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martes, 8 de diciembre de 2020

VILLA TALAR: INFORMACIÓN SOBRE UN BARRIO QUE NO EXISTE MÁS (Parte VII y última)

 

Un aporte sobre los orígenes y primeros años de un barrio casi desaparecido de Buenos Aires

VILLA TALAR: INFORMACIÓN SOBRE UN BARRIO QUE NO EXISTE MÁS

 Por Marcelo J. Bourdeu


Parte VII (y última)

 Hasta llegar a 1927

 Como se explicó anteriormente, este aporte a una hipotética historia de Villa Talar se origina en dos álbumes familiares de recortes periodísticos. Ese hecho  señala el principal límite de estas notas. Me refiero a su existencia relativamente debida al azar, porque llegaron al día hoy solamente los recortes que sobrevivieron a distintas circunstancias, voluntarias o involuntarias: los que fueron elegidos, los que no se extraviaron, los que fueron efectivamente pegados, etc. Finalmente los álbumes mismos que superaron mudanzas numerosas y siempre temibles, desde los comienzos del primer álbum, en el año 1905, hasta este fin de 2021 (Ciento dieciséis años, que no es poco). Quedó lo que quedó.

Luego -y eso es el otro límite- con los mejores criterio e intención se han trascripto, comentado o parafraseado lo que de esos álbumes se pensó más interesante.   

 Así, con saltos obligados y omisiones seguramente importantes, seguimos este pequeño viaje. 

Existe un recorte que no tiene indicación de medio ni de fecha, pero su contenido permite ubicarlo -aunque sin certeza- en el año 1925. Me parece interesante por un doble motivo. Uno de ellos es que, en coincidencia con un plan oficial, plantea la posibilidad de un proyecto urbanístico e inmobiliario en Villa Talar.

No es fácil para un argentino de hoy –integrante de la que se ha llamada "sociedad de la sospecha"- separar la expresión fría y precisa "proyecto inmobiliario" vinculado con el espacio público de la idea casi automática de algo que suscita prevención, de una acción especulativa contraria al bien común, de un negociado con varias y altas complicidades. Ignoramos de toda forma qué hubiese ocurrido en Villa Talar y en Buenos Aires, porque el proyecto urbanístico e inmobiliario finalmente no se concretó.

Además la anécdota llama a la reflexión sobre el defecto argentino de planear -a veces muy bien- pero ejecutar poco y lentamente.

Ampliemos lo que cuenta el recorte adjunto. El Intendente Municipal Carlos M. Noel, deseaba establecer un plan regulador de la ciudad de Buenos Aires y, en su marco, ocuparse por la cantidad y calidad de los espacios verdes. Contaba con el asesoramiento de una "Comisión de Estética Edilicia" y desde luego con el de los organismos pertinentes como la Dirección de Parques y Jardines. Esta dirección estaba entonces a cargo nada menos que del célebre Charles Thays, arquitecto, urbanista, paisajista, naturalista, escritor y periodista, de vasta y perdurable obra en todo nuestro país.

En este contexto, se decide contratar al ingeniero francés Jean Forestier para que estudie el tema. Este profesional tenía gran experiencia en el tema habiendo ya trabajado en grandes parques europeos, colaboró en el proyecto de la Costanera Norte porteña y proyectó la instalación del Parque o Patio Andaluz (donado por el Ayuntamiento de Sevilla) en el Parque Avellaneda. (Proyecto que, como sabemos, no se concretó, ya que el Parque o Patio es hoy la entrada al Rosedal de Palermo).

El aspecto que nos concierne es que en algún punto de su informe, Forestier recomendó al Intendente la mudanza del Jardín Zoológico de Buenos Aires, ubicado entonces como hoy, formando un conjunto con el Jardín Botánico y el Parque 3 de febrero.

 


Aquí es donde, en conocimiento de la recomendación de Forestier, aparece la sugerencia de la Asociación de Fomento de Villa Talar de instalar el zoológico en las cuarenta hectáreas del  Parque Agronómico, considerando que la ubicación de la Facultad de Agronomía y Veterinaria en un lugar “tan céntrico, no tiene razón de ser". Como puede leerse en el recorte, la sugerencia no se agotaba allí, ya que se proponía acompañar al reubicado zoológico con campo de deportes, hotel, restaurant y un largo etcétera.

Sabemos que la sugerencia no fue atendida. Esto nos permite especular acerca de si, en caso de haberse escuchado, hubiese generado en la opinión pública aceptación o rechazo o qué grado de polémica. Tampoco podemos saber si hubiese resultado positivo o negativo para la ciudad. Los más amantes del debate están libres para hacer ejercicios de historia contra-fáctica, o sea analizar los pros, los contras y las probables consecuencias de aquello que no ocurrió.

El Talar recibió al año 1925 con festejos en la plaza de Lacar y Helguera "iluminada profusamente" (¿cómo sería el "profusamente" de entonces?) y adornada con buen gusto. Se instalaron quioscos que fueron atendidos "por señoritas de la villa". El público asistente fue mucho y la fiesta fue amenizada por una numerosa orquesta. Parece ser que el ánimo general era bueno, ya que se preveía continuar la fiesta el sábado y domingo siguientes ("La Prensa" 5/1/1925).

No poseo ninguna otra información sobre 1925. Ante esa carencia solamente pueden hacerse presunciones sobre la base de hechos ciertos en el ámbito nacional. Se estaba promediando el lustro 1922 - 1927 que correspondió a la bastante tranquila presidencia de Marcelo T. de Alvear, con orden, cierto progreso y (¡oh, tiempos!) el peso moneda nacional entre las monedas fuertes del mundo. 

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El 15 de junio de 1926 el presidente de la A.F.V.T. fue oficialmente designado comisario de la sección 16a. de la Policía de la Capital, dejando de ejercer similares funciones en la 45a. con jurisdicción sobre Villa Devoto, Villa de Parque y Villa Talar.

 



A diferencia de otras oportunidades, en ésta el traslado implicó una mudanza, aunque no fue inmediata. El apego a la zona perduró en la familia, que años después se instaló en Villa del Parque (Terrada 3161) y en Devoto (Pareja 4270). 

Con motivo de su alejamiento, fue objeto de un agasajo que sin duda alguna lo llenó de satisfacción.

Si la mudanza no fue inmediata, tampoco lo fue el abandono de sus funciones en la Asociación de Fomento. Así, en febrero del año siguiente, 1927, se lo ve participando de un día de festejo al "estilo criollo", una fiesta campestre que la A.F.V.T. organizó en el parque de la Agronomía. 

(Es de notar que “la Agronomía”, como de la conocía popularmente, aunque formaba parte de Villa del Parque, que de ahí tomó su nombre, estaba integrada también a la vida cotidiana de Villa Talar y era ni más ni menos eso, un gran parque).

