lunes, 10 de febrero de 2020

VILLA TALAR: INFORMACIÓN SOBRE UN BARRIO PORTEÑO QUE NO EXISTE MÁS (parte II)

Información sobre un barrio porteño que no existe más
                                                          





Por Marcelo J. Bourdeu 


                                                             Parte II

Comento en este artículo las primeras acciones de la Asociación de Fomento de Villa Talar (AFVT) que presentamos en la Nota I y cuya fecha de creación fue 17 de agosto de 1919, con secretaría en la calle Lacar 2988, hoy Mariscal Francisco Solano López, entre Av. Nazca y Argerich.

Un mes y días después de su constitución, la AFVT se dirigía ya al Intendente Municipal "solicitando varias mejoras para el barrio de Villa Devoto norte, o sea la zona comprendida entre las Avdas. San Martín, Tres Cruces, Constituyentes y América, conocida por Villa Talar" (La Época y La Nación, 3 de octubre de 1919). Tomemos nota de los límites y de los nombres que se señalan y veamos cómo se llama hoy esa zona.

Las mejoras pedidas eran varias y ambiciosas. Se trataba de:

a) cunetas para dar salida a las aguas estancadas y pasos de piedra en las bocacalles donde hagan falta y, en donde ya existieran, su refacción, por estar en deplorable estado ("Para esto será necesario que una cuadrilla de peones trabaje permanentemente en ese paraje")

b) con carácter de urgente, la instalación del alumbrado eléctrico donde existía cable alimentador y de alcohol en las calles que no lo había.

c) la pronta "pavimentación" (el pedido se refiriere al "afirmado de granito, tipo económico", o empedrado. -N. del A.-) de las calle Lacar, desde Av. San Martín hasta Nazca; Nazca, desde Lacar hasta Av. América, y Helguera, desde Av. Tres Cruces hasta Av. América.

Recordemos que Lacar es la calle que en los años 60 pasó a llamarse José Luis Cantilo y que, posteriormente -en el tramo de Chivilcoy hacia el este- fue rebautizada Mariscal Francisco Solano López. Como indicamos en la nota anterior, Tres Cruces y Avenida América son hoy, respectivamente, Av. Francisco Beiró y Av. Gral. Mosconi.

Como se verá más adelante, los vecinos estaban dispuestos a hacer. Pero, ya por conocer las complejidades y lentitud de nuestras diversas burocracias, ya por estar convencidos de que "el que no llora no mama" en los días siguientes la Asociación de Fomento ya estaba efectuando otras demandas, según surge de La Nación de los días 14 y 17 de octubre del mismo año 1919.

Había un poco para todos: a la empresa Lacroze se pedía la construcción de una casilla en las paradas Tres Cruces y Av. San Martín como la ya existente en la parada Agronomía "para que los pasajeros que esperan el tranvía no continúen expuestos a sufrir las inclemencias del tiempo". La parada del ferrocarril ex Gral. Urquiza denominada en este petitorio "Agronomía" se llamó luego "Arata", la de Av. San Martín es la actual "El Libertador", mientras que la llamada "Tres Cruces" es la actual "Francisco Beiró".

A la facultad de Agronomía y Veterinaria se solicitaba la apertura de un paso peatonal en la Av. Tres Cruces, frente a la calle Gavilán y a la "Dirección de Correos", por su parte, se le pedía la creación de una oficina en el radio de Villa Talar.

Finalmente, a la jefatura de Policía (se trataba de la Policía de la Capital, ya que la Policía Federal Argentina recién sería creada en diciembre de 1943) se le solicitaba que aumentase el personal de agentes de la seccional 37a. y, además, que crease un destacamento en Villa Talar, a la altura de Nazca. Este último pedido se basaba en que la sede de la seccional estaba "en el extremo sudoeste de Villa Devoto, a poca distancia del deslinde con la provincia".

Al mismo tiempo que peticionaba a diestra y siniestra, la AFVT programaba una actividad social, una "velada", que además de tener un fin del esparcimiento, sería -muy pragmáticamente- "a Beneficio de la Caja Social".


Quizás los detalles de esa reunión del sábado 18 de octubre de 1919 podrán interesar y favorecer el conocimiento de la forma de vida en aquellos años y lugares.

En lo inmediato, podrá interesar en lo geográfico, interesará a los lectores de Villa del Parque, ya que el escenario de todo fue el cine Palais, de Helguera 3262, hace tiempo desaparecido. Estaba, podríamos decir, ahí nomás, casi a la vuelta de la placita, de la estación del San Martín y de la iglesia de Santa Ana.

También interese quizás en lo referente a las costumbres. En este siglo XXI, en una República Argentina y una Buenos Aires en las que el verbo "colapsar" es uno de los más conjugados, en épocas de múltiples y a veces excesivas comunicaciones, con calles saturadas de vehículos y dónde todo marcha "a mil" (aunque no siempre se sepa bien hacia dónde) nos resulta un poco difícil concebir el tipo de reunión a la que nos referimos. Creo que nos resulta inevitable experimentar una cierta ternura por la aparente ingenuidad que todo transmite, a pesar del modo bastante ceremonioso de expresarse que usaba la prensa y la comunicación escrita en general.
Muchas cosas pasaron (además de años) para llegar a nuestra actual "sociedad de la sospecha", dónde muy poco es límpido, creíble, llano y directo. Creemos en menos cosas. Somos, supuestamente, más lúcidos. Sin embargo estos vecinos de antaño, hacían, concretaban cosas. Quizás más que nosotros.

Las invitaciones para la "Gran Velada" citaban a las 8.45 p.m., como era entonces muy común expresar. Según la prensa alcanzó "el más brillante éxito" y "duró hasta la 1 de la mañana"("El Progreso y "La Ráfaga" del 26/10/19), hora de finalización que se consideraba entonces avanzada...

El programa (acompañamos una imagen de tapa y contratapa) era casi exclusivamente cinematográfico y tuvo una duración aproximada de seis horas.  Un lapso muy extendido para las costumbres actuales. Posiblemente, lo que explique el entusiasmo de los concurrentes sea que la vida de entonces, si bien era mucho más serena que hoy y mucho más a escala humana, era también bastante más laboriosa y austera, mucho menos lúdica.
El entretenimiento, en general, no había invadido nuestra vida como ocurre hoy y el trabajo o el estudio ocupaban muchas más horas del día. La vida social, en consecuencia, era más limitada. En el interior del hogar, la lectura, hacer música (los que sabían) y -en casos infrecuentes- la radio de galena o la victrola a cuerda, eran los únicos entretenimientos. El cinematógrafo, justamente, había sido patentado por los hermanos Lumière en 1894, es decir hacía sólo 25 años, por lo que -dado las lentas comunicaciones de la época- resultaba todavía una novedad. Ir al "biógrafo" a ver una "cinta", o una "vista", era algo que se hacía muy de tanto en tanto.


