Mostrando entradas con la etiqueta Raúl Scalbrini Ortiz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Raúl Scalbrini Ortiz. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de mayo de 2022

LOS LÍMITES DE VILLA CRESPO DESDE SUS INICIOS

 

LOS LÍMITES DE VILLA CRESPO DESDE SUS INICIOS

Por Eduardo Horacio Bolan

Las guerras y conflictos entre hermanos argentinos no concluyen en la Batalla de Caseros (1852), ni en la sanción de la Constitución Nacional (1853), ni siquiera en la Batalla de Pavón (1861). Nicolás Avellaneda, en las postrimerías de su presidencia (1880), viendo que la “cuestión Capital” seguía sin resolverse y el Gobernador de Buenos Aires, Carlos Tejedor, se presenta como líder en la sublevación de Buenos Aires para con el resto del país, ordena que el Ejército Nacional avance sobre la Ciudad de Buenos Aires con el fin de socavar la idea separatista.

El Presidente Avellaneda instala en el pueblo de Belgrano la sede provisoria de su gobierno nacional. Nombra como ministro de Guerra y Marina a Carlos Pellegrini que acantona sus tropas en la zona conocida como Chacrita de los Colegiales. Luego de varios días (del 12 al 23 de junio) de intensos y cruentos combates, Tejedor desiste de su postura y renuncia al cargo. A los pocos meses (21 setiembre 1880) el Congreso Nacional sanciona la Ley de Federalización de Buenos Aires Nº 1029, donde se declara Capital de la República a la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires. Ley que es aprobada en el solar del actual Museo Histórico Sarmiento (calle Cuba 2079).

Es en este período cuando se promueve y se facilita que los extranjeros ingresen al país para incorporarse a la población autóctona. Si hacia 1874 la llegada de inmigrantes solo alcanza la cifra de  70.000, especialmente italianos y españoles, es entre 1880 y albores del s. XX cuando se amplía a 1.500.000 personas (cifras aproximadas) provenientes de innumerables regiones del planeta, con sus propios idiomas, costumbres y religiones.

En 1887 se dicta la Ley Nacional 2089 donde se incorporan los municipios bonaerenses de San José de Flores y Belgrano a la Capital Federal

 

Antes de antes

Lo que actualmente corresponde al barrio de Villa Crespo y aledaños, eran parajes campestres. Se alternaban quintas con baldíos, como el hueco de Loyola, potreros, bañados, zanjones, algunos establecimientos de hornos de ladrillo y ciertas residencias veraniegas de porteños pudientes, aunque no alcanzaran el prestigio de sus vecinos del pueblo de Belgrano.

Los primeros pobladores de esas quintas, criollos en su origen a los cuales muy pronto se les suman italianos y españoles, cultivaban todo tipo de verduras y frutas. Estas quintas son más pequeñas que las chacras, sus medidas podrían alcanzar las 500 varas (entre 300 y 450 metros) de frente y una legua de fondo (alrededor de 5.000 m.) y es por eso que en algún caso se las conoce como “chacritas”. El vocablo chacra proviene del quechua “chajra” y en Brasil se las llaman chácara. La más renombrada es la “chacrita de los Padres” (por la Compañía de Jesús, siglos XVII y XVIII), luego denominada “chacrita de los Colegiales” (por los alumnos del Colegio Nacional Buenos Aires).

Estos lares no están tan alejados del centro porteño y sirven para aprovisionarse de hortalizas y frutas frescas. No es un buen destino para una salida ocasional o almuerzo campestre pero sí para esparcimiento prolongado. Desde la Plaza de la Victoria y en carruaje se puede circular por Córdoba y a la altura de la Calle Larga del Ministro Inglés (Scalabrini Ortiz) se dobla a la izquierda. El viaje realizado, de unos seis kilómetros, les habrá llevado unas cinco horas aproximadamente y los viajeros ya se encuentran en terrenos apartados pero, al mismo tiempo, cercanos al Cabildo. Varios vecinos con cierto bienestar económico saben apreciar el buen clima y la cercanía/lejanía del “barullo céntrico” porteño de antaño. Muchos adquieren terrenos próximos  a ese camino ancho, que luego se llamaría Triunvirato, pero que en esos años se denomina Boulevard Corrientes (fines siglo XIX), y los convierten en sus solares de sosiego veraniego. Son parcelas donde la naturaleza regala parras de treinta metros de altura y el aporte humano las recorta para adornar los jardines con agregados de arbustos trepadores como los  jazmines y plantas de rosales. Todo esto acompañado de los cantos de los pájaros y un cielo enorme.

Así se va conformando un nuevo paisaje con quintas como las de Balcarce, Juan Shaw, la del Dr. Dufour, Lebrero, la del diplomático inglés Henry Sourthern, Rafael Comastri y tantísimas más.