 


 

Un buen asado, preparado "por entendidos", buena y numerosa compañía (alrededor de doscientos vecinos), excelente clima humano, todo debe haber resultado muy grato. También seguramente al presidente de la entidad organizadora, quien estaba ya en su último mandato. Comparado con todo eso, nada debe haberle importado que la "Revista Almacenera", en la nota que se exhibe, destrozase su apellido...

 

Sin lugar a dudas, en octubre de 1927 la A.F.V.T. tenía ya otro presidente. Lamento no conocer su nombre, ni la composición de la nueva comisión directiva.

Consta sí, en un recorte sin referenciar, que esa nueva comisión directiva de la A.F.V.T. -u otra posterior- nombró al ex vecino Julián Bourdeu socio honorario, distinción con la que seguramente se sintió muy honrado.

 


 

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Por falta de fuentes, debe terminar aquí este pequeño viaje por la historia de Villa Talar.

 

Confío en haber podido demostrar (o quizás, dado el tiempo transcurrido, revelar) que Villa Talar existió como barrio, como una unidad poblacional concreta y diferenciada de la ciudad de Buenos Aires. Estuvo a veces algo confundida con Villa Devoto y hasta denominada "Villa Devoto Norte", pero existió, distinta de otros barrios mencionados en los recortes en nuestro poder. En ellos, además logicamente del propio Talar, sólo se nombra como barrios vecinos a Villa Devoto, Villa del Parque y ocasionalmente a Villa Urquiza y Chacarita. No existía entonces en esa zona noroeste de la ciudad ningún otro barrio aparte de los nombrados.

 

 

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Lo que hasta ahora ha publicado "Por los barrios narrando" tiene el amparo –relativo, si se quiere- de lo publicado en algún periódico.

Quisiera ahora abandonar  ese amparo para expresar una opinión acerca de Villa Talar y su desaparición como barrio oficial de ésta ciudad.

 

Villa Talar no es oficialmente un barrio porteño. Puedo imaginar varios motivos, aunque ninguno me consta. No siendo un barrio oficial, podría ser, según la terminología que se use, un "sub-barrio" (expresión que no me agrada ni me parece estética) o un "vecindario"; algo, en fin, más chico o de menor importancia que un barrio "como Dios manda", pero con cierta identidad propia al fin y al cabo.

Pero no. Ni siquiera queda eso y la zona no puede considerarse un vecindario cabal, puesto que la legislación (Ordenanza N° 26.607/72  y Ley 2.650/2008) ha roto su unidad. Villa Talar, recordemos, existía dentro del perímetro marcado por (con los nombres actuales), la Av. San Martín, la Av. Gral. Mosconi, la Av. De los Constituyentes y la Av. Francisco Beiró. Esa unidad fue rota: la porción de la Av. Salvador María del Carril hacia el norte fue incorporada a Villa Pueyrredon y de esa misma avenida hacia el sur fue anexada por la ley al barrio de Agronomía.

Pero cabe hacer aquí un distingo en cuanto a la categoría diferente de estos dos barrios oficiales, Pueyrredon y Agronomía.

Villa Pueyrredón comenzó a formarse alrededor de la estación "Km 14" rebautizada en 1907 "General Pueyrredón". Sus instituciones parecen haber actuado en una zona circundante de la mencionada estación y -en lo que a Villa Talar respecta- cerca de sus límites norte (Av. América / Mosconi) y este (Av. Constituyentes). Se observará que en ninguna de las notas de prensa que aquí se reprodujeron o comentaron se menciona a Villa Pueyrredón. Creo que esto se debe a su crecimiento menor en los años comentados, más lento y más centrado en su zona norte. Posteriormente, en los años 1930 o 1940, la dinámica social y el mayor desarrollo comercial de Villa Pueyrredón -en especial sobre la Avenida Mosconi- hicieron que este barrio opacara a Villa Talar y ese fue un proceso que, guste o no, no puede discutirse.

Muy distinto es el caso de Agronomía. Este barrio se formó de modo artificial. Quiero decir que la ley de barrios arrancó a Villa del Parque su Parque, el que le daba el nombre, el viejo Parque del Oeste o Agronómico, e inventó con él un barrio. Pero como resulta inconcebible un barrio sin pobladores -y "la Agronomía" no tenía residentes permanentes más allá de algún cuidador o casero, sino sólo mucho verde y algunos edificios institucionales- hubo que proveerlo de pobladores. Fue así como se quitó a Villa del Parque un trozo más, el llamado barrio Rawson (el triángulo formado por la Av. San Martín, Tinogasta y Zamudio, en el que nació Julio Cortázar), luego se le quitó a La Paternal el Parque Chas (que posteriormente tendría identidad oficial) y la mitad sur de Villa Talar que ya indicamos.

El instrumento legal  que instituye el "Día del Barrio de Agronomía" dice que éste barrio nace el 25/9/1904, fecha de la fundación de la Estación Agronómica, Granja Modelo y Escuela Práctica de Agricultura; pero todo ese conjunto, ese parque, fue creado cuando Villa del Parque ya existía y dentro de ella. Además, la fundación de un instituto cualquiera, por importante que sea, pero sin población alguna, no es suficiente para fundar un barrio. Salvo que las instituciones se implanten en un desierto, cosa que como sabemos la zona no era.

Adicionalmente, la legislación que comentamos comete otros errores retroactivos. Uno de ellos es atribuir origen agronómico o agronomicense, a destacados vecinos que en su vida hubieran imaginado tener tal gentilicio barrial, como los Doctores Ángel H. Roffo o Francisco Beiró. El primero nació en el centro de Buenos Aires en 1882 y el segundo en Entre Ríos en 1876, ambas fechas muy anteriores al supuesto origen del barrio Agronomía.  

En síntesis, lo que sostengo es que Villa Talar ha sido repartido por mitades entre un viejo barrio que creció más que Villa Talar, lo que podría justificar la anexión y otro totalmente inventado con partes de otros, sin mayor justificación.

La cuestión principal es, sin embargo, si existe o no una identidad y una voluntad talarense. Al respecto, tengo mis dudas. Quedan sí instituciones: el santuario de la “Virgen que desata los nudos” es la Parroquia de San José del Talar, en Navarro 2460; la Asociación Vecinal de Fomento El Talar Norte tiene sede en Salvador María del Carril 2956 y el Club El Talar está situado en Nueva York 2944/2960.

De existir hoy esa identidad talarense, el vecindario podría quizás unificarse y hasta volver a erigirse en un barrio oficial. Pero en este tema, lógicamente, la palabra es de los vecinos.

Villa Talar: Información sobre un barrio porteño que no existe más (Parte VI)

  Por Marcelo J. Bourdeu

Villa Talar: Información sobre un barrio porteño que no existe más







Parte VI

 

1924. Balance y promesas

Comentábamos en la entrega  anterior (Parte V) que la Asociación de Fomento celebró su asamblea societaria, aprobó su memoria y balance de su quinto ejercicio (1923/1924) y renovó autoridades. Quizás interese resumir la nota correspondiente de "La Razón de Villa Devoto" que da una idea bastante clara del trabajo realizado, así como de los importes involucrados.