El programa de la reunión que comentamos contaba de tres partes:
La primera era solamente cinematográfica.
Esta parte estaba monopolizada -cosa habitual en ese entonces- por producciones de la compañía francesa Pathé, inventora del noticioso filmado y que en 1902 había comprado varias patentes de los hermanos Lumière. Se proyectaron "Gerbeviller" (un documental sobre el departamento francés de Meurthe-et-Moselle), "El azar y el amor" (comedia de Max Linder, en estreno) y el "Pathé Journal N° 426, noticiario europeo.

La segunda parte fue, diríamos hoy, "en vivo".
En primer lugar se presentaron "Sacromonte-Vargas, duetto cómico Internacional", en segundo "Zulema la Chilenita, célebre tonadillera" y en tercero "Petit Junyent, parodista cómica y musical".

El cuarto espectáculo de esta segunda parte fue seguramente uno de los platos fuertes de la noche.
Se proyectó "Carlitos Aventurero". De Chales Chaplin, naturalmente. Esta "aplaudida cinta en tres actos y quince partes" cuyo título original fue "The Adventurer" había sido estrenada dos años antes, fruto del primer sello de Carlitos, ls Chaplin Mutual Comedies.
Cabe señalar también que Chaplin hacía cuatro años que era ya un personaje de celebridad mundial.

La tercera y última parte del espectáculo fue la proyección del film "Un buen empleo", comedia dramática de William Russell.

Pero como el cine era entonces mudo, había habitualmente en las salas un pianista que acomodaba el ritmo de su repertorio a las distintas secuencias que mostraba la pantalla. Así, rostros, gestos, movimientos y sonidos se acompasaban: drama, risa, tristeza, romanticismo y persecuciones divertidas o con “suspense”  exigían del músico el conocimiento de variados géneros. En el Palais, en esa noche de Villa del Parque y según lo anunciado en el programa, una selecta orquesta amenizó la fiesta.

Las localidades se vendieron en la sede de la Asociación y en el mismo cine Palais. Los precios: Palcos para cuatro personas: $10,00; y Plateas: $1,00. Hablamos, por supuesto de los Pesos Moneda Nacional, que se expresaban también como “$m/n” y que estuvieron vigentes hasta diciembre de 1969.
Estos precios ¿eran altos o bajos? Veamos: sin pretender hacer un estudio que nos alejaría demasiado de nuestro tema central, podemos ver gracias a la Internet (Sitio www.encuestasit.com) que en 1919 un “maestro de grado de 1ª categoría”, ganaba  $ 240 mensuales y un “director de escuela superior”, $ 360.- Es decir que dos plateas de la velada que estamos comentando hubiesen insumido para ese maestro o director, respectivamente, un 0,83 y un 0,55 por ciento de su sueldo mensual. Que cada cual haga su cálculo.

Afortunadamente para los concurrentes y para la caja de la AFVT "La concurrencia dio en todo momento muestras de una íntima satisfacción por el buen gusto en la elección de las cintas y números de variedades", comentó "La Ráfaga". A riesgo de resultar reiterativo, indiquemos otra vez que, en esos años –y durante muchos años más- la palabra “cinta”, o “cinta cinematográfica”,  indicaba “película”.

Es interesante reflexionar sobre cómo en un país y en particular en una ciudad como Buenos Aires, donde el porcentaje de extranjeros era muy alto (el 60% de los habitantes hasta 1914) el interés de los vecinos por la cosa común y el nivel de participación -aún cuando fuese en el modesto nivel barrial- era importante. Nuestro país tenía ya entonces muchas injusticias y temas pendientes. Sin embargo pocos se desentendían y con errores o sin ellos, procuraban activamente mejorar. ¿Estamos hoy mejor o peor que entonces?

Limitándonos a nuestro tema, sepamos que los pedidos de Villa Talar atrajeron pronto la atención de las autoridades, como referiremos en una nota próxima.

jueves, 30 de enero de 2020

VILLA TALAR, INFORMACIÓN SOBRE UN BARRIO QUE NO EXISTE MÁS (parte I)


Información sobre un barrio porteño que no existe más
Parte I

  Por Marcelo J. Bourdeu   
                                                                    
El título de este artículo quizás insinúe cierto dramatismo. No sería extraño que venga a la mente de algún lector el recuerdo de reinos desaparecidos o civilizaciones extinguidas. Pero desde ya, no hay aquí nada de eso. Se trata sólo de un barrio. Aunque ¿es sólo un nombre lo que se pierde cuando desaparece un barrio? Propongo que tratemos de contestar esta pregunta cuando lleguemos al fin de esta corta serie de artículos.

Efectivamente, el barrio del que hablaremos no existe. Aunque, claro, existió.

Pero comencemos por el principio.

¿De qué barrio hablamos? 
De Villa Talar, una entidad que tuvo por límites el rectángulo formado por 
la Avenida San Marín, 
la Avenida Tres Cruces (hoy Av. Francisco Beiró), 
la Avenida Constituyentes y 
la Avenida América (hoy Av. Gral. Mosconi).

¿Cuándo nació? 
Hace tiempo, a principios del siglo XX, cosa que ya veremos con más detalle.

¿Cuándo desapareció y por qué? 
Desapareció el 21 de abril de 1972, en virtud de un acto administrativo de la autoridad municipal de entonces, plasmada en la Ordenanza 26.607 publicada en el Boletín Municipal número 14.288. 
Desde luego esta ordenanza es sólo la razón formal de la desaparición. Es difícil establecer las razones de fondo. ¿Habrá sido la indiferencia o el desinterés de los vecinos? 
Parece lo más probable, ya que la desaparición e inmediato reparto de la villa entre dos de los barrios que la rodeaban se concretó con total calma. Por supuesto, no hubo una pueblada, ni disturbios. Ni aún manifestaciones o “solicitadas” en los diarios.  A nadie pareció importarle. 
Lo curioso es que el reparto de Villa Talar se hizo entre otros dos barrios que sí son oficiales y uno de ellos surgió, artificialmente, después de la propia Villa Talar. 
Cosas de la vida…
Aclaro desde ahora que este trabajo no es el resultado de una investigación histórica con todas las letras. 
La fuente de la información que aquí se volcará es fundamentalmente nada más que una colección de recortes periodísticos que abarcan el período 1905 - 1932 aunque lo más directamente vinculado con Villa Talar corresponde al lapso 1919 - 1927.