 

Límite naciente

Para orientar en tiempo y espacio al lector y por dar una fecha importante como es el 3 de junio de 1888, los límites reconocidos de la incipiente barriada se podrían llegar a delimitar entre las calles Boulevar Corrientes (Av. Corrientes), Ministro Inglés (Av. Scalabrini Ortiz), Camino de Moreno (Av. Warnes) y el Arroyo Maldonado (Av. Juan B. Justo, aproximadamente, ya que en esos años el arroyo no tenía el mismo trazado que cuando es entubado en décadas posteriores).

La fecha mencionada no es caprichosa. Ese día se coloca la piedra fundamental de la Fábrica Nacional de Calzado en la calle Cuyo (actual Padilla) siendo apadrinada por el Intendente de la Capital Federal Antonio Crespo. Queda estipulada en la Historia como el nacimiento del Barrio de Villa Crespo.

Apenas un par de años atrás (1886) Salvador Benedit, gerente de esa Sociedad Anónima con sede en la calle céntrica Chacabuco 25, compra los terrenos donde edificará la Fábrica de Calzado que dará ese impulso inicial a la zona.

Son vecindarios, no son barrios todavía, ni siquiera parroquias. Tal es así que en el listado de aquellos años figuran Villa Alvear (incorporada actualmente al barrio de Palermo) y Villa Malcolm (a los pocos años ya es anexada a Villa Crespo).

Los mismos vecinos pueden considerar “su lugar” al cruce de dos arterias y las manzanas que las comprenden y hasta, quizá, a dos o tres cuadras. Son pequeños grupos urbanos de trabajadores (en muchos casos con sus familias) que acaso reflexionan que si trabajan y duermen en dos calles a la redonda irse a tomar “un traguito” al almacén cruzando determinada arteria hace que ya se encuentran en otra barriada.

Los obreros de la Fábrica son estimulados por los rematadores para adquirir lotes para la construcción de sus propias viviendas, pagaderos a largo plazo. También son ayudados por la política emprendedora de Salvador Benedit que adquiere más terrenos para abrir nuevas calles y urbanizar los alrededores de la fábrica. De esta manera los obreros viven “ahí nomás” de su lugar de trabajo y se evitan viajes de otros poblados, lo cual beneficia a la empresa que pretende trabajadores permanentes, y no pasajeros, para una mejor producción.

La construcción de las viviendas se realiza con diez mil ladrillos que son abastecidos por los propios vendedores. Se trabaja de lunes a sábado y el domingo es utilizado por los nuevos propietarios para levantar su casa. En muchos casos son ayudados por amigos y compañeros, o sea por otros operarios.

No es la gran vivienda. La típica casa de esos años consta de una habitación de cuatro por cuatro, cocina y baño. Seguramente la gran mayoría deja los ladrillos a la vista, sin revocar (“sin revoque en las paredes, a la luz de un farolito”, en el decir de Pascual Contursi en su tango “Bandoneón arrabalero”). También hay lugar para un pequeño terrenito en el frente, que algunos convierten en jardín…

 

Ampliación y reducción

En afán de incrementar ingresos y al mismo tiempo beneficiar y facilitarles la vida a los pobladores de esta zona del noroeste de la Capital, las compañías de tramways se expanden y prolongan las vías de sus servicios. Lejos quedó así el triste recuerdo de los tranvías fúnebres que transportaban los cadáveres, que se acumulaban en el centro porteño producto de la fiebre amarilla de 1871, al Cementerio del Oeste (Chacarita).

En 1928 la Ciudad es demarcada en 15 divisiones (el equivalente a las Comunas actuales) y 77 secciones (podrían equipararse a los barrios), pero los funcionarios siguen sin establecer con certeza ni la cantidad de las barriadas ni sus límites.

(Foto AGN año 1935. Triunvirato al 800(actual Av. Corrientes al 5500. Convivencia de diversos transportes: 
tracción a sangre, trolebús, colectivo y peatón cruzando a media cuadra sobre adoquines colocados 
en forma pareja para un buen transitar. Atrás, la fachada del Cine Villa Crespo)

Carlos A(rtagnan) Petit supo escribir los sencillos versos “Los cien barrios porteños” que musicalizara Rodolfo Schiammarella (vals de 1945) y que inmortalizara Alberto Castillo con su famoso recitado al comienzo:

 “Yo soy parte de mi pueblo

y le debo lo que soy;

hablo con su mismo verbo

y canto con su misma voz (…)

He querido brindarle a los barrios

un sincero homenaje de amor.

Cada uno me trae un recuerdo,

cada uno me da una emoción;

he querido rendirle a los barrios

un sincero homenaje de amor.”

