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martes, 8 de diciembre de 2020

Villa Talar: Información sobre un barrio porteño que no existe más (Parte VI)

  Por Marcelo J. Bourdeu

Villa Talar: Información sobre un barrio porteño que no existe más







Parte VI

 

1924. Balance y promesas

Comentábamos en la entrega  anterior (Parte V) que la Asociación de Fomento celebró su asamblea societaria, aprobó su memoria y balance de su quinto ejercicio (1923/1924) y renovó autoridades. Quizás interese resumir la nota correspondiente de "La Razón de Villa Devoto" que da una idea bastante clara del trabajo realizado, así como de los importes involucrados.

La síntesis de resultados era la siguiente:

Plaza de ejercicios físicos, instalaciones en general:     $ 1.904,10

Muebles y Útiles                                                                    295,40

Depósito en garantía luz eléctrica                                           50,00

En caja                                                                                   396,94

                         Total                                                        $ 2.646,44

Con el estilo de la época, "La Razón" señala las "múltiples gestiones coronadas por el más justiciero éxito" durante el ejercicio. Entre ellas:

"la ampliación de los grados de la enseñanza primaria en la Escuela N° 12, Consejo Escolar 16, de esa Villa, habiendo allí 1321 niños en edad escolar y sólo capacidad para 345; su atención preferente a los servicios de luz y barrido; del estado y progreso de la plaza de ejercicios físicos; haber conseguido que vaya hasta allí con frecuencia el camión municipal con el biógrafo [Notemos: un camión municipal acercaba el cinematógrafo a los barrios donde no había salas]; los pavimentos conseguidos y en gestión; el petitorio para la creación de una sucursal de correos, y por último, los muchos trabajos ejecutados por la cuadrilla municipal en el año 1923/24, como ser: pasos de piedra, cunetas de piedra, arreglo de calles con la máquina Champion, transporte de tierra, corte de yuyos, canalización y abovedamiento de calles, etc.”.

Además se señalaba: “Debemos anunciar que [la Asociación] ha sido favorecida con la donación de tres metros cúbicos de arena para su plaza de ejercicios de parte de la Compañía Arenera El Vizcaíno".

En esta asamblea se renovaron además autoridades, como ya comentamos en la entrega anterior.

A esta "plaza de ejercicios físicos" arriba mencionada y que había insumido más del 70% del presupuesto de la Asociación, nos referiremos más adelante.

  Todo parece indicar que la Asociación de Fomento de Villa talar estaba decidida a terminar el año 1924 "a toda orquesta"... dentro de sus discretas posibilidades instrumentales, claro está.


Peticionar y reclamar hasta el cansancio (de los funcionarios…) era, además de un deber de vecinos proactivos,  una buena herramienta. Pero le herramienta estaba lejos de ser perfecta, ya que muchas veces los Intendentes municipales no podían, no sabían o no querían satisfacer a los barrios. Así, ya hemos visto y volveremos a ver que Villa Talar emitía voces que sólo después de mucho tiempo tenían algún eco proveniente de la Intendencia Municipal, allá en la lejana Plaza de Mayo.

Precisamente en relación con las solicitudes reiteradas, en esos primeros días de octubre de 1924, la A.F.V.T. produjo otra descarga de su modesta artillería. Dirigió al Intendente la nota que menciona el artículo de la imagen. Aunque algo extensa, es elocuente y suficientemente detallada como para agregar comentarios.

Por esos días el concejal Remigio Iriondo visitó Villa Talar y Villa Devoto, acompañado por miembros de las sociedades de fomento de esas villas. Comentaba "Crítica" del 6/10/24 que Iriondo había constatado "... que la Municipalidad no ha empezado aún a pagar su deuda con esos vecindarios". Mencionemos también otro párrafo de la misma nota: "En Villa Devoto se impone la construcción de afirmados en las calles Morán, Habana y San Nicolás, ampliando esos proyectos sancionados desde hace 10 años ".[La negrita es nuestra.] con la pavimentación de la avenida Lincoln, la calle Orán, desde Morán a Tinogasta y otras de poca extensión

Una forma útil de complementar los pedidos vecinales era, ya entonces, invitar a funcionarios para agasajarlos y exhibirles los problemas sobre el terreno, comprometiéndolos así de alguna forma a su solución. Fue así como, de acuerdo con lo anunciado en la nota que se exhibe, la Asociación llevó a cabo un almuerzo el día 11 de octubre, en el ya mencionado Bar San Martín, con los fines que se indican en la invitación inserta. No puede dejar de verse con alguna melancolía que el precio del cubierto era de $ 3,50 m/n... (aunque, claro está, el poder adquisitivo del peso era muchísimo mayor que el actual). Al almuerzo concurrieron los concejales Remigio Iriondo y Vicente P. Rotta.