                                   
Digamos, también desde ya, que  la información que volquemos puede muy bien ser controvertida ya que una nota periodística puede estar equivocada o aún ser falsa. Seguramente este blog recibirá con gusto las precisiones, informaciones o correcciones fundadas que los lectores quieran aportar.

En mi opinión, lo que da justificación a estas líneas es mostrar que Villa Talar existió y tuvo una vida movida. 
Sí, tuvo una actividad vecinal intensa con gran participación comunitaria en lo cultural, en la preocupación por el bien común y el progreso zonal. Esto quedó expresado -entre otras  manifestaciones- en sus instituciones, algunas de las cuales sobreviven y a las que desde aquí rindo un solitario homenaje.
Quizás, si sus vecinos lo deseasen, el Talar podría renacer y, resurgido, ser más conocido.
  
Como la Historia nos enseña, todo el noroeste porteño tiene su origen en tierras del Partido de San Martín que la ciudad incorporó mediante canje por otras con la Provincia de Buenos Aires, en 1887. 
Pasaron así a ser porteñas, entre otras, las tierras de las familias Gainza y Lynch que corresponden -aproximadamente- a los actuales barrios oficiales de 
Villa Devoto, 
Villa del Parque, 
Villa Talar, 
Villa Real, 
Villa Pueyrredón y 
Agronomía

En un principio eran zonas netamente rurales, con pastos salvajes, montecitos y los animales de la pampa que, poco a poco, empezaban a retirarse ante la cada vez más frecuente presencia humana. Después empezaron a aparecer las quintas, los hornos de ladrillos y las primeras construcciones de alguna importancia. 
Entre las especies arbóreas, naturalmente, se destacaban los talas, en especial en los alrededores de las actuales Nazca y Beiró.
Luego apareció el tren. El Lacroze, el "trencito", al que escuché llamar "el tranvía", por tener la trocha más angosta de la ciudad. 
Llegaba desde Chacarita, entraba en Villa del Parque (o sea –y atención que esto es importante para nuestra historia- entraba al barrio que contenía al parque Agronómico) en la estación Arata. 
Atravesaba Villa Talar con una parada en la estación Tres Cruces (nombre de la actual Av. Francisco Beiró) cerca de Nazca y Gutenberg y seguía hacia Devoto donde hacía un alto en la estación América (nombre entonces de la Av. Gral. Mosconi) y salía después a la Provincia.
Los años pasaron y el Talar se fue poblando. Ya había "avenidas", algunas casas importantes, aunque la tierra y el verde aún predominaran con holgura. Todavía muchas calles tenían una zanja para colectar el agua de lluvia y cada dueño hacía su puentecito para acceder a la casa desde la calle. ¿Veredas? No por entonces.
En septiembre de 1919 se creó la pionera Asociación de Fomento de Vila Talar. Informaron del hecho varios medios de prensa entre los que cabe destacar a los por entonces muy numerosos medios barriales, de la zona o alrededores (La Razón de Villa Devoto, El Oeste, Astrea, Los Principios, La Época, La Ráfaga, El Progreso, entre muchos otros). 
El "Boletín Municipal" dio cuenta de la noticia en su ejemplar del 1° de octubre y La Prensa recién el 11/1/1920 informó que el Sr. Intendente "firmó ayer" la autorización pertinente.
Transcribimos el párrafo inicial de la nota de "El Oeste" del día viernes 14 de septiembre de 1919: "En Villa Talar. Los vecinos del radio comprendido entre la Avenida San Martín, Tres Cruces, Constituyentes y Avenida América o sea Villa Devoto Norte, han celebrado una asamblea, dejando constituida una sociedad de fomento."

Es interesante destacar la vinculación originaria de Villa Talar con Villa Devoto.

La Comisión Directiva de la AFVT estaba constituida así: presidente: Julián Bourdeu; 
vicepresidente: José Pedro Fernández; 
tesorero: Senén Morla; 
protesorero: José Abbiate; 
secretario general: R. Argentino Calvo; 
secretario de actas: Ignacio A. Bordenave; 
prosecretario: Hércules Barberis; 
vocales: Jerónimo Belgrano, Antonio Daglio, Adrián Bulo, Eduardo Charpentier y Eduardo Villagra. Suplentes: Camilo Poltti, Atilio Cervino, Andrés Calzetta, Honorato Accialini y Rómulo Barberis. La secretaría de la Asociación funcionaría en el local del Centro Social "El Talar", en la calle Lacar 2988, cedido gentilmente para ese fin.

Los vecinos de Villa Talar no eran ni pasivos ni indiferentes al progreso.
Rápidamente, emplearon a la novel Asociación de Fomento, sin esperar a la burocracia, como portavoz  de una serie constante de pedidos y reclamos a la Intendencia Municipal. También, en la medida de sus limitados medios, en órgano de ejecución de realizaciones concretas.


domingo, 19 de enero de 2020

ALBERTO VACAREZZA (1º parte)


Alberto Vacarezza (1º parte)
Nacido en el barrio de Almagro muy pronto dirigió su saber y su arte al de Villa Crespo.

Su infancia
Nace con el nombre que le pusieron sus  padres: Alberto Bartolomé Ángel Venancio y de apellido Vaccarezza. El almanaque marcaba 1º de abril de 1886 y abrió sus ojos en Almagro, barrio de Buenos Aires, cerca de lo que hoy se conoce con los nombres de Av. Corrientes (en esos años Corrientes, a secas) y Gascón (en 1886 los vecinos la conocían como Vélez Sarsfield, Sáenz -denominaciones anteriores- o Gazcón, así con zeta).
El pequeño Vaccarezza fue compañero de escuela primaria de Armando Discépolo (1887-1971), sí, el hermano de Enrique Santos, conservaron la amistad toda la vida, además de la visión por esos habitantes tan peculiares que poblaban los conventillos y las calles de ese Buenos Aires de fin de siglo XIX y comienzos del XX.