 Luego pasa a nombrar veintiún barrios.

Esta falta de conocer con exactitud la cantidad de barrios porteños tiene su base desde la misma  Municipalidad. A fines de 1950 el Plan Regulador municipal sostiene que coexisten 44 barrios, y agrega “aproximadamente”.

Hay un nuevo intento por organizar en divisiones a la Ciudad en 1968. Por Ordenanza 23.6968, Villa Crespo ve ampliado sus límites: Av. Córdoba, Av. Estado de Israel, Av. Ángel Gallardo, Av. San Martín, Paysandú, Av. Warnes, Av. Dorrego, Bonpland.

Así cada uno de los barrios va tomando forma, pero las discusiones siguen por problemas limítrofes.

Por ende mucho no duró la demarcación anterior y en apenas cuatro años (1972) la Ordenanza 26.607 establece nuevas delimitaciones barriales con una variante muy importante para nuestra barriada en cuestión: Av. Córdoba, Av. Estado de Israel, Av. Ángel Gallardo, Av. San Martín, Paysandú, Av. Warnes, Av. Dorrego, vías del Ferrocarril Gral. San Martín. En este último límite es donde reside una gran incógnita ya que las vías no pertenecen a la Ciudad sino son federales, de la Nación. Mal pueden ser una división entre barrios.

La calle Bonpland quedó para Chacarita, por lo tanto El Mirador de Comastri, por nombrar a un edificio emblemático, ya no se encuentra comprendido dentro de  Villa Crespo.

Por esta Ordenanza de 1972 quedan homologados cuarenta y seis barrios, cantidad que se ve aumentada por la posterior incorporación (1976) de Parque Chas y Puerto Madero. Da un total de cuarenta y ocho.

 

(Foto AGN de 1935. Corrientes y las vías del ferrocarril Gral. San Martín, 
vista aérea mirando hacia Chacarita. En primer plano el colectivo 65)

Problemática actual

Sin duda la segregación de Bonpland como pérdida de límite con Chacarita trajo aparejado malestar a los villacrespenses, un poco atenuado al lograr cambiar la denominación a la estación del ferrocarril Gral. San Martín, de Parada Chacarita a Villa Crespo (en el año 2016)

Con el trazado elevado de las vías del San Martín se desmanteló esa estación (todavía no han comenzado las obras de su nueva construcción) y, peor aun, desapareció el límite terrestre. Ahora es aéreo. Es como si el límite fuera el cielo con alguna nube que pasa.

 


 

sábado, 9 de abril de 2022

CANNING, AVENIDA LANERA

 

CANNING, AVENIDA LANERA

 

 Por Eduardo Horacio Bolan

 

El Barrio de Villa Crespo sabe albergar diversos sectores donde se han instalado establecimientos con rubros determinados y diferentes. Entre ellos el lanero con sus negocios de venta al público.

 

Canning y Scalabrini Ortiz, según los años

Más allá de cuestiones de índole política por la denominación de la Avenida que nace en Warnes al 399 (barrio de Villa Crespo) y concluye su trazado en  Av. Presidente Figueroa Alcorta 3700 (barrio de Palermo), en este artículo las denominaciones Canning y Raúl Scalabrini Ortiz  son mencionadas como sinónimos. Según la época que trate las nombro por su designación oficial de su momento.

En la época de Juan Manuel de Rosas como Gobernador de la Provincia de Buenos Aires y Encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina se la denomina (1848) como calle del Ministro Inglés en referencia a Henry Southern, que en esos tiempos es el representante diplomático de su Majestad Británica en Buenos Aires.

En 1893 (siendo Luis Sáenz Peña  Presidente de la Nación y Federico Pinero Intendente de la Capital Federal), cuando el barrio era reconocido oficialmente como Circunscripción 15ª, se le cambia el nombre por el de Canning, en homenaje a George Canning, que reconoce en 1825 la independencia argentina. Agrego que la fragata que trae a José de San Martín a estas orillas también lleva ese nombre, George Canning.

El 21 de mayo de 1974, durante la tercera presidencia de Juan Domingo Perón y siendo Intendente José Embrioni, se le cambia el nombre a la Avenida por el de Raúl Scalabrini Ortiz, en honor al que siendo agrimensor e ingeniero de profesión se destaca como ensayista, periodista, escritor e integrante de FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina), perteneciente a la corriente de revisionismo historiográfico.

Con la llegada de la dictadura militar (1976, Intendente Osvaldo Cacciatore) se retoma el nombre de Canning para la avenida. Hasta que en 1984 (Presidente de la Nación Raúl Alfonsín e Intendente Julio César Saguier)  vuelve a adjudicarse el nombre de Scalabrini Ortiz.

