domingo, 10 de mayo de 2020

VILLA TALAR: INFORMACIÓN SOBRE UN BARRIO PORTEÑO QUE NO EXISTE MÁS (parte III)


VILLA TALAR: INFORMACIÓN SOBRE UN BARRIO PORTEÑO QUE NO EXISTE MÁS

        Por Marcelo J. Bourdeu

Parte III


A fines de 1919 e inicios del año 1920

El fin de 1919 se acercaba. Fue un año importante para Villa Talar, pero no fácil, ni allí ni en el país en general.
Pongámonos un poco en situación. El mundo estaba viviendo, razonablemente esperanzado, el fin de la primera guerra mundial, llamada con más exactitud, la "Gran Guerra" europea.
En la República Argentina, promediaba la primera presidencia de Hipólito Yrigoyen. El Intendente Municipal era, interinamente, Saturnino García Anido a quien sucedería desde diciembre del 19 hasta octubre de 1922 José Luis Cantilo.

1919
Efectivamente, el 19 no había sido un año fácil. 
Como situación de fondo el país estaba, trabajosamente, tratando de salir de los trastornos económicos que la guerra trajo por la reducción de compras y transportes para los productos argentinos.
El año se había inaugurado dolorosamente. Resumiendo lo más posible, ocurrió que el 7 de enero, los obreros de los Talleres Metalúrgicos Vasena (en Parque Patricios) declararon una huelga en demanda de más justas condiciones laborales. La empresa trató de quebrar la huelga con obreros que no adherían, lo que desató actos de violencia de parte de los huelguistas como saqueos a armerías, incendio de iglesias y toma de talleres.
Aquí hay que señalar que el primer sindicalismo argentino (y el mundial)  estaba dominado o muy influido por el anarquismo que en su oposición a toda forma de autoridad favorecía el caos como terreno propicio para su avance. El día 9 se declaró una huelga general. Yrigoyen ordenó reprimir lo que -como suele lamentablemente ocurrir- tampoco se hizo con sutileza.
Síntesis: entre el 7 y el 11 de enero, la violencia de un lado y del otro provocó más de 600 muertos y alrededor de 3.000 heridos. Nuestra Historia llama a esto, elocuentemente, "La Semana Trágica". 
Más allá de este horrible principio de año, Yrigoyen debió afrontar en ésta su primera presidencia (1916-1922) más de 300 huelgas lo que da una idea del clima en que vivía el país.

VILLA TALAR
Pero limitémonos a nuestro tema. El año se cerraba alimentando esperanzas de mejoras vecinales. 
El domingo 7 de diciembre comenzaron a dar frutos algunos de los incansables pedidos de la Asociación de Fomento de Villa Talar (AFVT). 
Ese día se efectuó en la Villa -desde temprano y organizada por la Asociación misma-  una gira de inspección  del Delegado Municipal de la zona norte de la Capital, Señor Lorenzo Balleto


Aunque no dispongo de precisiones sobre las atribuciones de este funcionario surge de la nota periodística que su labor consistía,  al menos en parte, en tomar contacto directo con las realidades barriales para asesorar al Intendente Municipal.
El propósito de la gira era la constatación visual y en el lugar ("in situ" y "de visu" diría un amante de los latines) de las numerosas deficiencias denunciadas y con las necesidades de mejora. Falta de desagües, de alumbrado y de calles empedradas eran las principales necesidades de los vecinos. Todo esto quedó ampliamente mostrado y demostrado, a juzgar por las medidas que se tomarían más adelante.

Visita del Dr. Francisco Beiró en Villa Talar
El delegado municipal fue acompañado en su recorrido por el barrio por los integrantes de la Comisión Directiva de la A.F.V.T., por el Diputado Nacional Dr. Francisco Beiró, por el concejal Dr. Amuchástegui, y otro funcionario, un Señor Manzano, director de la "sección conservación niveles y calzadas".

 
Dr. Francisco Beiró

(En cuanto al Dr. Beiró, acotemos que su familia fue vieja vecina de Villa Devoto, con la que siempre siguió vinculada. En febrero de 2008 la Junta de Estudios Históricos de Villa Devoto logró que la Legislatura de la Ciudad aprobase una ley protectora de la casa del Doctor Beiró (en la esquina de Marcos Paz y José Luis Cantilo), salvándola del riesgo de la demolición. El Dr. Francisco Beiró, diputado como ya dijimos a la fecha de esta gira, fue luego -en marzo de 1928- elegido  candidato a Vicepresidente de la Nación por el Radicalismo Yrigoyenista. Integró así la fórmula ganadora Yrigoyen-Beiró y debía asumir el cargo el día 12 de octubre de 1928. Pero eso no pudo ocurrir pues Beiró falleció en el mes de julio.)

Concluida la gira que comentamos, la comisión directiva de la A.F.V.T. obsequió a los visitantes con un almuerzo que se sirvió en el Restaurant y Bar San Martín.

No puedo resistir la tentación de comentar algo sobre este lugar histórico de Villa Devoto. Se trata del bar "alemán" situado en la ochava sur de la Av. San Martín y Pedro Morán. Soy -como lo fue mi padre- uno de los muchos que en su jardín frontal, bajo las palmeras y el cielo, tomaron, en alguna noche de verano y junto a amigos cómplices, sus primeros chopps de adolescente. Ignoro si el bar existe actualmente, pero sin duda muchos recuerdan su mobiliario exterior con las redondas mesitas metálicas y pequeñas sillas del mismo material, equipamiento entonces habitual de las cervecerías, ilustres predecesoras de las que pululan actualmente.
El caso es que en ese "bar alemán" se homenajeó a las autoridades visitantes. Es una lástima que la fotografía no estuviese entonces más difundida ni fuese tan nítida como puede serlo hoy. Tenemos que conformarnos con lo que los periodistas del momento decidieron registrar.
Digamos entonces que el periódico "La Época", del lunes 8 de ese diciembre de 1919 señala que concurrieron a este almuerzo los señores: Lorenzo Balleto, Francisco Beiró, José A. Amuchástegui, Diego Manzano, Romeo, Temoni, Elmi, Damián Díaz, N. Nazarielli, Salvador Gatti, Leopoldo Fasquel, Manuel Garrido, José Venetolo, Juan Vernengo, Leopoldo Mata, Juan Arbelles, Julián Bourdeu, José Pedro Fernández, Senén Morla, José Abbiate, R. Argentino Calvo, Ignacio A. Bordenave, Hércules Barberis, Jerónimo Belgrano, Antonio Daglio, Adrián Bulo, Eduardo Charpentier, Eduardo Villagra, Camilo Poltti, Atilio Cervino, Andrés Calzetta, Honorato Accialini y Rómulo Barberis.
Quizás algún vecino actual reconozca aquí el nombre de un pariente o viejo conocido de la familia.