Casi Doctor
Sus padres lo compelían a seguir la carrera de abogado, algo que Alberto lo veía como una obligación.
Pasó una temporada en el campo. En este ámbito supo observar y aprender el habla y las costumbres de su gente, posteriormente lo plasmaría en varios libros con tinte criollo. Llegó a apreciar la vida campestre pero comprendió que la vida nocturna y la bohemia era lo que en realidad le gustaba a él.
Se interesó por la literatura y a leer. Al poco tiempo ya escribía esbozos de las personas (personajes y costumbres) que veía en la calle. Leía en voz alta sus escritos iniciales ante el regocijo de sus amigos.
Claro, pronto se enamoró ((tuvo una novia que vivía por el Abasto) y comenzaron los versos de amor. No se sentía conforme con esa literatura y, menos aun, sus amigos “de la noche”. Años de adolescencia.
La familia que conformaba ya se había mudado a Triunvirato (Av. Corrientes al 5300, casi enfrente donde hoy se encuentra el Cuartel VI de los Bomberos de Villa Crespo,) y eran propietarios de una talabartería para satisfacer las demandas del transporte, todavía, de tracción a sangre (caballos). Eran los años del “nacimiento” y crecimiento de un barrio que, desde 1888, era conocido por su Fábrica Nacional de Calzado.
La vida bohemia de Alberto Vaccarezza era distendida pero debía trabajar. Un amigo le consigue el cargo de Secretario en el Juzgado de Paz Nº 31 ubicado en Triunvirato (hoy Av. Corrientes) y Canning (hoy Av. Scalabrini Ortiz).
Este tipo de Juzgado funcionaba donde no había ningún Juzgado de primera instancia y era ejercido por un vecino destacado, sin obligación de ser abogado. Eran para casos menores, casi siempre concluían en conciliación entre los litigantes.
A Vaccarezza lo sorprendía que el Juez diera la razón a los diferentes vecinos que pleiteaban, a pesar de que, precisamente, eran de opiniones e intereses opuestos. No solo observaba al peculiar “Usía” sino el comportamiento y vocablo de los vecinos que se presentaban para dirimir sus cuestiones.
Todo lo vivido y registrado lo trasladó a sus incipientes escritos.
Con sus amigos conformó el grupo actoral amateur filodramático “La Lira de Orfeo”. En este equipo se encontraba Carlos Perelli (1896-1960), futuro actor profesional de teatro y cine quien se casaría con Milagros de la Vega, reconocida actriz dramática.

Vaccarezza y su comienzo en el Sainete

Sus padres no estaban conformes con el camino que transitaba su hijo, pero su amor por el mundo teatral pudo más.
Con 17 años Alberto y el grupo filodramático ensayaban en la Sociedad Italiana de Socorros Mutuo “Il Risorgimiento” de Villa Crespo el primer sainete escrito por Vaccarezza cuyo título es “El Juzgado”.
Su estreno oficial fue en una noche del mes de mayo de 1903 en el hoy desaparecido salón “El Arte” ubicado en Cuyo (hoy Sarmiento) y Paraná.
Luego vinieron sus obras de motivos campestres que tan bien había conocido: “La noche del forastero”, luego, siempre con el grupo “La Lira de Orfeo” estrenaron “Para los gauchos, querencia”, “Yerba mala” y otras obras con temática de melodrama rural.
La vida, siempre sabia, le hace sentir en sus bolsillos que no podía vivir de sus obras teatrales y probó diversas ocupaciones para vivir, pero sin estar convencido, solo para hacerles caso a sus progenitores.
Una de las formas de intentar vivir con un trabajo “rentable” fue el de rematador de muebles. Con su acostumbrado humor y ocurrencias los llamaba “Luis catre” pues eran de dudosa calidad en comparación de los que se vendían en esos años a comienzo del siglo XX que eran los estilos Luis XV y Luis XVI.
Conocedor de su potencial artístico presenta su obra “Los escrushantes” (vocablo del lunfardo: delincuente que utiliza la violencia contra puertas, ventanas y/o cajas fuertes), en el concurso que promovía Pascual Carcavallo (1880-1948), empresario italiano director del teatro “El Nacional” (Av. Corrientes 960). Era un sainete lírico en un acto y tres cuadros.
Ganó el primer premio y a partir de ese momento decidió que viviría de su talento como autor.
Decidió que su nombre artístico fuera Alberto Vacarezza (con una sola c).



Aclaraciones necesarias
La mayoría de sus aspectos de su infancia y juventud se conoce por el discurso, hasta el momento no fue editado, que manifestara para la Casa del Teatro (entidad fundada en 1938). No se conoce la fecha que lo efectuó pero se puede determinar que sería desde la segunda mitad de la década del ´40 a principios de los ´50.
En uno de los pasajes del discurso, Vacarezza, afirma: “En una Sala de Almagro, alquilada al efecto, se ensayó mi primer sainete que titulé El juzgado.”
Eran tiempos de la creación de los barrios en terrenos recientemente incorporados a la Capital Federal y no se distinguían bien los límites de cada uno.
Sabemos que fue en “Il Risorgimiento” y esta Sala se encontraba en Villa Crespo.

                                                                               Por Eduardo Horacio Bolan  



domingo, 8 de diciembre de 2019

ANTONIO CRESPO, MUCHO MÁS QUE EL NOMBRE DE UN BARRIO

Por Eduardo Horacio Bolan


Médico de profesión, higienista, diputado y senador nacional, Antonio Crespo, supo desempeñar el cargo de Intendente Municipal. Por fomentar mejoras en la Sección 15º y, sin él proponérselo, un barrio de la Ciudad de Buenos Aires lleva su nombre.


La ciudad de Paraná en 1851
Desde el 1º de mayo de 1851, lo que hoy es la provincia de Entre Ríos se encontraba convulsionada por el “Pronunciamiento de Urquiza”. Con esta proclama de su gobernador, Justo José de Urquiza, Entre Ríos reasumía su capacidad de comerciar y mantener relaciones exteriores con otras naciones, oponiéndose así a Juan Manuel de Rosas, gobernador de Buenos Aires, que hasta ese momento ostentaba la “suma del poder público” y las “relaciones exteriores” de la Confederación Argentina.
En ese momento previo a la batalla de Caseros (3 de febrero de 1852) nace en la Ciudad de Paraná (Capital de Entre Ríos) Antonio Francisco Crespo hijo de don Manuel Crespo y doña Dolores Candioti, el día 3 de diciembre de 1851.