La síntesis de resultados era la siguiente:

Plaza de ejercicios físicos, instalaciones en general:     $ 1.904,10

Muebles y Útiles                                                                    295,40

Depósito en garantía luz eléctrica                                           50,00

En caja                                                                                   396,94

                         Total                                                        $ 2.646,44

Con el estilo de la época, "La Razón" señala las "múltiples gestiones coronadas por el más justiciero éxito" durante el ejercicio. Entre ellas:

"la ampliación de los grados de la enseñanza primaria en la Escuela N° 12, Consejo Escolar 16, de esa Villa, habiendo allí 1321 niños en edad escolar y sólo capacidad para 345; su atención preferente a los servicios de luz y barrido; del estado y progreso de la plaza de ejercicios físicos; haber conseguido que vaya hasta allí con frecuencia el camión municipal con el biógrafo [Notemos: un camión municipal acercaba el cinematógrafo a los barrios donde no había salas]; los pavimentos conseguidos y en gestión; el petitorio para la creación de una sucursal de correos, y por último, los muchos trabajos ejecutados por la cuadrilla municipal en el año 1923/24, como ser: pasos de piedra, cunetas de piedra, arreglo de calles con la máquina Champion, transporte de tierra, corte de yuyos, canalización y abovedamiento de calles, etc.”.

Además se señalaba: “Debemos anunciar que [la Asociación] ha sido favorecida con la donación de tres metros cúbicos de arena para su plaza de ejercicios de parte de la Compañía Arenera El Vizcaíno".

En esta asamblea se renovaron además autoridades, como ya comentamos en la entrega anterior.

A esta "plaza de ejercicios físicos" arriba mencionada y que había insumido más del 70% del presupuesto de la Asociación, nos referiremos más adelante.

  Todo parece indicar que la Asociación de Fomento de Villa talar estaba decidida a terminar el año 1924 "a toda orquesta"... dentro de sus discretas posibilidades instrumentales, claro está.


Peticionar y reclamar hasta el cansancio (de los funcionarios…) era, además de un deber de vecinos proactivos,  una buena herramienta. Pero le herramienta estaba lejos de ser perfecta, ya que muchas veces los Intendentes municipales no podían, no sabían o no querían satisfacer a los barrios. Así, ya hemos visto y volveremos a ver que Villa Talar emitía voces que sólo después de mucho tiempo tenían algún eco proveniente de la Intendencia Municipal, allá en la lejana Plaza de Mayo.

Precisamente en relación con las solicitudes reiteradas, en esos primeros días de octubre de 1924, la A.F.V.T. produjo otra descarga de su modesta artillería. Dirigió al Intendente la nota que menciona el artículo de la imagen. Aunque algo extensa, es elocuente y suficientemente detallada como para agregar comentarios.

Por esos días el concejal Remigio Iriondo visitó Villa Talar y Villa Devoto, acompañado por miembros de las sociedades de fomento de esas villas. Comentaba "Crítica" del 6/10/24 que Iriondo había constatado "... que la Municipalidad no ha empezado aún a pagar su deuda con esos vecindarios". Mencionemos también otro párrafo de la misma nota: "En Villa Devoto se impone la construcción de afirmados en las calles Morán, Habana y San Nicolás, ampliando esos proyectos sancionados desde hace 10 años ".[La negrita es nuestra.] con la pavimentación de la avenida Lincoln, la calle Orán, desde Morán a Tinogasta y otras de poca extensión

Una forma útil de complementar los pedidos vecinales era, ya entonces, invitar a funcionarios para agasajarlos y exhibirles los problemas sobre el terreno, comprometiéndolos así de alguna forma a su solución. Fue así como, de acuerdo con lo anunciado en la nota que se exhibe, la Asociación llevó a cabo un almuerzo el día 11 de octubre, en el ya mencionado Bar San Martín, con los fines que se indican en la invitación inserta. No puede dejar de verse con alguna melancolía que el precio del cubierto era de $ 3,50 m/n... (aunque, claro está, el poder adquisitivo del peso era muchísimo mayor que el actual). Al almuerzo concurrieron los concejales Remigio Iriondo y Vicente P. Rotta.


Todas estas acciones condujeron a algunas presentaciones positivas en el Concejo Deliberante. Una, ("La Razón de Villa Devoto", del 14/10/1924) fue un proyecto con la firma del concejal Iriondo que proponía al Departamento Ejecutivo procediera "a pavimentar con adoquines de granito y base de hormigón de acuerdo con la ley de la materia y ordenanzas vigentes", las siguientes calles: "... Morán, de Nazca a Helguera; Navarro, de Av. San Martín a Condarco; Bolivia, de Morán a Av. Tres Cruces y Mercedes, de Nogoyá a Santo Tomé". Además, el mismo Iriondo dirigió al Intendente una minuta de comunicación que decía: "Sr. Intendente: El H. Concejo Deliberante vería con agrado que el D. E. diera cumplimiento a la mayor brevedad, a las siguientes ordenanzas sobre pavimentación de varias calles".

Parte de la referida "minuta" de Iriondo muestra por los atrasos que suelen producirse en la ejecución de obras públicas ya aprobadas. Adicionalmente, constituyen una lista muy larga (y probablemente aburrida) de pavimentos a efectuar. [Como recopilador de estas noticias, tuve la tentación de no reproducir la lista que sigue; pero lo hice porque el único interés que tienen estas notas (si alguno tiene), es justamente en dar cuenta del pasado de esta parte de nuestra ciudad de Buenos Aires. Pasado que fue como fue, nos guste o no].

A continuación, la lista de ordenanzas de pavimentación que Iriondo pedía, en octubre de 1924,  que se cumpliesen:

"Ordenanza diciembre 18 de 1922: Lacar, de Nazca a Av. de los Constituyentes; Ordenanza noviembre 28 de 1919: San Nicolás, de Nueva York a Habana; Ordenanza diciembre 24 de 1923: San Nicolás, de Nueva York a Morán; Ordenanza octubre 3 de 1911 y noviembre 28 de 1919: Habana, de San Nicolás a Gualeguaychú; Ordenanza junio 30 y octubre 6 de 1911: Lincoln, de Av. América a Av. Tres Cruces; Ordenanza diciembre 29 de 1923 y julio 31 de 1924: Av. Nacional, de Av. San Martín a Nazca; Ordenanza diciembre 24 de 1923: Av. América, de Av. San Martín a Sanabria y José Cubas de Marcos Paz a Av. San Martín; Ordenanza junio 30, octubre 3 y 6 de 1911 y diciembre 30 de 1913: Morán, de Av. San Martín a Helguera y de Nazca a Bolivia; y Ordenanza junio 13 y diciembre 30 de 1913: Helguera, de Av. Tras Cruces a Av. Nacional."

