sábado, 16 de noviembre de 2019

RECUERDO DE UNA FUGA QUE TERMINÓ EN VILLA DEVOTO





Por Marcelo J. Bourdeu






Este pequeño acontecimiento ocurrió en un febrero en un lugar muy conocido y transitado por los devotenses y los visitantes. No concluyó en Devoto porque su protagonista, como podría imaginarse, haya terminado alojado en la Cárcel de Encausados. Y no fue así ya que estos hechos ocurrieron en 1924 y la Cárcel de Encausados (o como se llamara a través de los años) se inauguró recién en 1927.

Seccional 45ª 
Por esos días de 1923 Villa Devoto tenía ya su seccional 45ª, hoy Comisaría Comunal 11-B. Pero 45ª de la Policía de la Capital, porque así se llamó la institución policial hasta que en diciembre de 1943 se creó la Policía Federal Argentina.
Esa seccional 45ª tenía entonces jurisdicción sobre Villa Devoto, Villa del Parque y Villa Talar (esta última también fue llamada Villa Devoto Norte; hoy ha desparecido como barrio legal y se encuentra repartida entre la vieja Villa Pueyrredón y la mucho más reciente Agronomía).
Villa Devoto fue el lugar de los hechos. Por supuesto, no toda la villa, sólo una parte de lo que podría llamarse “el centro”. Sí, casi inevitablemente, la Estación. La Estación Devoto del viejo Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, luego Ferrocarril San Martín.
El caso es que en 1924, más precisamente en la noche del 11 de febrero, “la 45” dispuso una batida para recorrer la jurisdicción; algo de rutina.
Entre los grupos de la partida, uno a cargo del Ayudante Domingo Cenci se encargó de recorrer la zona de las vías próximas a la estación, con sus entonces habituales vagones cargados o vacíos esperando su turno de viajar.
La acción se desarrolló presuntamente en la porción de Estación que linda hoy con la calle Ricardo Gutiérrez, entre Gualeguaychú y Asunción, frente a la plazoleta que desde los años 60 se llama República Árabe Siria.


Los hechos de esa noche de verano

Podemos imaginar una linda noche devotense, algo de calor, aire perfumado por las muchas plantas y jardines y la quietud y oscuridad que por esos años habría por allí…
El agente Santiago Mazanessi (otros señalan el apellido Mazonetti, pero a falta de certezas optaremos por el primero) tuvo su momento estelar.
Los recortes de prensa que conocemos dan dos versiones de los hechos. Según una de ellas, el agente Mazanessi ingresó al sector de vías y encontró a varias personas que, aparentemente, dormían en un vagón. Como no era raro que hubiese quienes entraban a los vagones cargados con intención de robar, detuvo al grupito sin que hubiese mayor resistencia.
Según la otra versión, uno de los sujetos (¿no es ésta la palabra adecuada para una crónica policial?) se deslizó fuera de la zona de vías intentando evitar a la policía y tomar el tranvía 86, cosa que no pudo lograr por la acción de Mazanessi. (Pido disculpas, pero la mente se me escapa hacia el 86, haciendo allí ese codo prácticamente terminal de su ruta, a su pausa, años después, frente a la pizzería de Gualeguaychú… y al reinicio de su regreso hacia Corrientes y Maipú, pasar por la esquina mi casa paterna, al cruzar Pareja…).
Volviendo al año 1924, los detenidos fueron llevados a la seccional, donde los que dieron explicaciones claras fueron dejados en libertad y los otros demorados para identificación. Uno de estos últimos, que dijo llamarse Feliciano Gómez y que había dado respuestas confusas, intentó además escapar saltando la medianera de la comisaría, pero lo único que logró fue llamar aún más la atención sobre él. Más aún cuando sus características físicas no resultaban totalmente desconocidas…


Reaparece “El Ñato”




Se le tomaron las huellas digitales y se empezó a compararlas con las fichas. Allí Feliciano Gómez empezó a desmoronarse y en un breve interrogatorio sugirió él mismo que no era quien había dicho. Cuando el cotejo de huellas terminó ¡gran alegría general y felicitaciones para Mazanessi! ¿Por qué? ¿Quién era en realidad Feliciano Gómez? Era en realidad Eduardo Gallardo o Gallardón, alias “El Ñato”, con varios otros alias y nombres “de batalla”, con veinte detenciones en diez años y un prontuario importante por estafador (especialidad “cuento del tío”), robo, violación de domicilio y cositas así.
Pero todo esto, si bien hubiese justificado la alegría, no explica el entusiasmo de la seccional 45ª. Este entusiasmo se debía a que Gallardo (o Gallardón, o Gómez, o González o Ruquietto), “el Nato” en fin, con sus jóvenes 29 años, era (por pura suerte, como vemos) ¡el décimo capturado de la célebre evasión de la Penitenciaría Nacional!