Antonio Crespo, estudiante
Para concretar sus estudios secundarios se traslada a Santa Fe y asiste a clases en el Colegio jesuita de la Inmaculada, que volvía a abrir sus puertas (1862) luego de la expulsión de los jesuitas en 1767.
Para los estudios superiores su familia elige a la Universidad de Buenos Aires. Allí ingresa en la Facultad de Medicina, obteniendo el título de médico en 1875.
Para perfeccionar sus conocimientos y, seguramente, como premio y para satisfacer sus deseos viaja por Europa.



Su carrera profesional como higienista
A su regreso ejerce su profesión y es nombrado Profesor en la cátedra de Higiene de la Facultad de Medicina.
Es designado miembro de la Academia de Medicina y en 1879 asume la presidencia del Círculo Médico Argentino (fundado en 1875). Aquí desempeña una relevante actividad junto a José María Ramos Mejía (1849-1914) y otros jóvenes profesionales (Roberto Wernicke, Gregorio Aráoz Alfaro).
Antonio Crespo está convencido que debe aprenderse de las impresiones desagradables: “En el hospital los gritos de dolor, la fatiga angustiante de la respiración, las palabras delirantes inspiradas por la fiebre y la última convulsión del que exhala el último suspiro (…) en el pecho del estudiante de medicina despierta, inmenso, el deseo de arrancar de la muerte a los otros enfermos que el porvenir coloque en igualdad de condiciones. Si la ciencia no ha podido salvar a los que han sucumbido hoy… ¡quién sabe, la ciencia de mañana lo conseguirá tal vez!” (en Anales del Círculo Médico Argentino, tomo III, 1880).

Su carrera como político
En 1880, con la Federalización de Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires es administrada por una Comisión Municipal. Por la gran complejidad de las tareas y para dar más impulso al distrito, en 1883 se crea el cargo de Intendente Municipal.
El Presidente de la Nación, con acuerdo del Senado, es el encargado de designar al que ocupe ese puesto político.
El primer Intendente es Torcuato de Alvear, quien se desempeña como tal desde 1883 hasta 1887.
Corre el año 1885 y Crespo es llamado por su provincia natal, Entre Ríos, para representarla como Diputado en el Congreso de la Nación. Llega a presidir esa Cámara en 1887.
Dado su creciente prestigio se lo designa como nuevo Intendente, el 2º en la historia de la Ciudad y debe dejar su cargo como diputado nacional.



Crespo Intendente  
Con sus jóvenes 36 años, Antonio F. Crespo, es llamado para ejercer el cargo de Intendente Municipal de la Ciudad de Buenos Aires. Asume como tal el 20 de mayo de 1887.
Le toca en suerte (que no es buena ni mala pero que a él, a Crespo, lo encamina hacia la posteridad) que sea promulgada la Ley 1899, el 28 de setiembre de 1887, en la cual la provincia de Buenos Aires cede a la Capital Federal los municipios de Flores y Belgrano.
A poco de asumir procede a iniciar las obras para la apertura de la Av. de Mayo con la colaboración de Juan (nacido Giovanni, había nacido en Italia y llega a La Argentina a los 4 años) Buschiazzo.
Durante su gestión, Crespo, funda la Inspección Veterinaria Municipal y da un fuerte impulso para examinar los alimentos que ingiere la población con controles bacteriológicos, vigila la salud en general y persigue a los infractores, promocionando investigaciones científicas para una mayor alimentación sana.
Conocedor que para dar soluciones deben realizarse análisis, toma la iniciativa y realiza un “Censo General de población, edificación, comercio e industrias de la Ciudad de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina. Levantado en los días 17 de agosto, 15 y 30 de setiembre de 1887”. Se publica en dos tomos en 1889 compilado por una comisión presidida por Francisco Latzina (cartógrafo, meteorólogo y matemático).
En la página 452 del Tomo Primero se lee: “Practicado el censo, la comisión central ha encontrado como población de la ciudad en 1887, en las 20 secciones del antiguo municipio, la cifra de 404.173 habitantes. En los territorios de Flores y Belgrano, posteriormente anexados á la Capital, se encontró también una población de 25.385 almas.”

Su visita a la Sección 15º
Con la firme idea de fomentar esas tierras recientemente incorporadas el Intendente Antonio Crespo apadrina, con su activa participación,  la instalación de la piedra fundamental de una fábrica que sería decisiva para el progreso (tal como se lo entendía por esos años) de amplios terrenos pertenecientes a la Sección 15º.
El 3 de junio de 1888 se realiza el acto protocolar de la colocación de la piedra fundamental para construir la Fábrica Nacional de Calzado S.A., siendo su gerente Salvador Beneditt y su contable Julián Bourdeu.
Esta fábrica ocupa la manzana correspondiente a las arterias Acevedo, Segurola (hoy Gurruchaga), Cuyo (hoy Padilla) y Murillo. La entrada será sobre Cuyo.
Enfrente, también se comienza la construcción de la luego famosa Curtiembre, ubicada en las calles Segurola (actual Gurruchaga), Serrano, Cuyo (Padilla) y Murillo. Su entrada la harán por Segurola.
A partir de esa fecha los rematadores de lotes promocionan las ventas de esos terrenos como la “Villa de Crespo” (por el Intendente).
La denominación “Villa Crespo” para llamar al barrio coexistió, por aquellos años, con los nombres Sección 15º y Parroquia de San Bernardo, hasta que Villa Crespo desplaza a las otras designaciones tanto entre los vecinos como en el nombre oficial.

Últimos años
Crespo renuncia como Intendente en agosto de 1888, sin disponer de tiempo suficiente para poder llevar a cabo sus numerosas ideas para mejorar la Ciudad, y es nombrado Senador Nacional por Entre Ríos en mayo de 1889.
De su vida privada puede decirse que se casó con Florencia Vivot. De esta pareja nacen Manuel Antonio, Florencia y Julio Antonio.
A la temprana edad de 41 años, el 7 de julio de 1893, Antonio Crespo fallece en la Ciudad de Buenos Aires quedándole por realizar numerosos proyectos.







sábado, 16 de noviembre de 2019

RECUERDO DE UNA FUGA QUE TERMINÓ EN VILLA DEVOTO





Por Marcelo J. Bourdeu






Este pequeño acontecimiento ocurrió en un febrero en un lugar muy conocido y transitado por los devotenses y los visitantes. No concluyó en Devoto porque su protagonista, como podría imaginarse, haya terminado alojado en la Cárcel de Encausados. Y no fue así ya que estos hechos ocurrieron en 1924 y la Cárcel de Encausados (o como se llamara a través de los años) se inauguró recién en 1927.