Todas estas gestiones y esta gira de inspección -reforzadas por otras constantes demandas- darían finalmente resultados positivos. Aunque claro está que, de acuerdo con una especie de estilo nacional, no con demasiada rapidez...

Villa Talar en 1920
Los primeros días de 1920 fueron testigos del inicio de una acción conjunta de varias entidades vecinales de la parroquia de San Bernardo. En relación con las parroquias -divisiones zonales de la Iglesia Católica- recordemos que entonces se las empleaba también para delimitar jurisdicciones electorales y de allí su influencia en la vida política de la ciudadanía.
La parroquia de San Bernardo fue creada por decreto del Poder Ejecutivo Nacional el 11 de abril de 1894 y comprendía los barrios de Villa Crespo (su sede), Caballito, parte de Flores, Villa Gral. Mitre, Santa Rita, Villa Devoto, Villa Talar, Villa del Parque (con Agronomía y Parque Chas), Villa Ortúzar, Chacarita, Colegiales, Palermo y Almagro.
Según lo expresa "El Progreso" de Villa Crespo del 4 de enero, la A. F. de Villa Talar había invitado a las asociaciones del mismo carácter existentes en la referida parroquia a efectuar en común una gestión ante las autoridades municipales.
Es justo señalar que -siempre según la fuente citada- esa invitación tenía un cercano antecedente en otra formulada por una "Asociación Defensa Vecinal" de la que carezco de otros datos.
¿Qué motivaba la necesidad de unirse para actuar ante la Intendencia Municipal? Pues que existía un proyecto de ensanche del Cementerio del Oeste o de Chacarita, que implicaba entre otras cosas "la clausura definitiva y grave de arterias importantes como la avenida Warnes y otras".
Este proyecto fue inconsulto y se lo consideró "descabellado" y "no conveniente para los respetables intereses de los habitantes y propietarios" de la zona afectada.
Concluye así "El Progreso": "Entendemos asimismo que las asociaciones de fomento que circunstancialmente se  confederen con ese objeto, deben señalar al señor Intendente la conveniencia de fundar una necrópolis en el Sur, para evitar a su numerosa población las molestias que origina el traslado actual a la Chacarita y la necesidad que existe en ordenar a una comisión de médicos e ingenieros el estudio de un sistema de cementerio en relación con la grandeza de la metrópoli".
Es evidente que el proyecto de ensanche afortunadamente no prosperó. No hay datos para asegurar que eso ocurrió por la acción de las asociaciones vecinales, pero es lícito suponer que esa actuación influyó y que los vecinos de Villa Talar fueron parte del éxito.


JOSÉ FIORAVANTI, SU DIÁLOGO CON LA PIEDRA Y BRONCE


JOSÉ FIORAVANTI, SU DIÁLOGO CON LA PIEDRA Y BRONCE

Por Eduardo Horacio Bolan

Este artista sobresaliente supo maravillar al mundo con sus esculturas y ganar premios nacionales e internacionales. Fue buena persona y amigo, de eso da cuenta el escritor Leopoldo Marechal y quienes lo trataron. Este hombre cabal siendo niño y joven fue nuestro vecino, transitaba por las calles de Villa Crespo.

En familia
Es el primer hijo argentino de la familia de inmigrantes italianos Fioravanti. Su nombre es José. Es el 4 de agosto de 1896. En total serán ocho hermanos, de los cuales dos, Octavio y José, sobresaldrán en el arte escultórico, en especial José. Octavio, de a poco, se destacará en lo pictórico.

De niño a hombre
A la temprana edad de 12 años, José se inicia en la escultura siguiendo los pasos de su hermano Octavio (1894-1970) y con el aprendizaje que en su niñez obtuviera del negocio familiar (venta de mármoles en Chacarita).
En sus inicios,  como lo hiciera Octavio dos años antes, recibe cierta formación del pintor Fernando Santilli y, en especial, del escultor suizo Alejo Joris, pero su instrucción real es ir a museos y observar. Se lo considera autodidacta. Permanece horas examinando las obras del Museo Nacional de Bellas Artes (Av. del Libertador 1473) estudiando la representación del volumen.
Sí, nuestro vecino, ese niño y luego joven, el que camina por Aguirre, Frías, Loyola y Aráoz, sus diferentes domicilios por aquellos primeros años del Siglo XX.
Siendo muy joven esculpe una imagen de sí mismo y la titula “Yo”.
A los 16 años expone en el Salón Nacional.

El Escultor
En 1913 ante la necesidad de encaminar su pasión realiza cursos en la Sociedad Estímulo de Bellas Artes. No para, sigue su vocación que, en definitiva, es su pasión.
José Fioravanti es el que en 1919 obtiene el máximo galardón en el Salón Nacional de Bellas Artes con “Mi hermana María”, escultura realizada en mármol, el primer material que tiene a mano, el del negocio familiar. La retrata con cabello corto, vestido sencillo, expresión serena.
Conocedor de su destreza no se detiene y quiere perfeccionarse.  En 1924 viaja a España y expone en el Museo de Arte Moderno de Madrid, que compra una de sus obras en mármol. En 1926 expone en París y vende otra de sus obras. Es incansable, viaja para perfeccionarse por Europa, visita Luxemburgo, Italia, Grecia, Inglaterra, Portugal.
Al regresar (1927) es convocado por el Presidente Marcelo Torcuato de Alvear que se deslumbra con su arte y la Casa Rosada se ve galardonada con dos de sus relieves. Sigue, no para.

José Fioravanti

En 1929 regresa a Europa y permanece en París hasta 1935. En Versalles expone tallas en piedra de grandes dimensiones en “Jeu de paume” (juego de la palma, antecesor del tenis) Salón famoso por el juramento de los diputados del Tercer Estado en 1789.
Es en París donde da forma a los monumentos de Nicolás Avellaneda y Luis Sáenz Peña.
Regresa a Buenos Aires e inicia su otra profesión, la de docente, como también lo hace su hermano Octavio.