El 25 de octubre "La Razón de Villa Devoto" da a conocer otra iniciativa más del diligente Remigio Iriondo, quien "compenetrado de los altos fines sociales que persigue la Asociación de Fomento de Villa Talar, aparte de su eficiente actividad edilicia" presentó al Concejo Deliberante otro proyecto de ordenanza cuyo artículo primero decía: "Acuérdase a la Asociación de Fomento de Villa Talar, la suma de mil pesos ($1.000 m/n)moneda nacional, para la compra de aparatos de juegos infantiles, a fin de que sean instalados en el campo de deportes que posee la institución en la calle Lacar esquina Helguera." En los fundamentos se difundía que la A.F.V.T., para crear un espacio de sano esparcimiento para las escuelas de la Villa, había arrendado  el terreno en cuestión y lo había convertido en un campo de deportes. Señalaba además que la Asociación había empleado los escasos recursos disponibles  en la compra de algunos juegos, pero estos resultaban insuficientes.

 "La Razón de Villa Devoto" 1° de noviembre de 1924: Iriondo, una vez más, junto con su colega Tedín Uriburu, presentaron otro proyecto de ordenanza, el 24 de octubre, pidiendo el alumbrado eléctrico "definitivo" en el radio comprendido por las calles Av. San Martín, Habana, Nazca, Morán, Zamudio y Tres Cruces y Sanabria, Nogoyá, Esperanza y Santo Tomé.

En los considerandos se expresaba: "Hay en ellas (por las Villas) densa población, muchas escuelas, industrias, comercios numerosos, centros culturales, institutos como los del Cáncer que hacen honor a la ciudad, oficinas públicas, etc., etc., que demandan esa nueva contribución al progreso y seguridad pública".

Corresponde señalar una vez más la positiva labor de Remigio Iriondo, a quien este blog ha ya dedicado una página, en octubre de 2019. Maestro de profesión, ejerció con honor y éxito su función de concejal en toda la parroquia de San Bernardo. Vecino de Villa Crespo, a las muchas iniciativas suyas que ya comentamos puede agregarse que participó en la villacrespense "Comisión Popular Pro-Subterráneo Lacroze" que ayudó a concreción de la hoy línea "B" de subterráneos. La natural diligencia y efectividad mostradas por Iriondo en sus iniciativas sobre Villa Talar, se vieron seguramente reforzadas por su conocimiento previo con Julián Bourdeu, junto con quien en 1903 fundó en Villa Crespo la Asociación de Fomento Maldonado. Además, Bourdeu fue cofundador -en 1895- y primer director del periódico "El Progreso", de Villa Crespo, del que posteriormente fue también director Remigio Iriondo.

Parece que, lamentablemente, casi cada barrio y cada época tuvieron su  "Paso a nivel de la muerte".  "Crítica", en sus ediciones del 27 de octubre y 15 de noviembre, se refiere así a uno de Villa Talar. Era el del cruce de las vías del F. C. Central Buenos Aires (el “ex Urquiza”) con Nazca y Gutenberg, carente, al parecer, de toda protección e infraestructura ya que "por estar las vías constantemente electrizadas han perecido ya electrocutadas varias caballerías y corren el mismo peligro, de no tener cuidado, las personas". Se señalaba, adicionalmente, la dificultad que esta situación ocasionaba para la necesaria comunicación de Villa Talar con Villa Urquiza y Belgrano.

viernes, 10 de julio de 2020

VILLA TALAR: INFORMACIÓN SOBRE UN BARRIO PORTEÑO QUE NO EXISTE MÁS (Parte IV)


VILLA TALAR: INFORMACIÓN SOBRE UN BARRIO PORTEÑO QUE NO EXISTE MÁS

    Por Marcelo J. Bourdeu

Parte IV


Comentamos en entregas anteriores que estas notas están basadas en recortes periodísticos. Inevitablemente, éstos se van agotando. Más aún, se van además espaciando, lo que lamentablemente obliga a saltear meses y hasta años completos.
Quizás este incompleto material pueda ser tomado por alguien amante de la pequeña historia y servir para completar episodios, llenar un vacío o redondear una anécdota. ¿Por qué no un investigador profesional o voluntario interesado por esta villa que no está más en los mapas de Buenos Aires?
Desde luego, para ese investigador, el presente material queda disponible.

El año 1920
Volviendo a nuestro tema y especialmente a las asociaciones como la de fomento de Villa Talar (que entonces no se llamaban, como ahora, ONGs o “del tercer sector”), es lícito pensar que debían resultar muy poco simpáticas para ciertos funcionarios porque peticionaban e insistían, en forma tenaz, incansable. Quizás por hacer suyo el dicho “El que no llora, no mama”…
Y así es que el diario "La Nación" del día de Reyes de 1920 recoge otra larga de lista de demandas y gestiones talarenses. Esta lista incluía:
a) que se continuara con la instalación de lámparas eléctricas en Av. Tres Cruces, Nazca, Lacar, Pedro Morán, Navarro, Nueva York y Av. Nacional y que se aumentara el servicio existente en la Av. San Martín en la intersección de las calles Nueva York, Asunción, Morán, Lacar, Navarro y Tres Cruces.
b) "Debiendo empezar en breve tiempo la construcción del adoquinado en las calles de Lacar y Nazca, se ha pedido a la intendencia municipal que llame a licitación para el afirmado de la Av. Nacional y de las calles Morán y Helguera".
c) gestiones para que la municipalidad estableciera en Villa Talar "una plaza de ejercicios físicos” y construyese jardines en los triángulos resultantes del trazado de las calles. Se pedía además la instalación de un bebedero en la Av. San Martín, entre la Av. Nacional y Tres Cruces. (Nótese lo de la plaza de ejercicios ¡El “fitness” auspiciado públicamente, hace un siglo!)
d) finalmente, se anunciaba se había gestionado ante la empresa de tranvías Anglo-Argentina para que el último coche de la línea 86 partiese de Rivadavia y José María Moreno después de la llegada del último tren subterráneo.
(Nota: señalo aquí una duda personal: el tranvía 86 que conocí, tenía un recorrido, desde los tempranos años 50 en adelante, entre un extremo ubicado en Gualeguaychú entre Asunción y Habana en Villa Devoto, hasta otro en Corrientes y Maipú, sin tocar jamás Flores. ¿Se trata de un error de impresión del diario o el 86 tenía entonces otro recorrido? Quizás pueda aclarar la cuestión el amigo de este blog y mío, el señor Gabriel Mattalía, experto historiador del transporte público porteño).