Seccional 45ª 
Por esos días de 1923 Villa Devoto tenía ya su seccional 45ª, hoy Comisaría Comunal 11-B. Pero 45ª de la Policía de la Capital, porque así se llamó la institución policial hasta que en diciembre de 1943 se creó la Policía Federal Argentina.
Esa seccional 45ª tenía entonces jurisdicción sobre Villa Devoto, Villa del Parque y Villa Talar (esta última también fue llamada Villa Devoto Norte; hoy ha desparecido como barrio legal y se encuentra repartida entre la vieja Villa Pueyrredón y la mucho más reciente Agronomía).
Villa Devoto fue el lugar de los hechos. Por supuesto, no toda la villa, sólo una parte de lo que podría llamarse “el centro”. Sí, casi inevitablemente, la Estación. La Estación Devoto del viejo Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, luego Ferrocarril San Martín.
El caso es que en 1924, más precisamente en la noche del 11 de febrero, “la 45” dispuso una batida para recorrer la jurisdicción; algo de rutina.
Entre los grupos de la partida, uno a cargo del Ayudante Domingo Cenci se encargó de recorrer la zona de las vías próximas a la estación, con sus entonces habituales vagones cargados o vacíos esperando su turno de viajar.
La acción se desarrolló presuntamente en la porción de Estación que linda hoy con la calle Ricardo Gutiérrez, entre Gualeguaychú y Asunción, frente a la plazoleta que desde los años 60 se llama República Árabe Siria.


Los hechos de esa noche de verano

Podemos imaginar una linda noche devotense, algo de calor, aire perfumado por las muchas plantas y jardines y la quietud y oscuridad que por esos años habría por allí…
El agente Santiago Mazanessi (otros señalan el apellido Mazonetti, pero a falta de certezas optaremos por el primero) tuvo su momento estelar.
Los recortes de prensa que conocemos dan dos versiones de los hechos. Según una de ellas, el agente Mazanessi ingresó al sector de vías y encontró a varias personas que, aparentemente, dormían en un vagón. Como no era raro que hubiese quienes entraban a los vagones cargados con intención de robar, detuvo al grupito sin que hubiese mayor resistencia.
Según la otra versión, uno de los sujetos (¿no es ésta la palabra adecuada para una crónica policial?) se deslizó fuera de la zona de vías intentando evitar a la policía y tomar el tranvía 86, cosa que no pudo lograr por la acción de Mazanessi. (Pido disculpas, pero la mente se me escapa hacia el 86, haciendo allí ese codo prácticamente terminal de su ruta, a su pausa, años después, frente a la pizzería de Gualeguaychú… y al reinicio de su regreso hacia Corrientes y Maipú, pasar por la esquina mi casa paterna, al cruzar Pareja…).
Volviendo al año 1924, los detenidos fueron llevados a la seccional, donde los que dieron explicaciones claras fueron dejados en libertad y los otros demorados para identificación. Uno de estos últimos, que dijo llamarse Feliciano Gómez y que había dado respuestas confusas, intentó además escapar saltando la medianera de la comisaría, pero lo único que logró fue llamar aún más la atención sobre él. Más aún cuando sus características físicas no resultaban totalmente desconocidas…


Reaparece “El Ñato”




Se le tomaron las huellas digitales y se empezó a compararlas con las fichas. Allí Feliciano Gómez empezó a desmoronarse y en un breve interrogatorio sugirió él mismo que no era quien había dicho. Cuando el cotejo de huellas terminó ¡gran alegría general y felicitaciones para Mazanessi! ¿Por qué? ¿Quién era en realidad Feliciano Gómez? Era en realidad Eduardo Gallardo o Gallardón, alias “El Ñato”, con varios otros alias y nombres “de batalla”, con veinte detenciones en diez años y un prontuario importante por estafador (especialidad “cuento del tío”), robo, violación de domicilio y cositas así.
Pero todo esto, si bien hubiese justificado la alegría, no explica el entusiasmo de la seccional 45ª. Este entusiasmo se debía a que Gallardo (o Gallardón, o Gómez, o González o Ruquietto), “el Nato” en fin, con sus jóvenes 29 años, era (por pura suerte, como vemos) ¡el décimo capturado de la célebre evasión de la Penitenciaría Nacional!




La evasión

¿Qué evasión? La que se produjo el 23 de agosto de 1923.
Quizás sea una fuga muy conocida o probablemente en la memoria ciudadana se confundan varias fugas en ella, ya que fugas hubo varias. Pero ésta, la de 1923, fue, de lejos, la más atrevida y comentada.
En algún sentido era una hazaña fugarse de la Penitenciaría Nacional. Se erguía donde hoy está el parque Las Heras (Las Heras, Coronel Díaz, Juncal, Salguero) y ocupaba toda su extensión. Era una institución muy adelantada para su época y de estructura imponente. Baste saber que sus muros exteriores tenían siete metros de alto y un espesor, en la base, de ¡cuatro metros! Nada menos.
Este edificio fue inaugurado en mayo de 1877, cuando su emplazamiento estaba en las afueras de la ciudad y comenzó a ser demolido en septiembre de 1961 cuando el crecimiento urbano ya había convertido al lugar en céntrico. (Para quienes deseen conocer más de la Penitenciaría recomiendo la página www.spf.gov.ar).
No detallemos esa fuga, ya historiada por gente calificada. Sólo recordemos que un grupo de convictos cavó durante un año un túnel a casi dos metros de profundidad y de veinticuatro de largo que alcanzaron para pasar bajo los muros y llegar a la calle Juncal. Finalmente huyeron sólo catorce internos, por razones que no están totalmente claras. Unos dicen que un guardia advirtió la huida y obligó a punta de fusil a Adolfo Wolff, el decimoquinto en aparecer en la calle, a reingresar al túnel poniendo fin a la escapada. Otros afirman que uno de los que intentaba evadirse quedó trabado en el túnel y además de quedar “adentro”, se ganó el apodo de “Tapón”…



La fuga llevada al cine

Este hecho que recordamos fue la base del libreto de un film argentino, “La Fuga”, dirigido por Eduardo Mignogna y estrenado en 2001.
La muy buena película tiene algunas licencias –sino poéticas, cinematográficas- disculpables en beneficio del necesario impacto. Las excelentes actuaciones de Miguel Ángel Solá, Ricardo Darín, Gerardo Romano, Patricio Contreras, Arturo Maly, Alejandro Awada y Vando Villamil entre otros roles protagónicos contribuyeron a darle a la película, merecidamente, público y renombre.
Y aunque Villa Devoto no aparece en el film (y no tenía por qué aparecer) recordemos que fue escenario –protagonista en alguna forma- del otro extremo de la historia, cuando la fuga concluyó. Al menos, para uno de “los catorce”.