El Escultor y Docente
José se desempeña como profesor de talla directa en la Escuela Superior de Bellas Artes “Ernesto de la Cárcova” (inaugurada en 1923, con domicilio en Av. España 1701).
Es nombrado en 1936 Académico de Número en la Academia Nacional de Bellas Artes (ANBA). En este mismo año recibe el Gran Premio del Salón Nacional por su escultura “Mujer con libro”. La “mujer” no es otra que su mujer, la pintora rusa Ludmilla Feodorovna (1896-1973) a la cual conoció en París. Como amante esposo la esculpió en varias oportunidades, tanto en bronce como en piedra. Amor por partida doble, hacia su arte y su mujer, pasión duplicada.
También le dio importancia a la amistad. José Fioravanti y el escritor Leopoldo Marechal fueron grandes amigos. Esto se ve plasmado en el libro que Marechal le dedica al escultor (“José Fioravanti”, 1942)

José Fioravanti

El “esencialista”
Fiorvanti se destaca por representar a sus personajes con rasgos esenciales que los caracterizan, identifica su escultura con el representado, justo ejemplo son los de Franklin Delano Rooselvelt, Manuel Mujica Láinez.
Trabaja y domina tanto el mármol como bronce.
Deja de lado, paulatinamente, el monumento “montaña” y comienza a realizarlos en forma donde la montaña vertical da paso a una plataforma horizontal para transitarla.

Monumento a la Bandera, Rosario

Son numerosos los monumentos elaborados por José Fioravanti: los ya nombrados, Manuel Belgrano, Beethoven, Florencio Parravicini, Canto a la Argentina de Rubén Darío, Roque Sáenz Peña (sentado, con un libro en sus manos, se visualiza un hombre de Estado, el del voto obligatorio), Simón Bolívar, con su espada en mano y subido a su caballo (ubicado en el Parque Rivadavia es un monumento horadado, para recorrer).
Monumento a Simón Bolívar

Entre tantos resalto el “Monumento a la Bandera” en Rosario, en colaboración con el escultor Alfredo Bigatti y los arquitectos Alejandro Bustillo y Ángel Guido.

Monumento a la Bandera (detalle)

En la ciudad de Montevideo (Uruguay) se emplaza el monumento al Gral. Fructuoso Rivera que realizara en forma conjunta con el escultor Carlos de la Cárcova (1903-1974, hijo de Ernesto).
Tampoco debo olvidar mencionar los famosos y tan fotografiados Lobos Marinos de Mar del Plata.
La lista sigue porque su obra es prolífica en cantidad y calidad.
Su muerte en 1977 no impide que gocemos de sus magníficas obras.




NUESTROS VECINOS: LA FAMILIA FIORAVANTI

NUESTROS VECINOS: LA FAMILIA FIORAVANTI

Por Eduardo Horacio Bolan

El título de este artículo no nos remite al relator, me corrijo debo decir narrador de fútbol “Fioravanti” como a Joaquín Carballo Serantes (su verdadero nombre) gustaba que lo llamaran por su oficio laboral.
Por lo tanto, no es por “atento, Fioravanti”.
Tampoco por la bebida gaseosa más antigua del mundo (patentada en 1878) originaria de la ciudad de Guayaquil (Ecuador) denominada “Fioravanti” que, inclusive, es anterior a la gaseosa más famosa propiedad de una multinacional (patentada en Estados Unidos en 1886) aunque esta última terminó comprando a la ecuatoriana y hoy comercializa la marca.
Me refiero,  a la sazón, a esa familia inmigrante, de origen italiano, que en algún momento, a mediados de la última década del siglo XIX, llega a Buenos Aires y de la cual surgen artistas autodidactas, los cuales, con sus obras, maravillan a los especialistas y a los amantes del arte.

Familia numerosa
El matrimonio Fioravanti arriba al puerto de Buenos Aires desde su Italia natal con cinco hijos: Luis, Vicente, Ana, Santiago y Octavio, que es un bebé. Su primer domicilio villacrespense es en la calle Aguirre. Allí viven hasta el año 1907.
Apenas llegados a estas costas, la familia se agranda con el nacimiento de más vástagos. En 1896 nace José, posteriormente María y luego Guerino.
El matrimonio totaliza así ocho hijos.

Entre Villa Crespo y Chacarita
La vivienda en Villa Crespo y el trabajo en Chacarita. Es en este último barrio donde la familia Fioravanti establece  su comercio de venta de mármoles. Negocio muy apropiado por estar cerca del Cementerio del Oeste (1886), también conocido, ya por aquellos años, como “de la Chacarita”. Por Ordenanza de 1949 queda establecido que el nombre oficial es “Cementerio de la Chacarita” (su entrada principal es por la Av. Guzmán 680).
Sea porque necesitan una casa más grande, más cómoda  o por problemas de alquiler se mudan a la calle Frías. Allí viven hasta 1920. Posteriormente se trasladan a Loyola, donde permanecen por siete años para luego mudarse a un inmueble de la calle Aráoz.
Estos datos de direcciones y sus mudanzas le fueron suministrados al historiador villacrespense Cayetano Francavilla por Ana Fioravanti.

Octavio, un niño artista
El último de los hermanos nacido en Italia, más precisamente en la localidad de Civitanova, es Octavio (1894-1970).
A la temprana edad de once años ya es un artista en el trabajo del mármol.
(Se asegura que muchas de las obras funerarias del Cementerio fueron realizadas por Octavio)
Trabajo y pasión se dan cita en las manos de este niño/joven que tan pronto la ley se lo permite toma la ciudadanía argentina.
Incansable, curioso del arte, ya pasados los veinte años de edad, el dibujo y la pintura lo tientan y se aferra a ese, su nuevo entusiasmo.
Octavio es autodidacta, maestro de sí mismo, apenas recibe algunas instrucciones del pintor Fernando Santilli.

El impresionista
Sus ojos, sus manos y su sentir se impregnan observando pinturas, especialmente de las obras del denominado movimiento impresionista. Este nombre, “impresionista” se debió a la opinión despectiva de un crítico de arte (Louis Leroy) hacia el cuadro “Impresión, sol naciente” de Claude Monet (1840-1926, pintor francés).
Para Octavio todo es “manos a la obra”, también en escultura se destaca. Su obra más conocida es “El boxeador”.
En el campo de la pintura es donde más es recordado. Pinta paisajes, figuras, naturalezas muertas siendo sus obras sobresalientes “Paisaje”, “Interior del bosque”, “Barcas” y “Mujeres en la calle”.