Todas estas acciones condujeron a algunas presentaciones positivas en el Concejo Deliberante. Una, ("La Razón de Villa Devoto", del 14/10/1924) fue un proyecto con la firma del concejal Iriondo que proponía al Departamento Ejecutivo procediera "a pavimentar con adoquines de granito y base de hormigón de acuerdo con la ley de la materia y ordenanzas vigentes", las siguientes calles: "... Morán, de Nazca a Helguera; Navarro, de Av. San Martín a Condarco; Bolivia, de Morán a Av. Tres Cruces y Mercedes, de Nogoyá a Santo Tomé". Además, el mismo Iriondo dirigió al Intendente una minuta de comunicación que decía: "Sr. Intendente: El H. Concejo Deliberante vería con agrado que el D. E. diera cumplimiento a la mayor brevedad, a las siguientes ordenanzas sobre pavimentación de varias calles".

Parte de la referida "minuta" de Iriondo muestra por los atrasos que suelen producirse en la ejecución de obras públicas ya aprobadas. Adicionalmente, constituyen una lista muy larga (y probablemente aburrida) de pavimentos a efectuar. [Como recopilador de estas noticias, tuve la tentación de no reproducir la lista que sigue; pero lo hice porque el único interés que tienen estas notas (si alguno tiene), es justamente en dar cuenta del pasado de esta parte de nuestra ciudad de Buenos Aires. Pasado que fue como fue, nos guste o no].

A continuación, la lista de ordenanzas de pavimentación que Iriondo pedía, en octubre de 1924,  que se cumpliesen:

"Ordenanza diciembre 18 de 1922: Lacar, de Nazca a Av. de los Constituyentes; Ordenanza noviembre 28 de 1919: San Nicolás, de Nueva York a Habana; Ordenanza diciembre 24 de 1923: San Nicolás, de Nueva York a Morán; Ordenanza octubre 3 de 1911 y noviembre 28 de 1919: Habana, de San Nicolás a Gualeguaychú; Ordenanza junio 30 y octubre 6 de 1911: Lincoln, de Av. América a Av. Tres Cruces; Ordenanza diciembre 29 de 1923 y julio 31 de 1924: Av. Nacional, de Av. San Martín a Nazca; Ordenanza diciembre 24 de 1923: Av. América, de Av. San Martín a Sanabria y José Cubas de Marcos Paz a Av. San Martín; Ordenanza junio 30, octubre 3 y 6 de 1911 y diciembre 30 de 1913: Morán, de Av. San Martín a Helguera y de Nazca a Bolivia; y Ordenanza junio 13 y diciembre 30 de 1913: Helguera, de Av. Tras Cruces a Av. Nacional."

El 25 de octubre "La Razón de Villa Devoto" da a conocer otra iniciativa más del diligente Remigio Iriondo, quien "compenetrado de los altos fines sociales que persigue la Asociación de Fomento de Villa Talar, aparte de su eficiente actividad edilicia" presentó al Concejo Deliberante otro proyecto de ordenanza cuyo artículo primero decía: "Acuérdase a la Asociación de Fomento de Villa Talar, la suma de mil pesos ($1.000 m/n)moneda nacional, para la compra de aparatos de juegos infantiles, a fin de que sean instalados en el campo de deportes que posee la institución en la calle Lacar esquina Helguera." En los fundamentos se difundía que la A.F.V.T., para crear un espacio de sano esparcimiento para las escuelas de la Villa, había arrendado  el terreno en cuestión y lo había convertido en un campo de deportes. Señalaba además que la Asociación había empleado los escasos recursos disponibles  en la compra de algunos juegos, pero estos resultaban insuficientes.