El domingo 25 de enero la Asociación efectuó un reparto de "una cantidad considerable" de juguetes entre los niños de la Villa ("La Ráfaga", 2/2/1920).
“La Nación" del 18 de abril refleja la insistencia de la A.F.V.T. para que se efectuasen los trabajos de iluminación y construcción ya mencionados, así como para que se apresurasen las obras de adoquinado de Lacar y Nazca.
"La Nación" informa, asimismo, que la Asociación "trata de aunar ideas con sus similares de la zona oeste, para protestar por el aumento de las tarifas implantado por la compañía de tranvías Lacroze".
Con posterioridad, en el mes de mayo, los festejos de las fiestas patrias ocuparon un lugar importante en la vida comunitaria, como era entonces común en todo el país. No es que hoy, un siglo después, no haya festejos, pero ¡cuánto han cambiado las cosas, también en ese aspecto!
Los ya "mayorcitos" (como el que transcribe estas noticias) recordarán la relevancia que tenía la Semana de Mayo no solamente en la vida escolar, sino en toda la población en general. Es cierto que la vida era entonces más sencilla. Es verdad también que -en última instancia- importa más el fondo que las formas, ya que estas pueden ser sólo una cáscara vacía. ¡Pero qué importancia enorme tienen las formas para preservar el fondo! Hemos aceptado  tantos cambios formales que los muy jóvenes – y ¡ay! muchos de sus supuestos maestros- ni siquiera saben bien que hay en el fondo, qué es lo que realmente se conmemora, qué se recuerda y qué importancia tiene para el hoy y para el mañana lo que ayer ocurrió. Parecería que los próceres de Mayo, San Martín, Sarmiento, fueron señores que actuaron con el solo fin de que hoy tengamos un fin de semana largo...

En cambio, a cien años de nuestros días, el 25 de mayo de 1920 fue festejado en Villa Talar de una forma que hoy parece insólita. Más aún si pensamos que no estamos hablando de la Plaza de Mayo, ni de alguna importante capital de provincia sino, modestamente, de un barrio porteño que estaba, en "tramway", a una hora y media del centro porteño.
Veamos cómo fue ese día.
A las 7 de la mañana una banda ejecutó una diana de gloria y se escucharon salvas de bombas de estruendo. A las 10 los niños de las escuelas cantaron el Himno Nacional Argentino en la esquina de Lacar y Nazca y hubo una "conferencia patriótica" a cargo del Sr. Leopoldo Matta, distinguido y activo vecino.
A las 14 fue el turno de los juegos populares: carreras de embolsados, carreras de tres piernas (parejas donde cada integrante tiene una pierna atada a una de su compañero), cinchadas, concurso de saltos, etc., todo con premios para los ganadores.
A las 20, cine al aire libre para todo el mundo en la misma esquina de Lacar y Nazca. Al finalizar, la banda tocó Retreta. ("El Progreso" y "La Prensa" del 26 de mayo)
Repasar este programa creo que suscita, en argentinos mayores de edad del año 2020, algunos sentimientos que se mezclan. Uno puede ser la incredulidad: hoy, sería necesario el triunfo en una copa mundial de fútbol para un festejo comparable. Otro, una cierta envidia por el entusiasmo e ingenuidad con que se celebraba una fiesta patria; entusiasmo e ingenuidad hace ya tiempo y por tantas razones perdidos. ¿Se perdió además el sentido de Patria? ¿No se perdió pero cambiaron sus formas de expresión? ¿Se degradó? Las eventuales causas ¿corresponden a la política? ¿a la economía? Preguntas en todo caso para que responda cada uno de nosotros.

El 8 de julio, las autoridades de la A.F.V.T. participaron seguramente en los festejos por el décimo aniversario de la fundación de la Biblioteca Popular de San Bernardo (hoy Biblioteca Popular Alberdi), en la actual Villa Crespo, en cuya concreción habían participado.

La primavera trajo buenas noticias. Finalmente estaba a la firma del Intendente el proyecto (¡con el imprescindible presupuesto!) para colocar 160 faroles a alcohol a complementar con luz eléctrica donde hubiese cables. Esto lo anunciaban "La Nación" y "El Oeste" del 25 de septiembre de 1920.


El Talar estaba empezando a dejar de ser un barrio plateado solamente por la luna...

El progreso en general fue siempre el objetivo de las asociaciones de fomento y la de Villa Talar lo procuraba por todos los medios posibles. Cuando ese progreso llegaba era lógicamente bienvenido. Pero existía ya en la ciudad y en la Villa una conciencia -aunque fuese en forma incipiente e inconstante- acerca de que ese progreso debía ser pagado criteriosamente, sin hipotecar el futuro.
Así, aunque el concepto de ecología como lo conocemos hoy no existía entonces, se sabía que los terrenos abiertos y la masa vegetal que eran -y fundamentalmente siguen siendo- una de las características más ricas y relevantes de esas "Villas" del noroeste porteño debían ser en lo posible preservadas.
Según nuestras fuentes, fue el Intendente Municipal Don José Luis Cantilo el impulsor de la creación en el Talar de una entidad conservadora de la naturaleza. Esto ocurrió durante su primera intendencia, entre noviembre de 1919 y octubre de 1921. (Cuarenta años después se le rendiría homenaje a Cantilo dando su nombre a la vieja calle Lacar en toda su extensión.) Así, en Villa Talar se constituyó una "Comisión de damas protectoras de árboles y plantas".
Todo indica que, más allá de su importancia intrínseca, la creación de esa comisión fue un acontecimiento relevante ya que para oficializar su constitución el propio Intendente Municipal visitó Villa Talar el domingo 3 de octubre de 1920.
Como no podía ser menos en esos años ceremoniosos, se le ofreció al Intendente una recepción que incluyó un discurso del presidente de la A.F.V.T. dando la bienvenida al Dr. Cantilo. El Intendente agradeció extendiéndose sobre la labor benéfica de las sociedades vecinales en general y de las comisiones de damas como la creada.
En el momento del "lunch" hablaron también la secretaria general de la flamante comisión, Sra. María Luisa F. de Matta y el concejal José A. Amuchástegui. Hubo banda de música y números de canto y piano, aunque lamentablemente no se indica en que edificio ocurrió todo esto, ya que es seguro que no fue al aire libre dado que se menciona el mal tiempo reinante.


Integraron esta comisión protectora de árboles y plantas de Villa Talar las siguientes señoras: Presidenta: María D. de Vergara; vicepresidenta 1a.: Sara Carreiras; vicepresidenta 2a.: Magdalena R. de Pita, secretaria general: la ya mencionada Sra. de Matta; secretaria de actas: Juana Bordenave; prosecretaria: Catalina N. de Müller; tesorera: Emma B. Bourdeu; protesorera: Clotilde Charpentier; vocales: Amalia Daneri, María N. B. de Bernabó, Honoria Charpentier, María E. de Gorbea, Zulema Anabia, Catalina C. de Polti,  Martha E. Bourdeu, Lorenzina R. de Daglio, María Luisa Bordenave, Margarita N. de Torres, Teresa Causa, Lili B. de Oger, Graciana Lartirigoyen, Helena L. de Bourdeu, Francisca Estela, María P. de López y Amalia Toppi entre otras.
Todos los datos sobre esta comisión han sido tomados de los siguientes medios de ese mes de octubre: "Última Hora" del día 1°, "La Época" y "La Prensa" del 4, "La Prensa" del 5, "El Oeste" del 10 -que se reproduce- y "El Progreso" del día 21.