"El parque"

"Mujeres en la calle"

Se hace ilustrador de revistas en la década de 1920 para, hacia 1930, convertirse en docente de la Escuela Nacional de Bellas Artes (creada en 1895 por decreto del Presidente José Evaristo Uriburu) continuadora de la Sociedad Estímulo.
En esas primeras décadas del siglo XX existían tres Escuelas Nacionales de Bellas Artes:
Escuela de Arte Decorativa de la Nación: popularmente llamada “Alsina” pues se encontraba ubicada en esa arteria y su director era el famoso Pío Colivadino (1869-1945, pintor y grabador argentino),
Escuela Nacional de Arte: se la conocía como “escuela de Uriburu”. Al término de los estudios se egresaba como Profesor Nacional de dibujo, y
Escuela Superior de Bellas Artes “Ernesto de la Cárcova”, donde los alumnos podían optar por diferentes especialidades: dibujo, grabado.
De sus pinturas, puede decirse que más que la luz le importa a Octavio Fioravanti definir el volumen de las figuras. Sus paisajes son tratados en el plenairismo, o sea pintura al aire libre, traducción de la expresión en francés “au plein air”, modo del arte pictórico bien propio de los impresionistas.

Familia de artistas
Octavio no es el único artista de la familia Fioravanti, su hermana más joven, María, también quiso dedicarse a la pintura pero no en una edad temprana sino en edad avanzada. También tiene en el haber de sus obras retratos, paisajes y, no podían faltar, naturales muertas.
Aunque claro, el más famoso de la familia, sin duda, es José, el primero de los hermanos Fioravanti nacido en La Argentina.
José Fioravanti merece un capítulo aparte por la importancia de sus obras.

ALBERTO VACAREZZA (2º parte)


Alberto Vacarezza (segunda parte)
Por Eduardo Horacio Bolan

Con la obtención del premio mayor con el sainete “Los escrushantes” deja de lado los trabajos donde se sentía incómodo y se dedica a la carrera de autor de teatro y de numerosas obras literarias.

Prolífico autor
Alberto Vacarezza supera largamente el centenar de obras teatrales escritas, entre sainetes, dramas, comedias y más sainetes. Se aumenta a doscientas su cantidad autoral contando guiones de películas, como poeta, como letrista de tangos y zambas. Carlos Gardel, por solo mencionar al más grande, le grabó trece temas. Sus obras teatrales fueron y siguen siendo representadas continuamente y no solo “El conventillo de la Paloma”.
Muchos críticos y público en general consideran a sus sainetes extremadamente sentimentales y ven a sus personajes muy caricaturescos y consideran que trata a las figuras extranjeras en forma xenófoba. Lo que puede asegurarse es que escribió para emocionar y hacer reír, en las situaciones conflictivas sus personajes no “llegan a mayores”, muchos se redimen. Su obra es popular, en el sentido de masivo, de conocer la vida cotidiana y de concretarlo con su arte en forma sencilla y así saber llegar a ese gran público.

 Alberto Vacarezza

Sabiduría popular campestre
De sus años vividos durante su adolescencia en el campo, por mandato familiar (de su padre), Alberto Vacarezza guardó en sus entrañas un gran respeto por la vida campestre y por su gente. Lo dejó plasmado en numerosas obras con temática de melodrama rural y por sobre todo en el libro “La Biblia Gaucha” (editado en 1936). Bajo este rimbombante título reúne dos de sus obras camperas: “Refranes y consejos del viejo Irala” y “El romance de Ciriano Ponce”. El primer título alude sin duda alguna a los consejos vertidos por “el Viejo Vizcacha” personaje de “La Vuelta de Martín Fierro” de José Hernández. Con Vacarezza el personaje es Irala: “Era un viejito barbudo (…) los pelos sabían taparlo (…) que pa´verle la nariz/era preciso soplarlo”. Pero el viejo Irala no es cínico sino que sus consejos, con la moral campera de aquellos tiempos, son como los de un padre a sus hijos: “Al nacer como al morir/los hombre semos iguales”, “No es más rico el que más tiene/sino el que vive con menos”. Está escrito en sextinas al mejor estilo del “Martín Fierro”. La sextina es una composición poética donde la estrofa se compone de seis versos, que, generalmente, riman en sus diferentes variantes.
En el caso de “El romance de Ciriano Ponce” está escrito en oncavillas (estrofas en ocho versos). Es una novela en verso con tintes folletinescos propios de la época. Ciriano es trabajador, que se compadece y ayuda a los pobres paisanos que son estafados por truhanes en complicidad, muchas veces, con la ley (policías, jueces). Ciriano Ponce dixit: “(…) Cuando vaya a entregarle mi alma  a Dios/ ricuerden estas palabras:/ ¡El trabajo y el amor!/Lo demás… ¡no vale nada!”


El Sainete y sus éxitos
Después del premio obtenido con “Los escrushantes” (1911) siguió escribiendo obras con la temática de una de sus grandes pasiones: el sainete. Nombrar todas es para otro tipo de artículo, basta con recordar las que más se relacionan con Villa Crespo.
En 1920 estrena el sainete “Tu cuna fue un conventillo”, en el Teatro Nacional (Av. Corrientes 960) de Pascual Carcavallo y con la Compañía actoral integrada por Luis Arata (1895-1967), Leopoldo Simari (1889-1941) y José Franco (1886-1966). Entre los personajes sobresalen “Maldonado” (interpretado por Luis Arata), compadrito que estuvo en la cárcel; “El Gallo”; el “gallego Palomo”; “Don Antonio” (Leopoldo Simari) “tano” que administra el conventillo; “Rancagua” (José Franco) criollo que “vive” de la guitarra y de la milonga y que descuida a su novia “Filomena”; “Encarnación” la esposa del “gallego Palomo” y que es asediada por el “tano Antonio”. Otro tanto sucede con “Rosalía” (interpretada por la actriz Berta Gangloff, esposa de Luis Arata en la vida real) por la cual se pelean “Maldonado” y “El Gallo”. Hay conflictos tragicómicos habladas en jergas varias pero, en general, todo se resuelve de la mejor manera.
Con “El Conventillo de la Paloma”, Alberto Vacarezza logra, sin duda, el mayor de sus éxitos teatrales. Su estreno se produjo en el año 1929 en el Teatro Nacional.
Vacarezza reitera el argumento de sus otros tantos sainetes y quienes van a ver sus obras hasta pueden adivinar lo que dirán sus personajes y, sin embargo, el público le es fiel y asiste a las presentaciones.
“Paloma” es un fuerte personaje alrededor del cual giran las otras figuras. Los hombres del conventillo, ubicado en el barrio de Villa Crespo, se sienten atraídos por “Paloma” y la llenan  de “piropos”, la halagan. Sus esposas desean que ella se marche del lugar. “Villa Crespo” tiene la idea que las mujeres mientan a sus maridos diciendo que ellas se sienten atraídas por otros hombres para crearles celos y no se fijen tanto en “Paloma”. Aquí entra en escena “Nueve de Julio”, guapo malandrín, que llega al conventillo y reconoce a su antigua querida que no es otra que “Paloma”. “Villa Crespo” logra echar a “Paseo de Julio” y las mujeres abrazan a “Villa Crespo” para dar celos a los maridos. “Paseo de Julio”, tiempo después, regresa al conventillo acompañado de otros malandras como él. Se escuchan unos disparos y regresa solo “Villa Crespo” quien declara su amor a “Paloma”. Todos los matrimonios, finalmente, se reconcilian.
En “Tu cuna fue un conventillo” es “Maldonado” el guapo prepotente mientras que aquí el malevo es “Paseo de Julio”, el representante del Bajo porteño, pero las situaciones son similares.
En 1931 estrenará “El conventillo del Gavilán” con “Palermo” y “Puente Alsina” como alguno de sus tantos personajes y similares situaciones.