La evasión

¿Qué evasión? La que se produjo el 23 de agosto de 1923.
Quizás sea una fuga muy conocida o probablemente en la memoria ciudadana se confundan varias fugas en ella, ya que fugas hubo varias. Pero ésta, la de 1923, fue, de lejos, la más atrevida y comentada.
En algún sentido era una hazaña fugarse de la Penitenciaría Nacional. Se erguía donde hoy está el parque Las Heras (Las Heras, Coronel Díaz, Juncal, Salguero) y ocupaba toda su extensión. Era una institución muy adelantada para su época y de estructura imponente. Baste saber que sus muros exteriores tenían siete metros de alto y un espesor, en la base, de ¡cuatro metros! Nada menos.
Este edificio fue inaugurado en mayo de 1877, cuando su emplazamiento estaba en las afueras de la ciudad y comenzó a ser demolido en septiembre de 1961 cuando el crecimiento urbano ya había convertido al lugar en céntrico. (Para quienes deseen conocer más de la Penitenciaría recomiendo la página www.spf.gov.ar).
No detallemos esa fuga, ya historiada por gente calificada. Sólo recordemos que un grupo de convictos cavó durante un año un túnel a casi dos metros de profundidad y de veinticuatro de largo que alcanzaron para pasar bajo los muros y llegar a la calle Juncal. Finalmente huyeron sólo catorce internos, por razones que no están totalmente claras. Unos dicen que un guardia advirtió la huida y obligó a punta de fusil a Adolfo Wolff, el decimoquinto en aparecer en la calle, a reingresar al túnel poniendo fin a la escapada. Otros afirman que uno de los que intentaba evadirse quedó trabado en el túnel y además de quedar “adentro”, se ganó el apodo de “Tapón”…



La fuga llevada al cine

Este hecho que recordamos fue la base del libreto de un film argentino, “La Fuga”, dirigido por Eduardo Mignogna y estrenado en 2001.
La muy buena película tiene algunas licencias –sino poéticas, cinematográficas- disculpables en beneficio del necesario impacto. Las excelentes actuaciones de Miguel Ángel Solá, Ricardo Darín, Gerardo Romano, Patricio Contreras, Arturo Maly, Alejandro Awada y Vando Villamil entre otros roles protagónicos contribuyeron a darle a la película, merecidamente, público y renombre.
Y aunque Villa Devoto no aparece en el film (y no tenía por qué aparecer) recordemos que fue escenario –protagonista en alguna forma- del otro extremo de la historia, cuando la fuga concluyó. Al menos, para uno de “los catorce”.





(Publicada originalmente en www.barriada.com en enero de 2013)

Fuentes:
*Recortes periodísticos de «La Acción» del 12/2/24 y «Crítica” y «Última Hora» del 13/2/24.

*www.spf.gov.ar

jueves, 14 de noviembre de 2019

PLAZA GENERAL BENITO NAZAR

PLAZA GENERAL BENITO NAZAR

Por Eduardo Horacio Bolan



En Villa Crespo no abundan las plazas y los parques no existen, de ahí la importancia de este espacio urbano hecho plaza para disfrute y lugar de reunión de vecinos de todas las edades. En los últimos años se supo aprovechar en el barrio espacios libres para hacer plazoletas.

UN POCO DE ETIMOLOGÍA, DIFERENCIAS E HISTORIA

El término “plaza” proviene del latín, platea, que significa calle ancha, patio, corral. Se diferencia del vocablo “parque”. Esta palabra proviene del francés parc, para indicar terrenos o sitios cercados para plantas o para caza cercanos a una población. En un sentido más moderno la plaza es un sitio para que se desarrollen todo tipo de actividades, incluso comerciales, mientras que los parques tienen el destino de jardines, prados, son para esparcimiento. Las plazas, en nuestra Ciudad de Buenos Aires, se originan de los “huecos” que eran lugares utilizados por carros y puesteros que vendían sus mercaderías hacia el Virreinato y los años de las luchas por la Independencia. Bajo la presidencia de Bernardino Rivadavia (1826/27) se mejora el ejido urbano.