Cerramos esta muy sintética crónica de 1920 mencionando que en noviembre, el diario "La Nación" informó que la A.F.V.T. había conseguido ("nuevamente") que se llamase a licitación para el empedrado de Lacar, desde Av. San Martín a Nazca y de ésta última calle desde Tres Cruces hasta Av. América. Además, que la Asociación "...ha conseguido la apertura de la calle Tres Cruces a la altura de las vías del ferrocarril de la Compañía de Buenos Aires", es decir de Beiró y las vías del ex Urquiza.
Así, muy de a poco, el Talar se modernizaba.


domingo, 10 de mayo de 2020

VILLA TALAR: INFORMACIÓN SOBRE UN BARRIO PORTEÑO QUE NO EXISTE MÁS (parte III)


VILLA TALAR: INFORMACIÓN SOBRE UN BARRIO PORTEÑO QUE NO EXISTE MÁS

        Por Marcelo J. Bourdeu

Parte III


A fines de 1919 e inicios del año 1920

El fin de 1919 se acercaba. Fue un año importante para Villa Talar, pero no fácil, ni allí ni en el país en general.
Pongámonos un poco en situación. El mundo estaba viviendo, razonablemente esperanzado, el fin de la primera guerra mundial, llamada con más exactitud, la "Gran Guerra" europea.
En la República Argentina, promediaba la primera presidencia de Hipólito Yrigoyen. El Intendente Municipal era, interinamente, Saturnino García Anido a quien sucedería desde diciembre del 19 hasta octubre de 1922 José Luis Cantilo.

1919
Efectivamente, el 19 no había sido un año fácil. 
Como situación de fondo el país estaba, trabajosamente, tratando de salir de los trastornos económicos que la guerra trajo por la reducción de compras y transportes para los productos argentinos.
El año se había inaugurado dolorosamente. Resumiendo lo más posible, ocurrió que el 7 de enero, los obreros de los Talleres Metalúrgicos Vasena (en Parque Patricios) declararon una huelga en demanda de más justas condiciones laborales. La empresa trató de quebrar la huelga con obreros que no adherían, lo que desató actos de violencia de parte de los huelguistas como saqueos a armerías, incendio de iglesias y toma de talleres.
Aquí hay que señalar que el primer sindicalismo argentino (y el mundial)  estaba dominado o muy influido por el anarquismo que en su oposición a toda forma de autoridad favorecía el caos como terreno propicio para su avance. El día 9 se declaró una huelga general. Yrigoyen ordenó reprimir lo que -como suele lamentablemente ocurrir- tampoco se hizo con sutileza.
Síntesis: entre el 7 y el 11 de enero, la violencia de un lado y del otro provocó más de 600 muertos y alrededor de 3.000 heridos. Nuestra Historia llama a esto, elocuentemente, "La Semana Trágica". 
Más allá de este horrible principio de año, Yrigoyen debió afrontar en ésta su primera presidencia (1916-1922) más de 300 huelgas lo que da una idea del clima en que vivía el país.

VILLA TALAR
Pero limitémonos a nuestro tema. El año se cerraba alimentando esperanzas de mejoras vecinales. 
El domingo 7 de diciembre comenzaron a dar frutos algunos de los incansables pedidos de la Asociación de Fomento de Villa Talar (AFVT). 
Ese día se efectuó en la Villa -desde temprano y organizada por la Asociación misma-  una gira de inspección  del Delegado Municipal de la zona norte de la Capital, Señor Lorenzo Balleto


Aunque no dispongo de precisiones sobre las atribuciones de este funcionario surge de la nota periodística que su labor consistía,  al menos en parte, en tomar contacto directo con las realidades barriales para asesorar al Intendente Municipal.
El propósito de la gira era la constatación visual y en el lugar ("in situ" y "de visu" diría un amante de los latines) de las numerosas deficiencias denunciadas y con las necesidades de mejora. Falta de desagües, de alumbrado y de calles empedradas eran las principales necesidades de los vecinos. Todo esto quedó ampliamente mostrado y demostrado, a juzgar por las medidas que se tomarían más adelante.

Visita del Dr. Francisco Beiró en Villa Talar
El delegado municipal fue acompañado en su recorrido por el barrio por los integrantes de la Comisión Directiva de la A.F.V.T., por el Diputado Nacional Dr. Francisco Beiró, por el concejal Dr. Amuchástegui, y otro funcionario, un Señor Manzano, director de la "sección conservación niveles y calzadas".

 
Dr. Francisco Beiró

(En cuanto al Dr. Beiró, acotemos que su familia fue vieja vecina de Villa Devoto, con la que siempre siguió vinculada. En febrero de 2008 la Junta de Estudios Históricos de Villa Devoto logró que la Legislatura de la Ciudad aprobase una ley protectora de la casa del Doctor Beiró (en la esquina de Marcos Paz y José Luis Cantilo), salvándola del riesgo de la demolición. El Dr. Francisco Beiró, diputado como ya dijimos a la fecha de esta gira, fue luego -en marzo de 1928- elegido  candidato a Vicepresidente de la Nación por el Radicalismo Yrigoyenista. Integró así la fórmula ganadora Yrigoyen-Beiró y debía asumir el cargo el día 12 de octubre de 1928. Pero eso no pudo ocurrir pues Beiró falleció en el mes de julio.)

Concluida la gira que comentamos, la comisión directiva de la A.F.V.T. obsequió a los visitantes con un almuerzo que se sirvió en el Restaurant y Bar San Martín.

No puedo resistir la tentación de comentar algo sobre este lugar histórico de Villa Devoto. Se trata del bar "alemán" situado en la ochava sur de la Av. San Martín y Pedro Morán. Soy -como lo fue mi padre- uno de los muchos que en su jardín frontal, bajo las palmeras y el cielo, tomaron, en alguna noche de verano y junto a amigos cómplices, sus primeros chopps de adolescente. Ignoro si el bar existe actualmente, pero sin duda muchos recuerdan su mobiliario exterior con las redondas mesitas metálicas y pequeñas sillas del mismo material, equipamiento entonces habitual de las cervecerías, ilustres predecesoras de las que pululan actualmente.
El caso es que en ese "bar alemán" se homenajeó a las autoridades visitantes. Es una lástima que la fotografía no estuviese entonces más difundida ni fuese tan nítida como puede serlo hoy. Tenemos que conformarnos con lo que los periodistas del momento decidieron registrar.
Digamos entonces que el periódico "La Época", del lunes 8 de ese diciembre de 1919 señala que concurrieron a este almuerzo los señores: Lorenzo Balleto, Francisco Beiró, José A. Amuchástegui, Diego Manzano, Romeo, Temoni, Elmi, Damián Díaz, N. Nazarielli, Salvador Gatti, Leopoldo Fasquel, Manuel Garrido, José Venetolo, Juan Vernengo, Leopoldo Mata, Juan Arbelles, Julián Bourdeu, José Pedro Fernández, Senén Morla, José Abbiate, R. Argentino Calvo, Ignacio A. Bordenave, Hércules Barberis, Jerónimo Belgrano, Antonio Daglio, Adrián Bulo, Eduardo Charpentier, Eduardo Villagra, Camilo Poltti, Atilio Cervino, Andrés Calzetta, Honorato Accialini y Rómulo Barberis.
Quizás algún vecino actual reconozca aquí el nombre de un pariente o viejo conocido de la familia.