 

Algunos vecinos y establecimientos de la Avenida Canning

Sin la intención de realizar una división tajante y definitiva sino al solo hecho de ejemplificar y simplificar se puede expresar que la corriente inmigratoria israelita instala sus comercios, en relación a la Avenida en cuestión, entre las alturas del 300 al 700.

Solo estudiando el barrio de Villa Crespo, a partir del 800 y hasta el 1000 de Canning, inclusive, se establecieron los inmigrantes siriolibanes.

Tomando como base de datos al Anuario Kraft con su Gran Guía General del Comercio y de la Industria del año 1913 se puede observar algunos de los vecinos que tienen sus negocios sobre Canning antes de que se instalaran estas corrientes inmigratorias.

Les propongo que viajemos en el tiempo y paseemos por sus veredas para observar algunos de los comercios de la arteria. Confío en que el listado, el cual es aleatorio y sin ánimo de destacar alguno en particular, no sea tedioso pues lo considero necesario para conocer diversas épocas y sus vecinos y establecimientos del barrio.

En la Guía Kraft publicitan que en Canning 43 Luis Piña tiene una carpintería. Enfrente, en el Nº 56, se encuentra la fábrica de hormas y sacabocados de Francisco L. Bavastro.

En la otra cuadra, entre Padilla y Camargo, en el 112 se ubica el almacén de Bartolomé Braggio.

Más adelante, en el 231, está la panadería de Dionisio Fernández. Unos metros más adelante, en el 277, la lechería de Vicente García. Claro que con tantos negocios comerciales no puede faltar un Banco, en el 293, casi llegando a Triunvirato (Av. Corrientes) el Banco de la Nación asienta su agencia Nº 8.

En la esquina del 300 vemos al almacén de Bautista Sívori y enfrente la confitería de Vicente Saltalamachia. A mitad de cuadra, en el 361, se ubica la herrería de Molinelli y Calerio.

En la próxima cuadra, entre Vera y Juan Ramírez de Velasco, encontramos a la peluquería de José Basta. Hallamos en el 487 a la Asociación Española de Socorros Mutuos de la Parroquia de San Bernardo. Casi en la esquina el médico Enrique Aladid atiende a pacientes del incipiente barrio.

Pasemos al 500, entre Velasco y Aguirre. A mitad de cuadra visualizamos la fábrica de caramelos de Orlando y Martínez. En el 586 se encuentra el taller de faroles para aut. y carruajes.

En la esquina del 600 la farmacia de Romero De Simone y a pocos metros la fonda de José Salvette. Enfrente, en el 625, la cantina de Joaquín Nosqués. Para llevar tranquilidad a las familias en Canning al 651 la partera Eugenia Ballarati presta sus servicios en momentos decisivos. Casi en la esquina de numeración par, los vecinos pueden comprar en la carnicería de Juan Tassano.

En la otra esquina, ya cruzando la calle Loyola, se encuentra el almacén de José Botiroli.

En la próxima cuadra hay establecidos negocios tales como herrería, carbonería, zapatería y la tienda y mercería de Jorge Dib, en el 840.

Cruzando Jufré, en el 950 se encuentra el taller mecánico de la Viuda de C. López e hijos. En la vereda de enfrente hallamos la empresa de pompas fúnebres de Francisco Rossi. A diez metros, en el 973, la fábrica de carruajes de Victorio Médica.

En la última cuadra de Canning de Villa Crespo, altura desde del 1000, entre Jufré y Rivera (actual Av. Córdoba, llamada así desde 1960)  hay negocios como herrería de obras, zapatería, ferretería, casa de electricidad y muchos otros.

Estos datos, reitero,  son de 1913. Todavía no había sido inaugurado el Café ABC, recién lo haría en 1918 en la esquina de numeración par de Canning y Rivera.

Por lo dicho coexisten una gran variedad de rubros diferentes en una misma cuadra, aun no se puede hablar de un sector especializado en cueros, en negocios laneros o dedicados a la venta minorista de indumentaria tanto femenina como masculina.

Por aquellos años algunas de las calles del Barrio son transitadas por el tramway línea 89, de la Compañía de Tramways Anglo-Argentina Ltda., que hace el recorrido entre Flores y Plaza Italia. Su partida es en Nazca y Bacacay, luego Boyacá, Gaona, y ya en barrio de Villa Crespo, Añasco (Dr. Nicolás Repetto), Dúngenes (Luis Viale), Warnes, Canning, y luego Santa Fe hasta Plaza Italia.

Las vías de los tramways están emplazadas sobre un empedrado llamado comúnmente “macadam”, llamadas coloquialmente así en referencia al constructor de carreteras escocés John McAdam. El mayor inconveniente es que se produce el desgaste de las piedras en su parte superior lo que dificulta el caminar y el tránsito de carros además de hacer costoso su mantenimiento y el posible reemplazo del empedrado.

