viaje. Se la entrega una mujer, Estela Gaitán.

A su regreso se pone de novio con Estela, con la cual se casa en 1945. De ese matrimonio nacen sus hijos, Diego y Daniel.

Es Estela que le indica el camino a seguir “basta de cine, a pintar todo el día”.

Llegan las exposiciones y el éxito, tanto artístico como económico. Expone y vende sus cuadros, por ejemplo en la Editorial Peuser. Sus obras figuran en las tapas de libros de la Editorial Losada (sí, el ilustrador es Raúl Soldi  el de la tapa de “20 poemas de amor y una canción desesperada, de Pablo Neruda, 1977). Participa con su saber artístico de la colección “Arte para todos” de EUDEBA y mucho más.

“Yo pinto música, el músico que nunca pude ser”.

El reconocimiento es nacional y mundial: viaja a Israel para pintar un fresco en la Basílica de la Anunciación; a Rumania; un autorretrato es adquirido por la Galería de Arte Moderno de Milán; realiza el mosaico “Camerata Bariloche” que se emplaza en el Museo del Parque de Portofino de Italia; su obra “Santa Clara y la Virgen” ingresa en la Galería de Arte Sagrado del Vaticano”.

También se puede apreciar su obra en nuestro país. En 1953 decora la cúpula de la Galería Santa Fe: la espiral consta de sesenta y tres figuras, reunidas en catorce escenas. En 1966, se inaugura la cúpula del Teatro Colón, redecorada por Soldi.

El que viaje a la localidad bonaerense de Glew puede visitar la Iglesia “Santa Ana” y disfrutar de sus frescos. También realiza el mural cerámico “Santa Fiorentina” en la Catedral de la ciudad de Campana. En Castelar se emplaza su mural de “Santa Magdalena”. Murales en la plaza “San Martín” de Tres Arroyos.

En el barrio de Saavedra (Av. San Isidro Labrador 4630), sobresalen sus frescos en la Iglesia “San Isidro Labrador”.

Capilla de Santa Ana en Glew

Caminando, en colectivo, en auto, en micro, en avión, como elijan y puedan viajar no se pierdan la oportunidad de apreciar las obras de Raúl Soldi.


por Eduardo Horacio Bolan



viernes, 4 de junio de 2021

UN PASEO POR LA CALLE SERRANO

 

UN PASEO POR LA CALLE SERRANO

     Por Eduardo Horacio Bolan

Desde 1882 lleva este nombre. En un tramo perteneciente al Barrio de Palermo fue renombrada, en 1996, para homenajear a un ilustre escritor que en esos lares viviera su infancia.

 

Calle Serrano

La denominación más antigua que se tenga referencia es 3 de Febrero. Comenzó a llamarse oficialmente Serrano desde la confección y publicación del Plano Municipal de Obras Públicas de la Ciudad de Buenos Aires en 1882.

Nace en Av. Warnes al 799 y, originalmente, concluía su trayecto en Av. Santa Fe al 4100. Actualmente, bajo esta denominación, su trazado termina en Honduras (Plaza Julio Cortázar), en Palermo. Desde 1996 se le cambió el nombre al tramo correspondiente desde Honduras hasta Av. Santa Fe por el de Jorge Luis Borges, a pesar de la negativa, en vida del escritor, de que se concrete este proyecto.

Jorge Luis Borges (1899-1986) vivió en Serrano  2135 entre los años 1901 a 1914. Este genial lector y escritor nació en el barrio de San Nicolás. Por cuestiones económicas sus progenitores, Jorge Guillermo Borges y Leonor Acevedo, debieron mudarse. A sus allegados, Jorge Guillermo y Leonor, les dejaban entender que se habían mudado “al norte” de la ciudad. Les daba vergüenza decir que se encontraban viviendo en un barrio incipiente.

 

¿Quién fue Serrano?

Esta arteria recuerda a José Mariano Serrano, quien naciera en 1788 en la Intendencia de Chuquisaca (por aquel entonces perteneciente al Alto Perú). El 25 de Mayo de 1809 apoyó al movimiento revolucionario que intentara la autonomía de la corona española. Ante el fracaso de la insurrección no disminuyó su patriotismo y se plegó a los ideales de la Revolución del 25 de  Mayo de 1810 en Buenos Aires. Fue perseguido por consiguiente en su lugar natal y no se le permitió ejercer como abogado, título que obtuviera en 1811. Se refugió en Buenos Aires donde desempeñó el cargo de diputado por Charcas (Intendencia del Alto Perú, hoy Bolivia) en la Asamblea General Constituyente de 1813. También fue designado por Charcas para que la represente en el Congreso de Tucumán en 1816.

La firma de Serrano figura al pie del Acta de Independencia y fue él el que la redactó en los idiomas español, quecha y aymará, por decisión del Congreso.