 "La Razón de Villa Devoto" 1° de noviembre de 1924: Iriondo, una vez más, junto con su colega Tedín Uriburu, presentaron otro proyecto de ordenanza, el 24 de octubre, pidiendo el alumbrado eléctrico "definitivo" en el radio comprendido por las calles Av. San Martín, Habana, Nazca, Morán, Zamudio y Tres Cruces y Sanabria, Nogoyá, Esperanza y Santo Tomé.

En los considerandos se expresaba: "Hay en ellas (por las Villas) densa población, muchas escuelas, industrias, comercios numerosos, centros culturales, institutos como los del Cáncer que hacen honor a la ciudad, oficinas públicas, etc., etc., que demandan esa nueva contribución al progreso y seguridad pública".

Corresponde señalar una vez más la positiva labor de Remigio Iriondo, a quien este blog ha ya dedicado una página, en octubre de 2019. Maestro de profesión, ejerció con honor y éxito su función de concejal en toda la parroquia de San Bernardo. Vecino de Villa Crespo, a las muchas iniciativas suyas que ya comentamos puede agregarse que participó en la villacrespense "Comisión Popular Pro-Subterráneo Lacroze" que ayudó a concreción de la hoy línea "B" de subterráneos. La natural diligencia y efectividad mostradas por Iriondo en sus iniciativas sobre Villa Talar, se vieron seguramente reforzadas por su conocimiento previo con Julián Bourdeu, junto con quien en 1903 fundó en Villa Crespo la Asociación de Fomento Maldonado. Además, Bourdeu fue cofundador -en 1895- y primer director del periódico "El Progreso", de Villa Crespo, del que posteriormente fue también director Remigio Iriondo.

Parece que, lamentablemente, casi cada barrio y cada época tuvieron su  "Paso a nivel de la muerte".  "Crítica", en sus ediciones del 27 de octubre y 15 de noviembre, se refiere así a uno de Villa Talar. Era el del cruce de las vías del F. C. Central Buenos Aires (el “ex Urquiza”) con Nazca y Gutenberg, carente, al parecer, de toda protección e infraestructura ya que "por estar las vías constantemente electrizadas han perecido ya electrocutadas varias caballerías y corren el mismo peligro, de no tener cuidado, las personas". Se señalaba, adicionalmente, la dificultad que esta situación ocasionaba para la necesaria comunicación de Villa Talar con Villa Urquiza y Belgrano.

domingo, 6 de octubre de 2019

Remigio Iriondo, un villacrespense

REMIGIO IRIONDO, un villacrespense




Por Marcelo J. Bourdeu







Es un desconocido para el vecino de hoy, a pesar de haber hecho mucho por la gente, por el barrio de Villa Crespo y por la ciudad. Desarrolló múltiples actividades, pero por sobre todo fue un vecino emprendedor, miembro activo de muchas instituciones barriales y zonales que, en su época, tenían una enorme utilidad social. Más aún que hoy, en que las llamaríamos ONG.

Villacrespense, pero por su obra, no por su cuna, ya que nació en San Telmo, el 15 de marzo de 1872. En 1896 se radicó en el barrio de San Bernardo (para los que se pregunten ¿”San Bernardo, dónde queda”?, recordemos que ese fue el lindo nombre original de Villa Crespo). Entre nosotros, entonces, fue que Don Remigio llevó a cabo la mayor parte de su obra. Que fue mucha, variada y positiva.

Docente de vocación
Maestro de profesión y con una vocación que duró lo que su vida, fue a desempeñarse a su primera escuela, en Thames y Aguirre. Trabajaba allí, cosas de la vida, una joven colega llamada Julia Nieves Brown y sí, ya imaginan ustedes… tiempo después se casaron. Con los años, fueron padres de siete hijos, cantidad importante aún en esos años de familias numerosas.

En 1897, fundó en su domicilio, Serrano 661-665, el Colegio “Salvador”. Ese nombre fue un homenaje al principal vecino precursor del barrio, don Salvador Benedit, otro olvidado. Hasta hace un tiempo, en ese predio del colegio y domicilio de Iriondo, hubo una placa en lo recordaba. En 1930, exalumnos del Colegio Salvador fundaron en Velazco 870 un equipo de futbol de estudiantes, al que llamaron "Club Remigio Iriondo", que desapareció hacia 1935.