A pesar de que el tramway 89 atraviesa Canning, esta avenida no dispone de un buen alumbrado público. Sumado a que los comerciantes y sus familias habitan en la parte trasera del terreno donde se encuentran sus negocios hace que la arteria presente, por las noches, un aspecto lúgubre y de abandono. Ninguna luz queda prendida en los locales de venta. También debe considerarse que el alumbrado todavía es a gas, costoso para estas familias de trabajadores.

Con el advenimiento del alumbrado público eléctrico y luego con la llegada del pavimento a fines de la década de 1960, que facilita el tránsito, cambia su aspecto la avenida Canning.

 

 

Tramo de la Avenida con tiendas de lana


Con la llegada al barrio de las corrientes inmigratorias ya nombradas, van cambiando los propietarios y los rubros de los negocios.

Me centraré en la Av. Scalbrini Ortiz desde la altura del 800 hasta el 1000, desde Castillo hasta Rivera. Las familias siriolibanesas se abocan a los negocios de venta de lana. Agrego un nuevo listado que, espero nuevamente, no sea tedioso. En este caso me documento en el libro “Historia de Villa Crespo, pasado y presente del barrio” (1978) de Cayetano Francavilla. Allí consta que Dib Abuchedid tiene su negocio en Canning 835. Sin duda este Dib es pariente de Jorge Dib con su mercería en el 840 tal cual lo menciona la Guía Kraft en 1913.

El listado, como en el caso anterior, sigue siendo aleatorio: Tupib Sarquis en el 816, Chami y Caba en el 851, Zoght Hnos. en el 898, Attonche Hnos. en la esquina del 900, Alberto El Bis en el 932, Salim Helou en el 1027, Tomas Azar en 1036, entre otros. Entre estos otros hay negocios de venta de lana que se encuentran más dispersos en cuadras más cercanas a la Av. Corrientes.

En las décadas de 1970 y ´80 saben coexistir hilanderías, empresas mayoristas laneras con negocios de venta minorista de lana, los cuales dan cursos gratuitos de crochet y dos agujas. En esas décadas se concentran en pocas cuadras entre cincuenta y sesenta locales de venta de venta de lana.

Esos cursos de tejido gratuitos siempre son muy requeridos pues la persona que lo practica lo utiliza para realizar prendas para sí y para su familia y demás afectos así como terapia. Son muy apreciados y la pasión por el tejido se mantiene intacta.

En conversaciones recientes que mantuve con Salim Heluo en su local de Scalabrini Ortiz 1027, me comentó que el primero de la familia en establecerse en la zona fue un tío suyo en 1938 con el establecimiento Helou e Hijos en Canning al 600 para luego, en 1954, trasladar el negocio al 561 (local que Francavilla en su libro destaca como Helou Hnos). Ya desde 1969 los Helou se instalan en la numeración actual.

Enfatiza Salim que el lugar de encuentro entre sus colegas era en el Café ABC de Canning y Córdoba, allí conversaban sobre la marcha de los negocios, costos y precios pero también sobre temas de camaradería varía. Juntaban varias mesas y esos metros cuadrados se trasformaban en la sala de reuniones. En el establecimiento de una lanera ubicada en Scalbrini Ortiz y Gorriti sabían reunirse para almorzar y extender sus conversaciones. También tenían su reunión anual en la Costanera.

Hombre amable de conversación fluída, Salim recuerda que no hay nada escrito sobre los gustos y colores. Rememora que en la década de 1970, cuando en estas mismas calles coexistían con éxito de ventas más de cincuenta locales de venta de lana, se mandó a teñir, a la tintorería industrial, lana con un gris de determinado tono más bien claro, el resultado final fue un gris muy oscuro pero, cosas del agrado y la moda fue el más vendido en esa temporada.

En las acotaciones que me transmitió Salim Helou es que gustaba asistir al Cine Gran Córdoba ubicado hace décadas atrás en Córdoba 4633 (entre Canning y Malabia, vereda de Palermo). También me comentó que cierta vez vio al gran Aníbal Troilo esperando el colectivo en Canning y Córdoba, quizá, acoto yo, habría asistido al ABC. Este Café disponía de sótano donde coexistían billares y cuadriláteros para práctica de boxeo, recuerda Salim. Asimismo evoca el paso de los tranvías por mitad de la avenida y la garita del policía dirigiendo el tránsito.

Ayeres y hoy de aquella Circunscripción 15ª

Cada ciudad, cada barrio, cada calle, cada lugar, tiene su historia, su encanto. No lo dejemos pasar, sepámoslo apreciar.