Vida privada/pública
Fue amante de la vida bohemia aunque supo formar una familia.
Fue admirador del gobierno peronista (1945/1955) y muy cercano al Gral. Perón.
Llegó a desempeñar la presidencia de Argentores (la Sociedad de Autores fundada en 1910) y de la Casa del Teatro.

Leer a Vacarezza
Alberto Vacarezza, que fallece en 1959, dejó un amplio abanico de posibilidades para que podamos leerlo. No dejemos pasar la oportunidad.

eduardobolan@gmail.com




lunes, 10 de febrero de 2020

VILLA TALAR: INFORMACIÓN SOBRE UN BARRIO PORTEÑO QUE NO EXISTE MÁS (parte II)

Información sobre un barrio porteño que no existe más
                                                          





Por Marcelo J. Bourdeu 


                                                             Parte II

Comento en este artículo las primeras acciones de la Asociación de Fomento de Villa Talar (AFVT) que presentamos en la Nota I y cuya fecha de creación fue 17 de agosto de 1919, con secretaría en la calle Lacar 2988, hoy Mariscal Francisco Solano López, entre Av. Nazca y Argerich.

Un mes y días después de su constitución, la AFVT se dirigía ya al Intendente Municipal "solicitando varias mejoras para el barrio de Villa Devoto norte, o sea la zona comprendida entre las Avdas. San Martín, Tres Cruces, Constituyentes y América, conocida por Villa Talar" (La Época y La Nación, 3 de octubre de 1919). Tomemos nota de los límites y de los nombres que se señalan y veamos cómo se llama hoy esa zona.

Las mejoras pedidas eran varias y ambiciosas. Se trataba de:

a) cunetas para dar salida a las aguas estancadas y pasos de piedra en las bocacalles donde hagan falta y, en donde ya existieran, su refacción, por estar en deplorable estado ("Para esto será necesario que una cuadrilla de peones trabaje permanentemente en ese paraje")

b) con carácter de urgente, la instalación del alumbrado eléctrico donde existía cable alimentador y de alcohol en las calles que no lo había.

c) la pronta "pavimentación" (el pedido se refiriere al "afirmado de granito, tipo económico", o empedrado. -N. del A.-) de las calle Lacar, desde Av. San Martín hasta Nazca; Nazca, desde Lacar hasta Av. América, y Helguera, desde Av. Tres Cruces hasta Av. América.

Recordemos que Lacar es la calle que en los años 60 pasó a llamarse José Luis Cantilo y que, posteriormente -en el tramo de Chivilcoy hacia el este- fue rebautizada Mariscal Francisco Solano López. Como indicamos en la nota anterior, Tres Cruces y Avenida América son hoy, respectivamente, Av. Francisco Beiró y Av. Gral. Mosconi.

Como se verá más adelante, los vecinos estaban dispuestos a hacer. Pero, ya por conocer las complejidades y lentitud de nuestras diversas burocracias, ya por estar convencidos de que "el que no llora no mama" en los días siguientes la Asociación de Fomento ya estaba efectuando otras demandas, según surge de La Nación de los días 14 y 17 de octubre del mismo año 1919.

Había un poco para todos: a la empresa Lacroze se pedía la construcción de una casilla en las paradas Tres Cruces y Av. San Martín como la ya existente en la parada Agronomía "para que los pasajeros que esperan el tranvía no continúen expuestos a sufrir las inclemencias del tiempo". La parada del ferrocarril ex Gral. Urquiza denominada en este petitorio "Agronomía" se llamó luego "Arata", la de Av. San Martín es la actual "El Libertador", mientras que la llamada "Tres Cruces" es la actual "Francisco Beiró".

A la facultad de Agronomía y Veterinaria se solicitaba la apertura de un paso peatonal en la Av. Tres Cruces, frente a la calle Gavilán y a la "Dirección de Correos", por su parte, se le pedía la creación de una oficina en el radio de Villa Talar.

Finalmente, a la jefatura de Policía (se trataba de la Policía de la Capital, ya que la Policía Federal Argentina recién sería creada en diciembre de 1943) se le solicitaba que aumentase el personal de agentes de la seccional 37a. y, además, que crease un destacamento en Villa Talar, a la altura de Nazca. Este último pedido se basaba en que la sede de la seccional estaba "en el extremo sudoeste de Villa Devoto, a poca distancia del deslinde con la provincia".

Al mismo tiempo que peticionaba a diestra y siniestra, la AFVT programaba una actividad social, una "velada", que además de tener un fin del esparcimiento, sería -muy pragmáticamente- "a Beneficio de la Caja Social".


Quizás los detalles de esa reunión del sábado 18 de octubre de 1919 podrán interesar y favorecer el conocimiento de la forma de vida en aquellos años y lugares.

En lo inmediato, podrá interesar en lo geográfico, interesará a los lectores de Villa del Parque, ya que el escenario de todo fue el cine Palais, de Helguera 3262, hace tiempo desaparecido. Estaba, podríamos decir, ahí nomás, casi a la vuelta de la placita, de la estación del San Martín y de la iglesia de Santa Ana.