Todas estas gestiones y esta gira de inspección -reforzadas por otras constantes demandas- darían finalmente resultados positivos. Aunque claro está que, de acuerdo con una especie de estilo nacional, no con demasiada rapidez...

Villa Talar en 1920
Los primeros días de 1920 fueron testigos del inicio de una acción conjunta de varias entidades vecinales de la parroquia de San Bernardo. En relación con las parroquias -divisiones zonales de la Iglesia Católica- recordemos que entonces se las empleaba también para delimitar jurisdicciones electorales y de allí su influencia en la vida política de la ciudadanía.
La parroquia de San Bernardo fue creada por decreto del Poder Ejecutivo Nacional el 11 de abril de 1894 y comprendía los barrios de Villa Crespo (su sede), Caballito, parte de Flores, Villa Gral. Mitre, Santa Rita, Villa Devoto, Villa Talar, Villa del Parque (con Agronomía y Parque Chas), Villa Ortúzar, Chacarita, Colegiales, Palermo y Almagro.
Según lo expresa "El Progreso" de Villa Crespo del 4 de enero, la A. F. de Villa Talar había invitado a las asociaciones del mismo carácter existentes en la referida parroquia a efectuar en común una gestión ante las autoridades municipales.
Es justo señalar que -siempre según la fuente citada- esa invitación tenía un cercano antecedente en otra formulada por una "Asociación Defensa Vecinal" de la que carezco de otros datos.
¿Qué motivaba la necesidad de unirse para actuar ante la Intendencia Municipal? Pues que existía un proyecto de ensanche del Cementerio del Oeste o de Chacarita, que implicaba entre otras cosas "la clausura definitiva y grave de arterias importantes como la avenida Warnes y otras".
Este proyecto fue inconsulto y se lo consideró "descabellado" y "no conveniente para los respetables intereses de los habitantes y propietarios" de la zona afectada.
Concluye así "El Progreso": "Entendemos asimismo que las asociaciones de fomento que circunstancialmente se  confederen con ese objeto, deben señalar al señor Intendente la conveniencia de fundar una necrópolis en el Sur, para evitar a su numerosa población las molestias que origina el traslado actual a la Chacarita y la necesidad que existe en ordenar a una comisión de médicos e ingenieros el estudio de un sistema de cementerio en relación con la grandeza de la metrópoli".
Es evidente que el proyecto de ensanche afortunadamente no prosperó. No hay datos para asegurar que eso ocurrió por la acción de las asociaciones vecinales, pero es lícito suponer que esa actuación influyó y que los vecinos de Villa Talar fueron parte del éxito.


lunes, 10 de febrero de 2020

VILLA TALAR: INFORMACIÓN SOBRE UN BARRIO PORTEÑO QUE NO EXISTE MÁS (parte II)

Información sobre un barrio porteño que no existe más
                                                          





Por Marcelo J. Bourdeu 


                                                             Parte II

Comento en este artículo las primeras acciones de la Asociación de Fomento de Villa Talar (AFVT) que presentamos en la Nota I y cuya fecha de creación fue 17 de agosto de 1919, con secretaría en la calle Lacar 2988, hoy Mariscal Francisco Solano López, entre Av. Nazca y Argerich.

Un mes y días después de su constitución, la AFVT se dirigía ya al Intendente Municipal "solicitando varias mejoras para el barrio de Villa Devoto norte, o sea la zona comprendida entre las Avdas. San Martín, Tres Cruces, Constituyentes y América, conocida por Villa Talar" (La Época y La Nación, 3 de octubre de 1919). Tomemos nota de los límites y de los nombres que se señalan y veamos cómo se llama hoy esa zona.

Las mejoras pedidas eran varias y ambiciosas. Se trataba de:

a) cunetas para dar salida a las aguas estancadas y pasos de piedra en las bocacalles donde hagan falta y, en donde ya existieran, su refacción, por estar en deplorable estado ("Para esto será necesario que una cuadrilla de peones trabaje permanentemente en ese paraje")

b) con carácter de urgente, la instalación del alumbrado eléctrico donde existía cable alimentador y de alcohol en las calles que no lo había.

c) la pronta "pavimentación" (el pedido se refiriere al "afirmado de granito, tipo económico", o empedrado. -N. del A.-) de las calle Lacar, desde Av. San Martín hasta Nazca; Nazca, desde Lacar hasta Av. América, y Helguera, desde Av. Tres Cruces hasta Av. América.

Recordemos que Lacar es la calle que en los años 60 pasó a llamarse José Luis Cantilo y que, posteriormente -en el tramo de Chivilcoy hacia el este- fue rebautizada Mariscal Francisco Solano López. Como indicamos en la nota anterior, Tres Cruces y Avenida América son hoy, respectivamente, Av. Francisco Beiró y Av. Gral. Mosconi.

Como se verá más adelante, los vecinos estaban dispuestos a hacer. Pero, ya por conocer las complejidades y lentitud de nuestras diversas burocracias, ya por estar convencidos de que "el que no llora no mama" en los días siguientes la Asociación de Fomento ya estaba efectuando otras demandas, según surge de La Nación de los días 14 y 17 de octubre del mismo año 1919.

Había un poco para todos: a la empresa Lacroze se pedía la construcción de una casilla en las paradas Tres Cruces y Av. San Martín como la ya existente en la parada Agronomía "para que los pasajeros que esperan el tranvía no continúen expuestos a sufrir las inclemencias del tiempo". La parada del ferrocarril ex Gral. Urquiza denominada en este petitorio "Agronomía" se llamó luego "Arata", la de Av. San Martín es la actual "El Libertador", mientras que la llamada "Tres Cruces" es la actual "Francisco Beiró".

A la facultad de Agronomía y Veterinaria se solicitaba la apertura de un paso peatonal en la Av. Tres Cruces, frente a la calle Gavilán y a la "Dirección de Correos", por su parte, se le pedía la creación de una oficina en el radio de Villa Talar.

Finalmente, a la jefatura de Policía (se trataba de la Policía de la Capital, ya que la Policía Federal Argentina recién sería creada en diciembre de 1943) se le solicitaba que aumentase el personal de agentes de la seccional 37a. y, además, que crease un destacamento en Villa Talar, a la altura de Nazca. Este último pedido se basaba en que la sede de la seccional estaba "en el extremo sudoeste de Villa Devoto, a poca distancia del deslinde con la provincia".