(Publicada originalmente en www.barriada.com en enero de 2013)

Fuentes:
*Recortes periodísticos de «La Acción» del 12/2/24 y «Crítica” y «Última Hora» del 13/2/24.

*www.spf.gov.ar

jueves, 14 de noviembre de 2019

PLAZA GENERAL BENITO NAZAR

PLAZA GENERAL BENITO NAZAR

Por Eduardo Horacio Bolan



En Villa Crespo no abundan las plazas y los parques no existen, de ahí la importancia de este espacio urbano hecho plaza para disfrute y lugar de reunión de vecinos de todas las edades. En los últimos años se supo aprovechar en el barrio espacios libres para hacer plazoletas.

UN POCO DE ETIMOLOGÍA, DIFERENCIAS E HISTORIA

El término “plaza” proviene del latín, platea, que significa calle ancha, patio, corral. Se diferencia del vocablo “parque”. Esta palabra proviene del francés parc, para indicar terrenos o sitios cercados para plantas o para caza cercanos a una población. En un sentido más moderno la plaza es un sitio para que se desarrollen todo tipo de actividades, incluso comerciales, mientras que los parques tienen el destino de jardines, prados, son para esparcimiento. Las plazas, en nuestra Ciudad de Buenos Aires, se originan de los “huecos” que eran lugares utilizados por carros y puesteros que vendían sus mercaderías hacia el Virreinato y los años de las luchas por la Independencia. Bajo la presidencia de Bernardino Rivadavia (1826/27) se mejora el ejido urbano.



PLAZA GENERAL BENITO NAZAR

Se encuentra en la zona sur del barrio de Villa Crespo, próxima al límite con el barrio de Caballito (Av. San Martín y Av. Gallardo), cerca de la estatua del Cid Campeador. Su superficie es de una manzana urbana (90 m2 aproximadamente) y está ubicada entre las arterias Antezana, Apolinario Figueroa, Olaya y Valentín Virasoro. Es visitada por numeroso público de todas las edades. En su centro se encuentran instalados juegos modernos para disfrute de los niños y al lado de este sector se yergue un mástil para albergar a la bandera nacional. Numerosas actividades barriales se celebran en esta plaza. Esta manzana descripta fue donada a la entonces Municipalidad de Buenos Aires por la familia Nazar para la instalación de una plaza. En el año 1928 se comenzó con la planificación de la obra, la cual fue inaugurada al año siguiente por el entonces intendente de la Ciudad don José Luis Cantilo. Enfrente de esta plaza, en Antezana 340, se encuentra la Asociación Vecinal General Benito Nazar (fundada el 23 de febrero de 1927) también en terrenos que fueran propiedad de la familia Nazar. En sus instalaciones funciona la “Biblioteca Popular Gral. Benito Nazar”. Asimismo y siempre para honrar al General Nazar, sus descendientes donaron los terrenos para construir el actual Colegio “Benito Nazar” sito en Av. Estado de Israel 4230 (casi esquina Estado de Palestina) pero ubicado enfrente a Villa Crespo, en el barrio de Almagro.

¿QUIÉN FUE EL GENERAL BENITO NAZAR?

Criollo de nacimiento, padre español y madre santafecina, José Benito Nazar La Palma nacido en 1801 en Buenos Aires siguió la carrera militar. Su hermano mayor, Joaquín, fue a quien le cupo la gloria de pelear por la Independencia e integrar el Ejército de los Andes del gran Capital José de San Martín. Benito Nazar integró el Regimiento de Artillería de Buenos Aires como oficial en 1812 y participó en las guerras civiles que fueron dividiendo al país. En 1825 es llamado a combatir en la Guerra del Brasil luchando heroicamente en Ituzaingó (20 de febrero de 1827), siendo ascendido en el mismo campo de batalla, ya que la artillería había desempeñado una acción muy importante ocupando el centro de la contienda. El 1833 apoyó al gobernador Juan Ramón Balcarce quien finalmente fue derrotado en la Revolución de los Restauradores (1833) que diera paso a una nueva gobernación (1835-1852) de Juan Manuel de Rosas que asume con “facultades extraordinarias” y la “suma del poder público”. De la vida civil de Benito Nazar se sabe que se casó con María Dorotea Yaniz Zemborain (1808-1876). De este matrimonio nacieron doce hijos. En 1849 el matrimonio compra terrenos en lugares muy alejados del centro de Buenos Aires (hoy Villa Crespo) cuando ni siquiera había quintas de italianos. Adquieren esos terrenos que son los que luego sus descendientes, en especial sus hijas Agueda e Inés (la última de los doce hermanos) donan a la Comunidad para recordar a su padre. La vida de Benito Nazar continúa paralela a las vicisitudes de la historia argentina, hasta que fallece en 1886.




LA IMPORTANCIA DE LA PLAZA

Los inicios de Villa Crespo o la Circunscripción 15º o Parroquia de San Bernardo fueron con plaza. Así lo dejó registrado el vecino Guido Bresan en su testimonio recogido por el historiador villacrespense Cayetano Francavilla donde recuerda que hacia comienzos del siglo XX (1900/04) en la manzana de Gurruchaga, Serrano, Murillo y Muñecas, o sea justo enfrente a la Iglesia de San Bernardo, se encontraba la “Plaza Crespo”. A los pocos años ya nada quedaba de ella, ni restos ni vestigios, solo un vago recuerdo. Otro caso es el de la plaza que no fue. Al ser demolida la emblemática Curtiembre, que ocupaba la manzana Gurruchaga, Padilla, Serrano y Murillo, todo hacía esperar que allí se instalara la Plaza del barrio de Villa Crespo, pero no se concretó lo pedido por los vecinos y lo aprobado por las autoridades municipales, finalmente fueron construídas tres torres las llamadas “Torres Jardín”. Es, por lo dicho, que merece destacarse la existencia de la “Nazar”. Además de las ya especificadas actividades sociales que se desarrollan en la plaza merece ser resaltado este espacio verde, pues el barrio de Villa Crespo no dispone de muchos terrenos de estas características, a decir verdad casi ninguno. Tan solo la Plaza 24 de setiembre (llamada así en honor a la Batalla de Tucumán) que se encuentra muy cerca de la Nazar. En los últimos años se han incorporado al barrio algunas plazoletas, tratando de sumar así más “verde” en el espacio de cemento villacrespense.







domingo, 27 de octubre de 2019

ESCUELA “TOMASA DE LA QUINTANA DE ESCALADA”

ESCUELA "TOMASA DE LA QUINTAN DE ESCALADA"

Por Eduardo Horacio Bolan










Nacida en el actual barrio de Almagro muy pronto se afincó en el de Villa Crespo.