 

 Por Eduardo Horacio Bolan

eduardobolan@gmail.com


 

 

 

jueves, 9 de julio de 2020

UNA (MUY) BREVE HISTORIA DE LOS NOMBRES DE UNA AVENIDA (Segunda parte)


UNA (MUY) BREVE HISTORIA DE LOS NOMBRES DE UNA AVENIDA
(Segunda parte)

Por Eduardo Horacio Bolan

Comienza en Villa Crespo, cruza la Av. Córdoba (en este tramo su denominación anterior era Rivera) y se adentra en territorio de Palermo, donde concluye su recorrido. A mediados del siglo XIX el nombre de esta arteria era “Ministro inglés” por la cercanía de la quinta propiedad de Mr. Henry Southern, diplomático británico que firmara en 1849 el tratado Arana- Southern, en el cual se reconocía la navegabilidad de los ríos Paraná y Uruguay bajo las leyes de la Confederación Argentina.
Por Ordenanza de 1893 su denominación pasa a ser ”Canning”, en honor a George Canning, ministro de asuntos exteriores británico. Gran Bretaña fue el primer gobierno europeo en reconocer nuestra  independencia y el primero en registrar un país sudamericano como independiente.

Cambio de gobiernos, cambio de nombres
Con el advenimiento de un gobierno constitucional (25 de mayo de 1973), tras años de regímenes de facto, el Intendente de la Capital Federal volvió a ser elegido por el Presidente de la Nación con acuerdo con el Senado y del Concejo Deliberante de la Ciudad.
Con un gobierno “nacional y popular” se consideró indispensable que esta avenida fuera renombrada precisamente con el nombre de alguien que había combatido con su pensamiento y con sus escritos al imperialismo británico.
Por Ordenanza Nº 29.014 del año 1974, siendo intendente el general retirado José Embrioni (1906-1996) la avenida pasó a llamarse Raúl Scalabrini Ortiz.
Tras la destitución de la Presidenta constitucional María Estela Martínez de Perón (1976) el intendente de la Capital Federal volvió a ser designado por el usurpador gobierno de facto.
Por Ordenanza Nº 32.906 de 1976, intendencia de Osvaldo Andrés Cacciatore, se restituyó el nombre de “Canning” a la avenida.
Con el nuevo advenimiento de la Democracia y por Decreto Nº 148 del 29 de diciembre de 1984, intendente Julio César Saguier (UCR), vuelve a restablecerse el nombre de Raúl Scalbrini Ortiz.

Raúl Scalabrini Ortiz, el hombre detrás del nombre
Quien llegara a ser un pensador, escritor, periodista, ensayista, nace en Corrientes, ciudad capital de la provincia homónima en 1898.
Su padre, Pedro, había llegado de su Italia natal y se radica en Entre Ríos. Allí conoce a Ernestina Ortiz, con la que se casa y se mudan a Corrientes.
De esta unión nace Raúl el 14 de febrero de 1898. Al igual que su padre, siente afición por las ciencias naturales.
Es enviado a la Capital Federal para perfeccionarse y se inscribe en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Buenos Aires. Se recibe de agrimensor y ya en 1918 publica un libro sobre un tema de su especialidad “Errores que afectan a la taquimetría”.
Para ganarse el sustento trabaja en la Dirección de Puertos.
Observador agudo, su interés por las letras y la escritura lo lleva a publicar un nuevo libro bajo el título de “La Manga”, esta vez centra su mirada en los ambientes y costumbres porteñas bajo el formato de cuentos. Es el año 1923.
Atrás queda el primer gobierno del radical Hipólito Yrigoyen, elegido por la Ley Sáenz Peña con el voto secreto y obligatorio para electores varones. Le sucede otro radical Marcelo Torcuato de Alvear.
Dedicado puramente a su nueva pasión, las letras, deja de lado su profesión original y comienza un camino como periodista en el diario “La Nación”. Lo hará entre 1926 y 1930. También escribe artículos para la revista “El Hogar”.
Se decepciona con la nueva elección como Presidente de Hipólito Yrigoyen, quien sucede en la presidencia de la Nación a Alvear en 1928.
Disgustado con el cariz que toma este nuevo gobierno de Yrigoyen toma partido con los civiles que exigen su dimisión y participa con su voz en el golpe de Estado de 1930.
Son momentos muy difíciles para el país, desde lo militar y lo civil hay facciones que apoyan a Hipólito Yrigoyen y hay otras que lo denostan y toman la acción para destituir al Presidente. Entre tantos otros, Juan Domingo Perón (1895-1974) participa en lo militar acompañando a los oficiales "justistas" (seguidores de Agustín P. Justo), como el Gral. José María Sarobe y el Tte. Cnel. Bartolomé Descalzo, contrarios al Gral. José Félix Uriburu. Desde lo civil lo hace Raúl Scalabrini Ortiz.