También interese quizás en lo referente a las costumbres. En este siglo XXI, en una República Argentina y una Buenos Aires en las que el verbo "colapsar" es uno de los más conjugados, en épocas de múltiples y a veces excesivas comunicaciones, con calles saturadas de vehículos y dónde todo marcha "a mil" (aunque no siempre se sepa bien hacia dónde) nos resulta un poco difícil concebir el tipo de reunión a la que nos referimos. Creo que nos resulta inevitable experimentar una cierta ternura por la aparente ingenuidad que todo transmite, a pesar del modo bastante ceremonioso de expresarse que usaba la prensa y la comunicación escrita en general.
Muchas cosas pasaron (además de años) para llegar a nuestra actual "sociedad de la sospecha", dónde muy poco es límpido, creíble, llano y directo. Creemos en menos cosas. Somos, supuestamente, más lúcidos. Sin embargo estos vecinos de antaño, hacían, concretaban cosas. Quizás más que nosotros.

Las invitaciones para la "Gran Velada" citaban a las 8.45 p.m., como era entonces muy común expresar. Según la prensa alcanzó "el más brillante éxito" y "duró hasta la 1 de la mañana"("El Progreso y "La Ráfaga" del 26/10/19), hora de finalización que se consideraba entonces avanzada...

El programa (acompañamos una imagen de tapa y contratapa) era casi exclusivamente cinematográfico y tuvo una duración aproximada de seis horas.  Un lapso muy extendido para las costumbres actuales. Posiblemente, lo que explique el entusiasmo de los concurrentes sea que la vida de entonces, si bien era mucho más serena que hoy y mucho más a escala humana, era también bastante más laboriosa y austera, mucho menos lúdica.
El entretenimiento, en general, no había invadido nuestra vida como ocurre hoy y el trabajo o el estudio ocupaban muchas más horas del día. La vida social, en consecuencia, era más limitada. En el interior del hogar, la lectura, hacer música (los que sabían) y -en casos infrecuentes- la radio de galena o la victrola a cuerda, eran los únicos entretenimientos. El cinematógrafo, justamente, había sido patentado por los hermanos Lumière en 1894, es decir hacía sólo 25 años, por lo que -dado las lentas comunicaciones de la época- resultaba todavía una novedad. Ir al "biógrafo" a ver una "cinta", o una "vista", era algo que se hacía muy de tanto en tanto.


El programa de la reunión que comentamos contaba de tres partes:
La primera era solamente cinematográfica.
Esta parte estaba monopolizada -cosa habitual en ese entonces- por producciones de la compañía francesa Pathé, inventora del noticioso filmado y que en 1902 había comprado varias patentes de los hermanos Lumière. Se proyectaron "Gerbeviller" (un documental sobre el departamento francés de Meurthe-et-Moselle), "El azar y el amor" (comedia de Max Linder, en estreno) y el "Pathé Journal N° 426, noticiario europeo.

La segunda parte fue, diríamos hoy, "en vivo".
En primer lugar se presentaron "Sacromonte-Vargas, duetto cómico Internacional", en segundo "Zulema la Chilenita, célebre tonadillera" y en tercero "Petit Junyent, parodista cómica y musical".

El cuarto espectáculo de esta segunda parte fue seguramente uno de los platos fuertes de la noche.
Se proyectó "Carlitos Aventurero". De Chales Chaplin, naturalmente. Esta "aplaudida cinta en tres actos y quince partes" cuyo título original fue "The Adventurer" había sido estrenada dos años antes, fruto del primer sello de Carlitos, ls Chaplin Mutual Comedies.
Cabe señalar también que Chaplin hacía cuatro años que era ya un personaje de celebridad mundial.

La tercera y última parte del espectáculo fue la proyección del film "Un buen empleo", comedia dramática de William Russell.

Pero como el cine era entonces mudo, había habitualmente en las salas un pianista que acomodaba el ritmo de su repertorio a las distintas secuencias que mostraba la pantalla. Así, rostros, gestos, movimientos y sonidos se acompasaban: drama, risa, tristeza, romanticismo y persecuciones divertidas o con “suspense”  exigían del músico el conocimiento de variados géneros. En el Palais, en esa noche de Villa del Parque y según lo anunciado en el programa, una selecta orquesta amenizó la fiesta.

Las localidades se vendieron en la sede de la Asociación y en el mismo cine Palais. Los precios: Palcos para cuatro personas: $10,00; y Plateas: $1,00. Hablamos, por supuesto de los Pesos Moneda Nacional, que se expresaban también como “$m/n” y que estuvieron vigentes hasta diciembre de 1969.
Estos precios ¿eran altos o bajos? Veamos: sin pretender hacer un estudio que nos alejaría demasiado de nuestro tema central, podemos ver gracias a la Internet (Sitio www.encuestasit.com) que en 1919 un “maestro de grado de 1ª categoría”, ganaba  $ 240 mensuales y un “director de escuela superior”, $ 360.- Es decir que dos plateas de la velada que estamos comentando hubiesen insumido para ese maestro o director, respectivamente, un 0,83 y un 0,55 por ciento de su sueldo mensual. Que cada cual haga su cálculo.

Afortunadamente para los concurrentes y para la caja de la AFVT "La concurrencia dio en todo momento muestras de una íntima satisfacción por el buen gusto en la elección de las cintas y números de variedades", comentó "La Ráfaga". A riesgo de resultar reiterativo, indiquemos otra vez que, en esos años –y durante muchos años más- la palabra “cinta”, o “cinta cinematográfica”,  indicaba “película”.

Es interesante reflexionar sobre cómo en un país y en particular en una ciudad como Buenos Aires, donde el porcentaje de extranjeros era muy alto (el 60% de los habitantes hasta 1914) el interés de los vecinos por la cosa común y el nivel de participación -aún cuando fuese en el modesto nivel barrial- era importante. Nuestro país tenía ya entonces muchas injusticias y temas pendientes. Sin embargo pocos se desentendían y con errores o sin ellos, procuraban activamente mejorar. ¿Estamos hoy mejor o peor que entonces?

Limitándonos a nuestro tema, sepamos que los pedidos de Villa Talar atrajeron pronto la atención de las autoridades, como referiremos en una nota próxima.

jueves, 30 de enero de 2020

VILLA TALAR, INFORMACIÓN SOBRE UN BARRIO QUE NO EXISTE MÁS (parte I)


Información sobre un barrio porteño que no existe más
Parte I

  Por Marcelo J. Bourdeu   
                                                                    
El título de este artículo quizás insinúe cierto dramatismo. No sería extraño que venga a la mente de algún lector el recuerdo de reinos desaparecidos o civilizaciones extinguidas. Pero desde ya, no hay aquí nada de eso. Se trata sólo de un barrio. Aunque ¿es sólo un nombre lo que se pierde cuando desaparece un barrio? Propongo que tratemos de contestar esta pregunta cuando lleguemos al fin de esta corta serie de artículos.