Intensa actividad comunitaria
En 1898 Iriondo asumió como secretario del "Centro de Socorros Mutuos Villa Crespo", para ocupar luego el mismo cargo en "Los Amigos Unidos de Villa Crespo". En 1903 fundó la "Asociación de Fomento Maldonado", de la que fue elegido presidente. Esta institución fue luego rebautizada "Asociación de Fomento Defensa Vecinal" y años después, recibió, con justicia, el nombre de "Asociación de Fomento Remigio Iriondo".

En 1904 fue nombrado alcalde de la sección 31ª, que incluía a nuestro barrio. Entre 1915 y 1918 fue secretario y presidente de las Comisiones Municipales de Higiene de las circunscripciones 15a. y 18a. y de 1932 a 1934 miembro de los Distritos Escolares VII y XIII. Desde 1921 a 1924 fue concejal (equivalente a los actuales legisladores de la ciudad) por el Partido Demócrata Progresista. 
Anécdota futbolera, y bohemia: le tocó presidir, como concejal, una comisión del Concejo Deliberante (hoy Legislatura de la Ciudad) que el 30 de julio de 1922 asistió a la inauguración del estadio de Atlanta. Como concejal trabajó también en varios otros barrios de Buenos Aires, como Chacarita, Palermo y Villa Talar, este último, hoy desaparecido legal mente.

Iriondo integró en 1928, la "Comisión Popular Pro-Subterráneo Lacroze" con el objetivo –que sabemos se logró- de movilizar a los vecinos, es especial a los de Villa Crespo, para apoyar la prolongación del subterráneo hasta el Obelisco.

Nuestro conocido arroyo Maldonado serpenteaba agazapado por la franja de Juan B. Justo y Thames. De caudal modesto, crecía en ocasiones. A veces, muchas, salía de su cauce e inundaba todo, con importantes daños humanos y materiales. En 1924, nuestro inquieto Don Remigio propuso limpiar el arroyo y aumentar su profundidad para hacerlo límpido y navegable. Deseaba convertirlo en un curso de aguas apto para el transporte comercial y la recreación, con sus costas cubiertas de parques. Se proponía también solucionar la falta (¡ya en ese entonces!) de espacios verdes, reducir la congestión del tránsito urbano y embellecer la zona. ¡Hubiese sido lindo! Pero, lamentablemente, el proyecto de Iriondo, tampoco se concretó.

Remigio Iriondo estuvo vinculado activamente con la Biblioteca Popular Alberdi, fundada el 8 de julio de 1910 con el nombre de "Biblioteca Popular de San Bernardo" durante cerca de treinta años, fue su secretario y luego presidente en el período 1934-1940. En 1948, la Asamblea de esta institución lo nombró socio honorario.

Un grupo de vecinos aficionados al box decidieron crear en el barrio de Villa crespo un club de ese deporte. Iriondo colaboró hasta permitirles el uso de su domicilio, instalando el ring en uno de los patios. No sabemos qué pensó la Sra. de Iriondo, pero debemos creer que no se opuso. En retribución, los deportistas llamaron a la entidad "Boxing Club Iriondo". Fue de los mejores en su tipo y pasaron por él figuras de renombre: un campeón panamericano de 1926; y un peso pesado que participaría en los Juegos Olímpicos de 1936, entre otros. No conocemos aún las fechas de fundación y desaparición del club, pero de las historia de otros barrios surge que, entre otras competencias, participó en un certamen interclubes organizado por el Club Policial, en abril de 1925.

Iriondo ejerció también la presidencia del "Club Social de San Bernardo", fundado en 1912 y hacia 1930 fue designado “socio honorario benemérito” del recordado "Club Los defensores de Villa Crespo", fundado en junio de 1900.

Ocupado también por la salud de la gente, Iriondo dio firme apoyo a la fundación de la "Liga Argentina contra la Tuberculosis – Comisión Villa Crespo" llamada luego "Dispensario Dr. Eduardo Wilde", y en 1965 "Liga Argentina Médica Asistencial de Villa Crespo", nombre con el cual continúa llamándose hoy.

Colaboró también con varias publicaciones periodísticas de la época, como "El independiente", "El Tribuno" y "El Látigo". En el semanario villacrespense "El Progreso" fue sucesivamente cronista, secretario de redacción, subdirector y director.

Fiel a su vocación docente, escribió obras teatrales para niños, con gran aceptación.

Remigio Iriondo falleció en Buenos Aires en 1948, a los 76 años de edad.