La idea de Serrano era constituir en estas tierras una monarquía no absoluta, atemperada por así decir, es por eso que se oponía a que el gobierno sea ejercido por la sucesión incaica.

Como político, en nuestro país, desempeñó una importante actividad participando en innumerables debates e involucrándose en los conflictos que surgían entre Buenos Aires y las provincias comandadas por sus caudillos.

En 1825 regresa a Chuquisaca y preside el Congreso que declara la independencia de la actual Bolivia, también redacta y firma el Acta. Por lo tanto, Serrano interviene activamente en dos declaraciones de Independencia: la Argentina y la de Bolivia.

Su actividad no disminuye y en 1826 viaja a Buenos Aires para luego dirigirse a Francia siempre como representante de su país.

En dos ocasiones asume interinamente como presidente de Bolivia para luego ejercer la presidencia de la Suprema Corte, cargo que ocupó hasta su fallecimiento en 1851.

 

Paseo por la calle Serrano

Es una calle muy amigable para caminar. En su primer tramo, a cuadra y media de su nacimiento, podemos observar una placa que nos recuerda que en ese solar se encontraba ubicado un famoso conventillo. Me refiero al “Conventillo Nacional”. Recibía esa denominación por albergar, entre muchos otros inquilinos, a trabajadores, con sus familias, de la Fábrica Nacional de Calzado. La piedra fundamental de esta Fábrica fue colocada el 3 de junio de 1888 (es la fecha que se considera como fundación del Barrio de Villa Crespo, aunque en ese momento no hubo una fundación entendida como tal). Participó de la misma el Dr. (médico) Antonio Crespo en carácter de Intendente de la Ciudad de Buenos Aires.


La Fábrica ocupaba la manzana de terreno comprendida entre Acevedo, Murillo, Gurruchaga (en esos años Segurola) y Padilla (antes Cuyo), calle donde se encontraba la entrada. Enfrente de la Fábrica se emplazó la Curtiembre, delimitada por las arterias Murillo, Gurruchaga, Padilla y Serrano.

Este Conventillo ha pasado a la historia como el “Conventillo de la Paloma”. No hay constancias ciertas que lo corroboren pero el recuerdo popular estableció que allí habitaba una muchacha de condición social modesta, posiblemente obrera, muy famosa por su hermosura y buenos modales. El escritor Alberto Vacarezza, que fuera vecino de Villa Crespo, trasladó esas remembranzas  a uno de sus famosos sainetes.

El Conventillo Nacional habría tenido su entrada en Serrano 148, 152 o 156. Se dice que lo surcaba un estrecho pasillo muy largo, que atravesaba toda la manzana, y que llegaba a Thames (dirección 151),  arteria paralela a Serrano. Tendría instaladas unas ciento doce habitaciones distribuídas en cuatro cuerpos, no quedó establecido cuántos piletones tendría ni la cantidad de baños.

Serrano 148 (Foto EHB, 01/06/2021)

Serrano 152, 156. Fachada actual del "Conventillo de la Paloma"
(Foto EHB, 01/06/2021)

Sigo con mi paseo. Otra cuadra y media, en la esquina de Serrano y Padilla, se puede observar la Parroquia de San Bernardo en medio de dos torres de viviendas, de las tres construídas en lo que fuera la Curtiembre.

Vista desde la esquina de Padilla y Serrano. Parroquia de San Bernardo
(Foto EHB 01/06/2021)


A doscientos metros de allí, en la esquina de Serrano y Av. Corrientes, todavía existe gran parte de la fachada de lo que fuera Textil Dell´Acqua, inaugurada en 1894.

Alzando un poco la vista se puede apreciar en Villa Crespo gran parte de su pasado, no hay que perderlo. No solo es placentero observar esa parte de tiempos idos sino también saber conservar el patrimonio legado.

Av. Corrientes y Serrano. Fachada Tienda Dell´Acqua (Foto EHB, 01/06/2021)

Detalle (Foto EHB, 01/06/2021)

Más allá, en Serrano 742, se encuentra la fachada del edificio de lo que fuera el Hogar Santa Clara de Asís. Este solar fue donado en 1910 por Fernando Bourdieu y su segunda esposa para sea el albergue de matrimonios de bajos recursos económicos. Comenzó a funcionar al año siguiente. Se le dio el nombre de Santa Clara en honor a una hija de Bourdieu de su primer matrimonio, muerta muy joven.

Serrano 742. Hogar Santa Clara de Asís (Foto EHB 19/agosto/2020)

Serrano 742. Frente del Hogar Santa Clara de Asís (Foto EHB, 19/agosto/2020)


En 1955 se erigió allí una Parroquia. Es en 2002 cuando el entonces Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Jorge Mario Bergoglio (Papa Francisco desde el 13 de marzo de 2013) dispone el traslado parroquial a Gurruchaga 1012, uniéndose a la Iglesia de San José.