PLAZA GENERAL BENITO NAZAR

Se encuentra en la zona sur del barrio de Villa Crespo, próxima al límite con el barrio de Caballito (Av. San Martín y Av. Gallardo), cerca de la estatua del Cid Campeador. Su superficie es de una manzana urbana (90 m2 aproximadamente) y está ubicada entre las arterias Antezana, Apolinario Figueroa, Olaya y Valentín Virasoro. Es visitada por numeroso público de todas las edades. En su centro se encuentran instalados juegos modernos para disfrute de los niños y al lado de este sector se yergue un mástil para albergar a la bandera nacional. Numerosas actividades barriales se celebran en esta plaza. Esta manzana descripta fue donada a la entonces Municipalidad de Buenos Aires por la familia Nazar para la instalación de una plaza. En el año 1928 se comenzó con la planificación de la obra, la cual fue inaugurada al año siguiente por el entonces intendente de la Ciudad don José Luis Cantilo. Enfrente de esta plaza, en Antezana 340, se encuentra la Asociación Vecinal General Benito Nazar (fundada el 23 de febrero de 1927) también en terrenos que fueran propiedad de la familia Nazar. En sus instalaciones funciona la “Biblioteca Popular Gral. Benito Nazar”. Asimismo y siempre para honrar al General Nazar, sus descendientes donaron los terrenos para construir el actual Colegio “Benito Nazar” sito en Av. Estado de Israel 4230 (casi esquina Estado de Palestina) pero ubicado enfrente a Villa Crespo, en el barrio de Almagro.

¿QUIÉN FUE EL GENERAL BENITO NAZAR?

Criollo de nacimiento, padre español y madre santafecina, José Benito Nazar La Palma nacido en 1801 en Buenos Aires siguió la carrera militar. Su hermano mayor, Joaquín, fue a quien le cupo la gloria de pelear por la Independencia e integrar el Ejército de los Andes del gran Capital José de San Martín. Benito Nazar integró el Regimiento de Artillería de Buenos Aires como oficial en 1812 y participó en las guerras civiles que fueron dividiendo al país. En 1825 es llamado a combatir en la Guerra del Brasil luchando heroicamente en Ituzaingó (20 de febrero de 1827), siendo ascendido en el mismo campo de batalla, ya que la artillería había desempeñado una acción muy importante ocupando el centro de la contienda. El 1833 apoyó al gobernador Juan Ramón Balcarce quien finalmente fue derrotado en la Revolución de los Restauradores (1833) que diera paso a una nueva gobernación (1835-1852) de Juan Manuel de Rosas que asume con “facultades extraordinarias” y la “suma del poder público”. De la vida civil de Benito Nazar se sabe que se casó con María Dorotea Yaniz Zemborain (1808-1876). De este matrimonio nacieron doce hijos. En 1849 el matrimonio compra terrenos en lugares muy alejados del centro de Buenos Aires (hoy Villa Crespo) cuando ni siquiera había quintas de italianos. Adquieren esos terrenos que son los que luego sus descendientes, en especial sus hijas Agueda e Inés (la última de los doce hermanos) donan a la Comunidad para recordar a su padre. La vida de Benito Nazar continúa paralela a las vicisitudes de la historia argentina, hasta que fallece en 1886.




LA IMPORTANCIA DE LA PLAZA

Los inicios de Villa Crespo o la Circunscripción 15º o Parroquia de San Bernardo fueron con plaza. Así lo dejó registrado el vecino Guido Bresan en su testimonio recogido por el historiador villacrespense Cayetano Francavilla donde recuerda que hacia comienzos del siglo XX (1900/04) en la manzana de Gurruchaga, Serrano, Murillo y Muñecas, o sea justo enfrente a la Iglesia de San Bernardo, se encontraba la “Plaza Crespo”. A los pocos años ya nada quedaba de ella, ni restos ni vestigios, solo un vago recuerdo. Otro caso es el de la plaza que no fue. Al ser demolida la emblemática Curtiembre, que ocupaba la manzana Gurruchaga, Padilla, Serrano y Murillo, todo hacía esperar que allí se instalara la Plaza del barrio de Villa Crespo, pero no se concretó lo pedido por los vecinos y lo aprobado por las autoridades municipales, finalmente fueron construídas tres torres las llamadas “Torres Jardín”. Es, por lo dicho, que merece destacarse la existencia de la “Nazar”. Además de las ya especificadas actividades sociales que se desarrollan en la plaza merece ser resaltado este espacio verde, pues el barrio de Villa Crespo no dispone de muchos terrenos de estas características, a decir verdad casi ninguno. Tan solo la Plaza 24 de setiembre (llamada así en honor a la Batalla de Tucumán) que se encuentra muy cerca de la Nazar. En los últimos años se han incorporado al barrio algunas plazoletas, tratando de sumar así más “verde” en el espacio de cemento villacrespense.