Raúl Scalabrini Ortiz

Pensamiento nacionalista
Muy pronto se siente desalentado por el gobierno golpista del general José Félix Uriburu.
Scalabrini Ortiz deja su trabajo en “La Nación” y se incorpora a “Noticias Gráficas” más afín a criticar al nuevo gobierno usurpador de la voluntad de los votantes.
También se dedica a escribir un  nuevo libro, el cual es editado en 1931, “El hombre que está solo y espera”, con el cual obtiene el Premio Municipal y el reconocimiento de la intelectualidad del momento.


Su crítica a la dictadura se transforma en pasión, lo cual lo lleva a apoyar decididamente las intentonas revolucionarias de los radicales entre 1931 a 1933. Participa activamente en 1933 bajo el mando del teniente coronel Gregorio Pomar contra el gobierno de Agustín Pedro Justo, elegido mediante fraude y proscripciones. La sublevación es sofocada y Scalabrini Ortiz conoce la cárcel y luego el destierro.
Va a Italia y luego pasa a Alemania. Allí profundiza su pensamiento antibritánico.
Al año siguiente, 1934, regresa al país, todavía con Justo en el gobierno.
Sigue escribiendo artículos periodísticos, esta vez en “Señales” (1935).
Con su retorno al país se acerca al grupo de “FORJA” (Fuerza de Orientación radical de la Joven Argentina). Esta agrupación era dirigida por el abogado Juan Bautista Fleitas, quien había ejercido el Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación durante la segunda presidencia de Yrigoyen (1928-1930).
Allí militan otros jóvenes decididos e intelectuales de su edad como Arturo Jaureche, Gabriel del Mazo, el abogado Jorge del Río; también más jóvenes, tal el caso de Homero Manzi y también hombres de edad madura como el ingeniero y militar Luis Dellepiane.
Esta agrupación realiza actos callejeros y se reúne en el sótano  de Lavalle 1725. De allí surgirán los “Cuadernos de FORJA”.
Raúl Scalabrini Ortiz escribe en esos Cuadernos sus más reconocidos títulos producto de su pensamiento nacionalista: “Política Británica en el Río de la Plata” (1936), “Historia del primer empréstito argentino” (1939).


Luego, en 1940, vendrá el libro “Historia de los ferrocarriles argentinos” y muchos más, siempre orientados a la conciencia nacional antiimperialista.
En 1943 renuncia a FORJA por diferencias ideológicas del momento, ya que la agrupación apoya al GOU (Grupo Oficiales Unidos) y a la Revolución del 4 de junio de ese año.
En cierto modo sí apoya el comienzo del peronismo. Le acerca ideas para nacionalizar el ferrocarril pero nunca acepta cargos en el gobierno.
Se opone a la Revolución Libertadora (1955) que le clausura su diario “El Líder” por sus continuas críticas.
Fallece en la Ciudad de Buenos Aires el 30 de mayo de 1959, luego de una intensa y batalladora vida.




               



UNA (MUY) BREVE HISTORIA DE LOS NOMBRES DE UNA AVENIDA (Primera parte)

UNA (MUY) BREVE HISTORIA DE LOS NOMBRES DE UNA  AVENIDA
(Primera parte)

Por Eduardo Horacio Bolan

Pasó por varias denominaciones, inclusive hubo que colocarle dos veces la misma designación aunque muchos vecinos aun la llaman con su nombre anterior. Es la Avenida Raúl Scalabrini Ortiz.

En épocas de caminos de tierra
Lo que hoy es Villa Crespo y hacia 1880, cuando el actual barrio era considerado paraje, la vista que ofrecía a los pocos habitantes y a los esporádicos visitantes era de quintas, zanjas, potreros, lagunas, bañados, algún camino de tierra, hornos de ladrillos (donde se realizaran el material para la base con que se construyera la Catedral de Buenos Aires).
Lugar mayormente silencioso, era interrumpida esa tranquilidad por el ruido de los tramways y sus cornetas.
Toda intersección importante de calles, tomando como eje la Av. Corrientes, disponían, aun en la centuria del siglo XIX, de establecimientos para destacar tales como almacenes o las llamadas pulperías, como el caso de Centro América (hoy Av. Pueyrredón desde diciembre de 1902), Bermejo (hoy Jean Jaurès desde noviembre de 1919), Chubut (luego denominada 3º Gaona y hoy Av. Ángel Gallardo).
En el actual Villa Crespo en el cruce entre Triunvirato (Av. Corrientes) y la hoy Av. Scalabrini Ortiz, en los lejanos años de la época de Juan Manuel de Rosas, se encontraba la Pulpería  de Tachella. Lugar de reunión de boyeros, allí se acercaban los carreteros con sus caballos y mercancía y de vez en cuando los soldados del Quinto Regimiento de Caballería, los Colorados del Monte, milicia creada y sostenida por el Gobernador Rosas.
Todavía no era avenida la actual Raúl Scalabrini Ortiz pero ya se vislumbraba como una arteria importante y tenía su propio nombre.