Al mismo tiempo que peticionaba a diestra y siniestra, la AFVT programaba una actividad social, una "velada", que además de tener un fin del esparcimiento, sería -muy pragmáticamente- "a Beneficio de la Caja Social".


Quizás los detalles de esa reunión del sábado 18 de octubre de 1919 podrán interesar y favorecer el conocimiento de la forma de vida en aquellos años y lugares.

En lo inmediato, podrá interesar en lo geográfico, interesará a los lectores de Villa del Parque, ya que el escenario de todo fue el cine Palais, de Helguera 3262, hace tiempo desaparecido. Estaba, podríamos decir, ahí nomás, casi a la vuelta de la placita, de la estación del San Martín y de la iglesia de Santa Ana.

También interese quizás en lo referente a las costumbres. En este siglo XXI, en una República Argentina y una Buenos Aires en las que el verbo "colapsar" es uno de los más conjugados, en épocas de múltiples y a veces excesivas comunicaciones, con calles saturadas de vehículos y dónde todo marcha "a mil" (aunque no siempre se sepa bien hacia dónde) nos resulta un poco difícil concebir el tipo de reunión a la que nos referimos. Creo que nos resulta inevitable experimentar una cierta ternura por la aparente ingenuidad que todo transmite, a pesar del modo bastante ceremonioso de expresarse que usaba la prensa y la comunicación escrita en general.
Muchas cosas pasaron (además de años) para llegar a nuestra actual "sociedad de la sospecha", dónde muy poco es límpido, creíble, llano y directo. Creemos en menos cosas. Somos, supuestamente, más lúcidos. Sin embargo estos vecinos de antaño, hacían, concretaban cosas. Quizás más que nosotros.

Las invitaciones para la "Gran Velada" citaban a las 8.45 p.m., como era entonces muy común expresar. Según la prensa alcanzó "el más brillante éxito" y "duró hasta la 1 de la mañana"("El Progreso y "La Ráfaga" del 26/10/19), hora de finalización que se consideraba entonces avanzada...

El programa (acompañamos una imagen de tapa y contratapa) era casi exclusivamente cinematográfico y tuvo una duración aproximada de seis horas.  Un lapso muy extendido para las costumbres actuales. Posiblemente, lo que explique el entusiasmo de los concurrentes sea que la vida de entonces, si bien era mucho más serena que hoy y mucho más a escala humana, era también bastante más laboriosa y austera, mucho menos lúdica.
El entretenimiento, en general, no había invadido nuestra vida como ocurre hoy y el trabajo o el estudio ocupaban muchas más horas del día. La vida social, en consecuencia, era más limitada. En el interior del hogar, la lectura, hacer música (los que sabían) y -en casos infrecuentes- la radio de galena o la victrola a cuerda, eran los únicos entretenimientos. El cinematógrafo, justamente, había sido patentado por los hermanos Lumière en 1894, es decir hacía sólo 25 años, por lo que -dado las lentas comunicaciones de la época- resultaba todavía una novedad. Ir al "biógrafo" a ver una "cinta", o una "vista", era algo que se hacía muy de tanto en tanto.


El programa de la reunión que comentamos contaba de tres partes:
La primera era solamente cinematográfica.
Esta parte estaba monopolizada -cosa habitual en ese entonces- por producciones de la compañía francesa Pathé, inventora del noticioso filmado y que en 1902 había comprado varias patentes de los hermanos Lumière. Se proyectaron "Gerbeviller" (un documental sobre el departamento francés de Meurthe-et-Moselle), "El azar y el amor" (comedia de Max Linder, en estreno) y el "Pathé Journal N° 426, noticiario europeo.

La segunda parte fue, diríamos hoy, "en vivo".
En primer lugar se presentaron "Sacromonte-Vargas, duetto cómico Internacional", en segundo "Zulema la Chilenita, célebre tonadillera" y en tercero "Petit Junyent, parodista cómica y musical".

El cuarto espectáculo de esta segunda parte fue seguramente uno de los platos fuertes de la noche.
Se proyectó "Carlitos Aventurero". De Chales Chaplin, naturalmente. Esta "aplaudida cinta en tres actos y quince partes" cuyo título original fue "The Adventurer" había sido estrenada dos años antes, fruto del primer sello de Carlitos, ls Chaplin Mutual Comedies.
Cabe señalar también que Chaplin hacía cuatro años que era ya un personaje de celebridad mundial.

La tercera y última parte del espectáculo fue la proyección del film "Un buen empleo", comedia dramática de William Russell.

Pero como el cine era entonces mudo, había habitualmente en las salas un pianista que acomodaba el ritmo de su repertorio a las distintas secuencias que mostraba la pantalla. Así, rostros, gestos, movimientos y sonidos se acompasaban: drama, risa, tristeza, romanticismo y persecuciones divertidas o con “suspense”  exigían del músico el conocimiento de variados géneros. En el Palais, en esa noche de Villa del Parque y según lo anunciado en el programa, una selecta orquesta amenizó la fiesta.

Las localidades se vendieron en la sede de la Asociación y en el mismo cine Palais. Los precios: Palcos para cuatro personas: $10,00; y Plateas: $1,00. Hablamos, por supuesto de los Pesos Moneda Nacional, que se expresaban también como “$m/n” y que estuvieron vigentes hasta diciembre de 1969.
Estos precios ¿eran altos o bajos? Veamos: sin pretender hacer un estudio que nos alejaría demasiado de nuestro tema central, podemos ver gracias a la Internet (Sitio www.encuestasit.com) que en 1919 un “maestro de grado de 1ª categoría”, ganaba  $ 240 mensuales y un “director de escuela superior”, $ 360.- Es decir que dos plateas de la velada que estamos comentando hubiesen insumido para ese maestro o director, respectivamente, un 0,83 y un 0,55 por ciento de su sueldo mensual. Que cada cual haga su cálculo.

Afortunadamente para los concurrentes y para la caja de la AFVT "La concurrencia dio en todo momento muestras de una íntima satisfacción por el buen gusto en la elección de las cintas y números de variedades", comentó "La Ráfaga". A riesgo de resultar reiterativo, indiquemos otra vez que, en esos años –y durante muchos años más- la palabra “cinta”, o “cinta cinematográfica”,  indicaba “película”.

Es interesante reflexionar sobre cómo en un país y en particular en una ciudad como Buenos Aires, donde el porcentaje de extranjeros era muy alto (el 60% de los habitantes hasta 1914) el interés de los vecinos por la cosa común y el nivel de participación -aún cuando fuese en el modesto nivel barrial- era importante. Nuestro país tenía ya entonces muchas injusticias y temas pendientes. Sin embargo pocos se desentendían y con errores o sin ellos, procuraban activamente mejorar. ¿Estamos hoy mejor o peor que entonces?

Limitándonos a nuestro tema, sepamos que los pedidos de Villa Talar atrajeron pronto la atención de las autoridades, como referiremos en una nota próxima.