Efectivamente, el barrio del que hablaremos no existe. Aunque, claro, existió.

Pero comencemos por el principio.

¿De qué barrio hablamos? 
De Villa Talar, una entidad que tuvo por límites el rectángulo formado por 
la Avenida San Marín, 
la Avenida Tres Cruces (hoy Av. Francisco Beiró), 
la Avenida Constituyentes y 
la Avenida América (hoy Av. Gral. Mosconi).

¿Cuándo nació? 
Hace tiempo, a principios del siglo XX, cosa que ya veremos con más detalle.

¿Cuándo desapareció y por qué? 
Desapareció el 21 de abril de 1972, en virtud de un acto administrativo de la autoridad municipal de entonces, plasmada en la Ordenanza 26.607 publicada en el Boletín Municipal número 14.288. 
Desde luego esta ordenanza es sólo la razón formal de la desaparición. Es difícil establecer las razones de fondo. ¿Habrá sido la indiferencia o el desinterés de los vecinos? 
Parece lo más probable, ya que la desaparición e inmediato reparto de la villa entre dos de los barrios que la rodeaban se concretó con total calma. Por supuesto, no hubo una pueblada, ni disturbios. Ni aún manifestaciones o “solicitadas” en los diarios.  A nadie pareció importarle. 
Lo curioso es que el reparto de Villa Talar se hizo entre otros dos barrios que sí son oficiales y uno de ellos surgió, artificialmente, después de la propia Villa Talar. 
Cosas de la vida…
Aclaro desde ahora que este trabajo no es el resultado de una investigación histórica con todas las letras. 
La fuente de la información que aquí se volcará es fundamentalmente nada más que una colección de recortes periodísticos que abarcan el período 1905 - 1932 aunque lo más directamente vinculado con Villa Talar corresponde al lapso 1919 - 1927.

                                   
Digamos, también desde ya, que  la información que volquemos puede muy bien ser controvertida ya que una nota periodística puede estar equivocada o aún ser falsa. Seguramente este blog recibirá con gusto las precisiones, informaciones o correcciones fundadas que los lectores quieran aportar.

En mi opinión, lo que da justificación a estas líneas es mostrar que Villa Talar existió y tuvo una vida movida. 
Sí, tuvo una actividad vecinal intensa con gran participación comunitaria en lo cultural, en la preocupación por el bien común y el progreso zonal. Esto quedó expresado -entre otras  manifestaciones- en sus instituciones, algunas de las cuales sobreviven y a las que desde aquí rindo un solitario homenaje.
Quizás, si sus vecinos lo deseasen, el Talar podría renacer y, resurgido, ser más conocido.
  
Como la Historia nos enseña, todo el noroeste porteño tiene su origen en tierras del Partido de San Martín que la ciudad incorporó mediante canje por otras con la Provincia de Buenos Aires, en 1887. 
Pasaron así a ser porteñas, entre otras, las tierras de las familias Gainza y Lynch que corresponden -aproximadamente- a los actuales barrios oficiales de 
Villa Devoto, 
Villa del Parque, 
Villa Talar, 
Villa Real, 
Villa Pueyrredón y 
Agronomía

En un principio eran zonas netamente rurales, con pastos salvajes, montecitos y los animales de la pampa que, poco a poco, empezaban a retirarse ante la cada vez más frecuente presencia humana. Después empezaron a aparecer las quintas, los hornos de ladrillos y las primeras construcciones de alguna importancia. 
Entre las especies arbóreas, naturalmente, se destacaban los talas, en especial en los alrededores de las actuales Nazca y Beiró.
Luego apareció el tren. El Lacroze, el "trencito", al que escuché llamar "el tranvía", por tener la trocha más angosta de la ciudad. 
Llegaba desde Chacarita, entraba en Villa del Parque (o sea –y atención que esto es importante para nuestra historia- entraba al barrio que contenía al parque Agronómico) en la estación Arata
Atravesaba Villa Talar con una parada en la estación Tres Cruces (nombre de la actual Av. Francisco Beiró) cerca de Nazca y Gutenberg y seguía hacia Devoto donde hacía un alto en la estación América (nombre entonces de la Av. Gral. Mosconi) y salía después a la Provincia.
Los años pasaron y el Talar se fue poblando. Ya había "avenidas", algunas casas importantes, aunque la tierra y el verde aún predominaran con holgura. Todavía muchas calles tenían una zanja para colectar el agua de lluvia y cada dueño hacía su puentecito para acceder a la casa desde la calle. ¿Veredas? No por entonces.
En septiembre de 1919 se creó la pionera Asociación de Fomento de Vila Talar. Informaron del hecho varios medios de prensa entre los que cabe destacar a los por entonces muy numerosos medios barriales, de la zona o alrededores (La Razón de Villa Devoto, El Oeste, Astrea, Los Principios, La Época, La Ráfaga, El Progreso, entre muchos otros). 
El "Boletín Municipal" dio cuenta de la noticia en su ejemplar del 1° de octubre y La Prensa recién el 11/1/1920 informó que el Sr. Intendente "firmó ayer" la autorización pertinente.
Transcribimos el párrafo inicial de la nota de "El Oeste" del día viernes 14 de septiembre de 1919: "En Villa Talar. Los vecinos del radio comprendido entre la Avenida San Martín, Tres Cruces, Constituyentes y Avenida América o sea Villa Devoto Norte, han celebrado una asamblea, dejando constituida una sociedad de fomento."

Es interesante destacar la vinculación originaria de Villa Talar con Villa Devoto.

La Comisión Directiva de la AFVT estaba constituida así: presidente: Julián Bourdeu; 
vicepresidente: José Pedro Fernández; 
tesorero: Senén Morla; 
protesorero: José Abbiate; 
secretario general: R. Argentino Calvo; 
secretario de actas: Ignacio A. Bordenave; 
prosecretario: Hércules Barberis; 
vocales: Jerónimo Belgrano, Antonio Daglio, Adrián Bulo, Eduardo Charpentier y Eduardo Villagra. Suplentes: Camilo Poltti, Atilio Cervino, Andrés Calzetta, Honorato Accialini y Rómulo Barberis. La secretaría de la Asociación funcionaría en el local del Centro Social "El Talar", en la calle Lacar 2988, cedido gentilmente para ese fin.