 

Serrano en Palermo

Cruzando la Av. Córdoba ya es Palermo. Este barrio está conformado, según los vecinos, por sub-barrios no oficiales. A este sector de Serrano se lo denomina, por cuestiones comerciales, Palermo Soho, hasta hace poco conocido solo como Palermo Viejo. De ese lado también, como en Villa Crespo, tuvieron en 1888 su sector de viviendas obreras y una denominación que honraba a un político importante de la época.

El 1º Intendente de la Ciudad de Buenos Aires fue Torcuato de Alvear, quien se desempeñó en ese cargo desde 1883 a 1887. Sus realizaciones, entre muchas otras, fueron el ensanchamiento de la Av. de Mayo, la demolición de la Recova Vieja y las mejoras de los parques de la Recoleta y Palermo.

En 1885 la empresa Moreno, Mosconi y Cía adquiere el predio ubicado
entre las calles Costa Rica, Thames, Cabrera y Gurruchaga, con destino
a construir una ciudad con casas y plazas para  obreros.

A fines de ese año el intendente Torcuato de Alvear coloca la piedra
fundamental de la villa que llevará su nombre. En 1888 el Banco
Inmobiliario, propiedad de don Antonio Devoto, compra la villa y
encomienda al arquitecto Juan Buschiazzo (1846 - 1917) el proyecto del
trazado urbano. Al mismo tiempo, Buschiazzo también realizó el
proyecto de Villa Devoto.

Lo llevado a la práctica por Buschiazzo era un sistema alternado de
calles y pasajes. La idea central es que las calles siguieran la trama de la traza principal en damero y los pasajes, de menos ancho, dividieran en dos las manzanas. Con esto se da comienza a un intento de construir casas más económicas en los barrios más alejados, en esos años finales del siglo XIX, achicando los lotes y multiplicando las calles. Esas casas fueron rápidamente habitadas por trabajadores y por sus familias. También se dio importancia a espacios verdes con el emplazamiento de plazas y plazoletas. A esta nueva “ciudad” o barrio se la conoció como “Ciudad de los obreros” y muy pronto pasó a ser conocida como “Villa Alvear”. Ahora entendemos un poco más el por qué Jorge Guillermo Borges, padre de Jorge Luis, comunicaba a sus conocidos que deberían mudarse “al norte” de la ciudad, no iba a decir que se trasladaba a la “Ciudad de los obreros”.

Como queda dicho más arriba luego fue variando el nombre de este sector de Palermo.

En el cruce de las calles Serrano y Honduras se ubicó una pequeña plazoleta. Actualmente, reitero, el cruce es Borges (llamada así desde 1996) y Honduras y la plaza es Julio Cortázar (de esta manera denominada desde 1994, antes Serrano).

Algo similar sucedía en Villa Crespo, en 1888, con la construcción de la Fábrica Nacional de Calzado y denominando, en este caso los rematadores, al nuevo barrio con el apellido del Intendente de entonces, el 2º Intendente de la Capital Federal, Antonio Crespo.

Como se puede apreciar tanto Villa Crespo como Palermo tuvieron un origen paralelo.

 

Volver a Villa Crespo y a algunos años atrás

Regreso a Villa Crespo y… a décadas pasadas,  más precisamente a la esquina de Av. Corrientes y Serrano y al 31 de mayo de 1985. Un temporal azotó a la Ciudad de Buenos Aires desde la tarde del 30 y se extendió hasta la mañana del 1º de junio de 1985.

El día que más lluvia cayó fue el 31 y causó estragos materiales y pérdidas humanas. ¡300 milímetros en un solo día!

La situación fue gravísima, personas con agua hasta las rodillas, viviendas y negocios inundados, coches a la deriva, noventa mil personas evacuadas y lo más penoso e irreparable, catorce personas fallecidas. Son fechas que quedan en el recuerdo de los porteños, incluyendo a los vecinos de Villa Crespo ya que la lluvia tuvo consecuencias devastadoras, especialmente en las calles cercanas al Arroyo Maldonado. Ha quedado un interesante registro fotográfico de la inundación.




“Hoy todo ha pasado” nos dice Carlos Gardel en el tango “Silencio”. Muchos negocios cambiaron de dueño, de rubro y su aspecto exterior, otros se mudaron cerca. Hoy todo ha pasado pero la esencia vecinal perdura como la fachada de la Textil Dell´Acqua y que sigue siendo la esquina de Av. Corrientes y Serrano con toda su historia.

Av. Corrientes y Serrano (Foto EHB, 01/06/2021)