La escuela abrió sus puertas el 22 de abril de 1887 en un edificio sobre la calle Corrientes entre las arterias Almagro (hoy Francisco Acuña de Figueroa) y Vélez Sarsfield (hoy Gascón) gracias a la iniciativa de los vecinos de la zona liderados por don José Luis Fagés.
En ese entonces era la única escuela estatal en esos parajes ubicados en el llamado “barrio Lezica” (que hoy integra el barrio de Almagro). Pertenecía a la provincia de Buenos Aires y muy pronto, en 1888, pasó a integrar el Partido de San José de Flores el cual fue incorporado a la Capital Federal y por ende la escuela.

EL BARRIO DE ALMAGRO HACIA 1887
 Las casas habitadas se extendían, hacia las últimas dos décadas del siglo XIX, desde el “centro” de la Ciudad hasta el camino que hoy comprenden las calles Medrano y Castro Barros.
Eran casas quintas. Más allá, hacia Villa Crespo, las casas eran más esporádicas, el terreno se vestía de arboledas, sementeras, hornos de ladrillos, plantíos de verduras y quintas con propietarios de origen italiano.
La expansión habitacional comenzó con la circulación del tranvía de tracción a sangre (caballos) muy pronto reemplazados por el tramway de los hermanos Julio y Federico Lacroze.

COMIENZOS DE LA ESCUELA
En el año de su inauguración, en la escuela se anotan 201 alumnos y depende de la provincia de Buenos Aires. La primera Directora es la Srta. Juana Rafaela Vallejo, su sueldo es abonado por la Provincia mientras que el de los maestros y demás erogaciones propias de la institución son solventados por don José Luis Fagés.
Con la Ley de Capitalización (1888) pasa a depender del Consejo Nacional de Educación y es inscripta como Escuela Infantil Nº 12 de la Circunscripción Escolar 15.
Con el comienzo del siglo XX se traslada al incipiente barrio de Villa Crespo (por aquellos años también denominado San Bernardo o Circunscripción 15º). Se ubica sobre un terreno que fuera propiedad de Salvador Benedit Eyherabide (1848-1904) en Triunvirato (hoy Av. Corrientes) cercano a la esquina con Malabia. El 4 de junio de 1910 se le impone el nombre “Tomasa de la Quintana de Escalada”.

Fachada de la escuela

¿QUIÉN FUE TOMASA DE LA QUINTANA de ESCALADA?
Tomasa de la Quintana nace en la ciudad de Buenos Aires en 1766. Hija de José Ignacio de la Quintana, militar de carrera, y de Petrona Aoiz y Larrazábal.
Su hermano es  Hilarión de la Quintana, también militar, nombrado segundo de Santiago de Liniers en la Reconquista (1806) y sabe luchar junto a San Martín en las batallas de Chacabuco (1817) y Maipú (1818) por la Independencia de Chile.
Doña Tomasa, con veinte años se casa con don Antonio José de Escalada con quien tiene cuatro hijos. Los dos varones, Manuel y Mariano, luchan a favor de la causa revolucionaria. Luego vendrán María de los Remedios Carmen Rafaela Feliciana (1797- 1823), que será la esposa del General José de San Martín, y, por último, Nieves.
Durante la gesta de Emancipación la residencia del matrimonio Escalada, ubicada en la calle Victoria (actual Hipólito Yrigoyen) y Defensa, es centro de actividad revolucionaria y Tomasa es nombrada Presidenta de la Sociedad Patriótica, aportando dinero para la compra de material bélico.
A la muerte de “Remeditos”, Tomasa es la encargada de darle la educación a su nieta Mercedes hasta que San Martín regresa de su gesta libertadora y se hace cargo de su hija, partiendo ambos a Europa. Tomasa fallece en 1841. En el año 1910 se acuña una medalla en su honor.

Tomasa de la Quintana de Escalada

LA ESCUELA HOY
En 1921 pasa a pertenecer a la C.E. (hoy Distrito Escolar –D.E.-) 7º Nº 1. La primera construcción consta de planta baja y 1º piso. Es en 1944 cuando se inaugura el 2º piso gracias a la iniciativa del presidente del C.E. 7º don Ernesto Padilla. 
La construcción se pudo concretar por las donaciones en dinero efectuadas por los vecinos del barrio. Es la estructura que presenta hoy día, tres plantas: la baja y dos pisos.
Es una escuela primaria de jornada completa con intensificación en Artes. Está ubicada en Av. Corrientes 5332 y se han agregado materias tales como teatro, danza, medios audiovisuales, también ha incorporado nuevas actividades como natación y ajedrez. Tiene biblioteca escolar denominada “Baldomero Fernández Moreno”.

DETENERSE UN MOMENTO Y MIRAR
Para aquellos que transitan por Av. Corrientes al 5300, casi esquina Malabia, les será interesante saber que en tres inmuebles encuentran gran parte del pasado de Villa Crespo.
Al 5340 se halla el Cuartel 6º de Bomberos, edificado sobre un terreno donde habitara don Salvador Benedit, figura emblemática del surgimiento del Barrio y hoy injustamente olvidado. A su lado, en 5332, se encuentra la Escuela “Tomasa de la Quintana de Escalada” también edificada sobre un terreno perteneciente a Benedit y con una historia educativa más que centenaria.
En esta trilogía edilicia ubicamos al que fuera el Cine “Rívoli”, debemos subir la mirada para ver su antigua fachada, en el 5312 de la Av. Corrientes (anteriormente Triunvirato 614/6). 



De izquierda a derecha: cine "Rívoli", 
Escuela Tomasa de la Quintana de Escalada
y estación de Bomberos