Los vecinos de Villa Talar no eran ni pasivos ni indiferentes al progreso.
Rápidamente, emplearon a la novel Asociación de Fomento, sin esperar a la burocracia, como portavoz  de una serie constante de pedidos y reclamos a la Intendencia Municipal. También, en la medida de sus limitados medios, en órgano de ejecución de realizaciones concretas.


domingo, 19 de enero de 2020

ALBERTO VACAREZZA (1º parte)


Alberto Vacarezza (1º parte)
Nacido en el barrio de Almagro muy pronto dirigió su saber y su arte al de Villa Crespo.

Su infancia
Nace con el nombre que le pusieron sus  padres: Alberto Bartolomé Ángel Venancio y de apellido Vaccarezza. El almanaque marcaba 1º de abril de 1886 y abrió sus ojos en Almagro, barrio de Buenos Aires, cerca de lo que hoy se conoce con los nombres de Av. Corrientes (en esos años Corrientes, a secas) y Gascón (en 1886 los vecinos la conocían como Vélez Sarsfield, Sáenz -denominaciones anteriores- o Gazcón, así con zeta).
El pequeño Vaccarezza fue compañero de escuela primaria de Armando Discépolo (1887-1971), sí, el hermano de Enrique Santos, conservaron la amistad toda la vida, además de la visión por esos habitantes tan peculiares que poblaban los conventillos y las calles de ese Buenos Aires de fin de siglo XIX y comienzos del XX.

Casi Doctor
Sus padres lo compelían a seguir la carrera de abogado, algo que Alberto lo veía como una obligación.
Pasó una temporada en el campo. En este ámbito supo observar y aprender el habla y las costumbres de su gente, posteriormente lo plasmaría en varios libros con tinte criollo. Llegó a apreciar la vida campestre pero comprendió que la vida nocturna y la bohemia era lo que en realidad le gustaba a él.
Se interesó por la literatura y a leer. Al poco tiempo ya escribía esbozos de las personas (personajes y costumbres) que veía en la calle. Leía en voz alta sus escritos iniciales ante el regocijo de sus amigos.
Claro, pronto se enamoró ((tuvo una novia que vivía por el Abasto) y comenzaron los versos de amor. No se sentía conforme con esa literatura y, menos aun, sus amigos “de la noche”. Años de adolescencia.
La familia que conformaba ya se había mudado a Triunvirato (Av. Corrientes al 5300, casi enfrente donde hoy se encuentra el Cuartel VI de los Bomberos de Villa Crespo,) y eran propietarios de una talabartería para satisfacer las demandas del transporte, todavía, de tracción a sangre (caballos). Eran los años del “nacimiento” y crecimiento de un barrio que, desde 1888, era conocido por su Fábrica Nacional de Calzado.
La vida bohemia de Alberto Vaccarezza era distendida pero debía trabajar. Un amigo le consigue el cargo de Secretario en el Juzgado de Paz Nº 31 ubicado en Triunvirato (hoy Av. Corrientes) y Canning (hoy Av. Scalabrini Ortiz).
Este tipo de Juzgado funcionaba donde no había ningún Juzgado de primera instancia y era ejercido por un vecino destacado, sin obligación de ser abogado. Eran para casos menores, casi siempre concluían en conciliación entre los litigantes.
A Vaccarezza lo sorprendía que el Juez diera la razón a los diferentes vecinos que pleiteaban, a pesar de que, precisamente, eran de opiniones e intereses opuestos. No solo observaba al peculiar “Usía” sino el comportamiento y vocablo de los vecinos que se presentaban para dirimir sus cuestiones.
Todo lo vivido y registrado lo trasladó a sus incipientes escritos.
Con sus amigos conformó el grupo actoral amateur filodramático “La Lira de Orfeo”. En este equipo se encontraba Carlos Perelli (1896-1960), futuro actor profesional de teatro y cine quien se casaría con Milagros de la Vega, reconocida actriz dramática.

Vaccarezza y su comienzo en el Sainete

Sus padres no estaban conformes con el camino que transitaba su hijo, pero su amor por el mundo teatral pudo más.
Con 17 años Alberto y el grupo filodramático ensayaban en la Sociedad Italiana de Socorros Mutuo “Il Risorgimiento” de Villa Crespo el primer sainete escrito por Vaccarezza cuyo título es “El Juzgado”.
Su estreno oficial fue en una noche del mes de mayo de 1903 en el hoy desaparecido salón “El Arte” ubicado en Cuyo (hoy Sarmiento) y Paraná.
Luego vinieron sus obras de motivos campestres que tan bien había conocido: “La noche del forastero”, luego, siempre con el grupo “La Lira de Orfeo” estrenaron “Para los gauchos, querencia”, “Yerba mala” y otras obras con temática de melodrama rural.
La vida, siempre sabia, le hace sentir en sus bolsillos que no podía vivir de sus obras teatrales y probó diversas ocupaciones para vivir, pero sin estar convencido, solo para hacerles caso a sus progenitores.
Una de las formas de intentar vivir con un trabajo “rentable” fue el de rematador de muebles. Con su acostumbrado humor y ocurrencias los llamaba “Luis catre” pues eran de dudosa calidad en comparación de los que se vendían en esos años a comienzo del siglo XX que eran los estilos Luis XV y Luis XVI.
Conocedor de su potencial artístico presenta su obra “Los escrushantes” (vocablo del lunfardo: delincuente que utiliza la violencia contra puertas, ventanas y/o cajas fuertes), en el concurso que promovía Pascual Carcavallo (1880-1948), empresario italiano director del teatro “El Nacional” (Av. Corrientes 960). Era un sainete lírico en un acto y tres cuadros.
Ganó el primer premio y a partir de ese momento decidió que viviría de su talento como autor.
Decidió que su nombre artístico fuera Alberto Vacarezza (con una sola c).



Aclaraciones necesarias
La mayoría de sus aspectos de su infancia y juventud se conoce por el discurso, hasta el momento no fue editado, que manifestara para la Casa del Teatro (entidad fundada en 1938). No se conoce la fecha que lo efectuó pero se puede determinar que sería desde la segunda mitad de la década del ´40 a principios de los ´50.
En uno de los pasajes del discurso, Vacarezza, afirma: “En una Sala de Almagro, alquilada al efecto, se ensayó mi primer sainete que titulé El juzgado.”
Eran tiempos de la creación de los barrios en terrenos recientemente incorporados a la Capital Federal y no se distinguían bien los límites de cada uno.
Sabemos que fue en “Il Risorgimiento” y esta Sala se encontraba en Villa Crespo.

                                                                               Por Eduardo Horacio Bolan