Ministro inglés
En los orígenes de lo que sería el trazado de calles de los barrios alejados del centro porteño (el Cabildo, la Catedral, San Telmo) el nombre de la actual Raúl Scalabrini Ortiz era Ministro inglés.
Su denominación hace referencia a Henry Southern, representante diplomático en estas tierras de Su Majestad del, hoy, Reino Unido.
Nacido en York (ciudad de Inglaterra) en 1814, Henry Southern, siendo joven se dedica a ser periodista, editor y escritor para luego ser enviado a España como secretario del embajador británico en España.
Con 33 años, en 1847, es designado como diplomático británico en Buenos Aires. Presenta sus credenciales ante las autoridades de la Confederación Argentina pero el gobernador de Buenos Aires (encargado de las Relaciones exteriores) Juan Manuel de Rosas no se las acepta ya que son los tiempos del bloqueo anglo-francés y en el juego político hay muchas cuestiones que resolver.
Southern, diplomático y conocedor del idioma español, elige no confrontar y solicita habitar en tierras argentinas.
Pasa a residir en un terreno, con una superficie de alrededor de diez manzanas, lindando con el Camino de Moreno (hoy Av. Warnes) y en un sector con vista al Arroyo Maldonado (la idea generalizada es que el Arroyo, hoy entubado, corre debajo de la Av. Juan B. Justo, pero no es así, el curso del Maldonado es más amplio que el de la avenida).
La quinta de Henry Southern estaba ubicada muy cerca de los terrenos de la familia Nazar.
La difícil cuestión diplomática es zanjada con la firma del tratado Arana-Southern (1849) donde Rosas logra que Gran Bretaña reconozca que la navegación de los ríos Paraná y Uruguay fuera bajo las leyes de la Confederación y otras cuestiones sobre la guerra civil en Uruguay.

Southern fallece en 1853 como diplomático en Río de Janeiro.



Canning
Por Ordenanza del 27 de noviembre de 1893 se deja de lado la denominación de Ministro inglés y se la renombra Canning, en honor a George Canning (1770-1827)
De profesión abogado pronto incursiona en la  política británica dentro del Ministerio de Relaciones Exteriores. Desde allí propicia la Independencia de los nuevos estados americanos aunque, como bien señalara el Encargado de Negocios norteamericano Forbes, “Gran Bretaña solo persigue ventajas para sí misma”.
El 2 de febrero de 1825 se firma el “Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre Gran Bretaña y las Provincias Unidas del Río de la Plata”.
Del lado británico firma el cónsul Parish y Manuel José García por el gobierno de las Provincias Unidas.
En la práctica Gran Bretaña reconocía la Independencia de lo que hoy es la República Argentina, siendo la primera colonia española en América en ser reconocida como independiente por parte de la corona británica.
Luego vendrá el apoyo de Canning a la Gran Colombia, aunque finalmente esta idea de gran nación se disolviera hacia 1830 por diferencias irreconciliables de los diversos países que la componían.

Canning fallece en 1827 ocupando el cargo de Primer Ministro.

  George Canning



Se afincan nuevas colectividades en la Av. Canning
En relación a la población del barrio Villa Crespo, a principios del siglo XX y en sus décadas iniciales, a las primitivas colectividades de italianos y españoles se le incorporaron las de sirios libaneses e inmigrantes de religión hebraica, al mismo tiempo que muchas otras.
Con respecto a la Av. Canning, en su tramo entre Triunvirato (hoy Av. Corrientes) hasta la Av. Córdoba, en general siempre hay particularidades, los israelitas abrieron sus negocios de venta de artículos textiles mientras que la corriente sirio libanesa instaló sus negocios alrededor de la Av. Canning al 800.
La mayoría de los nuevos inmigrantes tenían el negocio al frente y sus viviendas en la parte posterior.
La colectividad armenia, reitero expresando características generales, se hizo presente pasando la Av. Córdoba ya en el barrio de Palermo.

Cambio de gobierno y cambio de denominación

En 1974 con un gobierno “nacional y popular” el Intendente de la Capital Federal cambia el nombre de Canning por el de Raúl Scalabrini Ortiz, intelectual y hombre de acción ferviente adversario del imperialismo británico.
  Raúl Scalbrini Ortiz

Pero los renombres de esta avenida no iban a quedar ahí, la historia de las denominaciones de esta avenida tendrá dos vueltas más aunque siempre su eje relacionado con el imperio británico.